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Un hotel en Panamá invita a los huéspedes a restaurar los arrecifes de corales
En el Caribe panameño, el hotel Nayara Bocas del Toro impulsa una experiencia de hospitalidad regenerativa mediante un programa pionero de restauración de hábitats coralinos
Rodeado de manglares y aguas turquesas, Nayara Bocas del Toro propone una experiencia de alojamiento en villas sobre el agua, en el archipiélago de Bocas del Toro, en el Caribe de Panamá, cerca de la frontera con Costa Rica. En este entorno, donde la vida marina es parte central del paisaje, el hotel impulsa un programa de restauración de hábitats coralinos junto con Caribbean Coral Restoration Center (CCRC), una organización de base científica dedicada a recuperar arrecifes.
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La iniciativa se enmarca en el compromiso de Nayara Resorts con los viajes regenerativos, que buscan no solo reducir el impacto del turismo, sino también contribuir a la recuperación de los ecosistemas de los destinos. Bocas del Toro alberga aproximadamente el 87% de las especies de coral constructoras de arrecife documentadas en Panamá, un país reconocido por su biodiversidad. La conservación de estos hábitats resulta fundamental tanto para la vida marina como para las comunidades locales, cuyas actividades dependen de la pesca, el turismo y, en consecuencia, de la salud del océano.
Para Nayara, el proyecto extiende al entorno submarino una filosofía que atraviesa sus distintos destinos: la idea de que la hospitalidad también implica proteger los paisajes y ecosistemas que hacen singular a cada lugar. En Bocas del Toro, esa responsabilidad comprende los arrecifes, los manglares, las praderas marinas y los corredores de vida marina que rodean la propiedad.
Un arrecife vivo
La alianza con CCRC aplica ciencia de restauración basada en resiliencia, seleccionando cepas de coral que han demostrado capacidad para resistir condiciones oceánicas más cálidas y más ácidas. En lugar de medir el éxito únicamente por el número de corales sembrados, el programa da seguimiento a indicadores ecológicos más amplios, como la biodiversidad y la biomasa, para asegurar que los hábitats restaurados funcionen como ecosistemas completos y vivos.
El trabajo se desarrolla en tres fases. La primera fase ya ha transformado las aguas bajo las villas de Nayara, donde las estructuras de hábitat instaladas en el fondo marino se han convertido en ecosistemas marinos activos. En cinco zonas monitoreadas, la medición de biomasa realizada por CCRC indica que estas áreas han avanzado desde una etapa temprana de recuperación hacia lo que los científicos clasifican como un ecosistema prístino y rico en especies ápice (en la cima de la cadena alimentaria de su ecosistema). Entre las especies residentes se encuentran el pargo de cola amarilla, la barracuda grande, la langosta espinosa del Caribe y el pez loro arcoíris, junto con el regreso de depredadores como los tiburones nodriza.
La segunda fase se encuentra actualmente en desarrollo justo fuera del límite de la propiedad, donde Nayara y CCRC están estableciendo un arrecife completo como parte de una red de restauración más amplia. Esta red ya abarca 16 zonas activas de hábitat que influyen en más de 80.000 metros cuadrados a lo largo del archipiélago de Bocas del Toro, aproximadamente el tamaño de 11 canchas de fútbol. Los primeros indicadores de biodiversidad dentro de la Zona de Recuperación de Hábitat Nayara son alentadores, con incrementos significativos en poblaciones de peces ángel en edad reproductiva y langostas.
La fase final extenderá el programa por toda la bahía posterior que rodeará seis villas flotantes planificadas. Este nuevo capítulo se está diseñando con una meta ambiental ambiciosa: utilizar el crecimiento medible del coral y la restauración de hábitats para ayudar a compensar la huella de las villas y crear un modelo más regenerativo de hospitalidad sobre el agua. La construcción ya comenzó y su finalización está proyectada para finales de 2027.
Huéspedes involucrados
El programa también invita a los huéspedes a participar en las tareas de conservación. A través de experiencias guiadas de snorkel y buceo junto con expertos de CCRC, pueden aprender sobre la ecología de los arrecifes, colaborar en la instalación de estructuras de hábitat y participar en la siembra de especies de coral seleccionadas por su resistencia al aumento de la temperatura del agua y a los episodios de blanqueamiento, un fenómeno que puede debilitarlos y comprometer su supervivencia.
Lo que comienza como una experiencia marina se convierte en una contribución directa a la recuperación del ecosistema. El programa de adopción de coral permitirá a los huéspedes seguir la evolución de las estructuras de arrecife en cuya creación participaron, mediante datos e imágenes recopilados a los seis meses, al año y a los tres años. Así podrán conocer los cambios en su crecimiento y estado de salud, incluso después de haber dejado la isla.
¿Qué es la hospitalidad regenerativa?
El concepto de hospitalidad regenerativa tiene sus raíces en corrientes de pensamiento vinculadas con la agricultura y el diseño que comenzaron a desarrollarse durante las décadas de 1980 y 1990. Su aplicación al turismo ganó visibilidad en los últimos años, especialmente a partir de la pandemia de 2020, con una pregunta de fondo: ¿cómo puede viajar una persona y dejar un lugar mejor de lo que lo encontró?
A diferencia de la sostenibilidad, que busca reducir el impacto ambiental y conservar los recursos, este enfoque propone contribuir activamente a la recuperación de los destinos. Esto puede traducirse en restaurar arrecifes de coral, reforestar bosques nativos o generar oportunidades económicas para las comunidades locales.
Sobre el hotel
Nayara Bocas del Toro está ubicado en la isla privada de Frangipani, en el archipiélago de Bocas del Toro. El resort, exclusivo para mayores de 16 años, cuenta con villas construidas sobre el agua y casas entre los árboles, en un entorno de vegetación tropical y manglares. Algunas de las villas tienen piscinas privadas de agua salada y pisos de vidrio que permiten observar la vida marina.
La propuesta funciona bajo un régimen de todo incluido y tiene dos restaurantes: Elephant House, instalado en una estructura centenaria trasladada desde Bali, y Coral Café, de estilo informal y con mesas al aire libre.
La oferta se completa con un bar junto al agua, un spa con tratamientos al aire libre y actividades como snorkel, kayak y paddle surf, además de excursiones en barco por las islas del archipiélago. El establecimiento forma parte de Nayara Resorts y cuenta con certificación de sostenibilidad Green Globe.