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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la edición N° 2.202 del 1.12.22 de Búsqueda, aparece en la portada, una foto fuera de foco del presidente Lacalle Pou. En la página 6, por su parte, el dibujante Junior presenta una caricatura, donde se muestra al primer mandatario en una isla, mirando un espejo (que como lector lo veo con forma similar a una tabla de surf). Es conocida la máxima de que “una imagen puede más que mil palabras”, y en este caso, dicho aserto se cumple por partida doble. Me sentí, como ciudadano de a pie, impresionado por la potencia comunicacional de ambos contenidos y quise plasmar esa percepción en estas líneas.
Respecto de la foto y a la luz de los últimos acontecimientos: el copete de tapa es ilustrativo del mensaje que –creo– busca transmitir la publicación. Mientras el presidente pide parar la manija, en muchos sectores políticos (incluso dentro de la coalición) se habla (en público y me imagino que reservadamente) del daño institucional que toda esta situación le ha generado al país como nación, como comunidad, incluso a nivel internacional. Preocupa que el oficialismo adjudique –precisamente– a la prensa y a la oposición ese daño, cuando sobran los ejemplos de que es exactamente al revés. Empezando porque el prosecretario de Presidencia pretendió negar la condición funcional del excustodio frente al Parlamento y el propio involucrado ha reivindicado tal posición en la prensa escrita y oral. Sería una reiteración innecesaria reproducir todos y cada uno de los detalles que día a día nos sorprenden al conocer las increíbles derivaciones que ha tenido un caso que empezó por falsificación de documentos y suposición de estado civil y a esta altura nadie sabe a cuantos ámbitos más derivará. En consecuencia –en interpretación libre– asumo que el mensaje de la foto es que el primer mandatario está “fuera de foco” en la consideración de la situación institucional por la que atravesamos y por consecuencia, la posición que decidió asumir en la emergencia. No se trata de una descalificación. Antes bien, de una comprobación de la realidad por ciudadanos libres. Resulta comprensible que, en tanto político profesional, genere un discurso en donde su imagen quede lo menos salpicada posible. Sin embargo, su condición de primer mandatario creo que le impone mirar la realidad “en foco” para asumir (hacerse cargo, frase que acuñó como una de las máximas de su campaña preelectoral) que, mucho más allá de decir que cometió un error al nombrar a su custodio, y sin perjuicio del resultado del proceso penal, se han generado responsabilidades políticas que no se han llevado a la práctica hasta el momento. También como ciudadano, tengo el derecho de pensar que no fue un error cualquiera. En las sombras ha quedado su conocimiento de los antecedentes penales de su custodio y de los chats “filtrados” surgen serias dudas sobre su conocimiento (y eventual aceptación) de las tareas “extrafuncionales” que su custodio asumió, con aparente conocimiento de su jefe. Solo como ejemplo: oficiar de articulador de entrevistas con jerarquías gubernamentales de otros países y aun de empresarios privados. Y el tema del envío de pescado (“pa comer” (sic) dijo el primer mandatario en reciente rueda de prensa) supera todo límite imaginable. En otro plano, la situación de las jerarquías policiales involucradas en los chats, debería ser objeto de alguna medida. En la rueda de prensa a que aludía, el presidente ha justificado no haber adoptado decisión amparado en que se está en etapa de investigación. Pero justamente, para transparentar la misma, parece lógico que los funcionarios incluidos en el entredicho dejen (aunque sea transitoriamente) sus funciones. Se ha difundido y “viralizado” un video que aparece fechado en 2019 donde el entonces candidato sostenía que ciertas conductas “desarregladas” de funcionarios subalternos debían ser “encaradas” de inmediato, y que “en mi gobierno, no duraban ni cinco minutos”. Es el caso del número dos de la Policía Nacional, que –en intercambio privado que se publicitó y por tanto tiene relevancia jurídica– insulta soezmente a un senador de la República. Sigue en sus funciones. Mención aparte merece el tema que también ha quedado “fuera de foco” de si fue la Presidencia o el ministro del Interior que pidió la exclusión de los diálogos personales entre custodio y custodiado, para que quedaran fuera de la investigación. Siento que la primera magistratura no puede ser un impedimento para que la Justicia establezca eventuales responsabilidades, como forma de allanar el camino y hacer realidad la “colaboración que en todo momento ha prestado Presidencia”, según propios dichos del mandatario y de su secretario. El senador Bergara en alusión “popular” indicó que no puede tener “coronita”. Mientras escribo estas líneas, la prensa anuncia que Fiscalía –en un nuevo giro que demuestra las complejidades el caso– ha rectificado su criterio sobre el acceso a los chats personales y ahora “intentará rescatar” lo que había sido excluido... La duda razonable: ¿podrá? O asistiremos a una nueva vuelta de tuerca acerca de que… ya es tarde. Y a modo de cierre del tema de la foto, los aspectos no aclarados sobre el pedido de hacer “fichas” de dos senadores para presionarlos a desistir de una denuncia, justificaría sobradamente que todo funcionario que pueda ser sospechado de intervención, fuera apartado “provisionalmente” de su cargo. Una vez más, como ciudadano, me queda el temor de que los verdaderos móviles del espionaje en democracia y aún sus partícipes, queden en las sombras.
Respecto de la caricatura. Desde hace un buen tiempo, ese espacio ha sido especialmente crítico con el primer mandatario, comenzando por el tamaño de la banda presidencial. En la de la edición que da origen a esta carta, se lo ve mirándose al espejo con un sesgo narcisista, en una isla (en donde quizás quede, a la larga o a la corta desde el punto de vista político) mientras se observan botellas con mensajes que la corriente arrima a la orilla del islote (con la duda de si su destinatario las leerá a tiempo), mientras asoman de entre las olas una pequeña aleta de tiburón a la derecha de la imagen y una mas grande a la izquierda. Considerando las posiciones que asumieron algunos senadores en la sesión del 1.12.22, resultan detalles totalmente acertados. Y finalmente las dos tormentas que se anuncian con sendos nubarrones grises, ponen una nota de interrogación acerca de cuán importantes pueden ser y cuándo se acercarán a la isla.
En suma: dos pinceladas de profundísimo contenido, que resultan totalmente compartibles.
Enrique Machado Uriarte.