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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado 20 de junio la senadora Constanza Moreira, entrevistada en el programa “Arriba Gente” de Canal 10, se refirió al Ejército Nacional en forma despectiva e injuriante, como ya es su costumbre. Además mintió. Si, así nomás, mintió. Pues ante tanta saña, no se merece la galantería literaria de decir que se equivocó o faltó a la verdad.
Mintió, cuando al referirse a la tarea desempeñada por los soldados que estuvieron y aún están en Dolores, expresó: “No dicen que cobran y cobran muy bien por ello”, insinuando maliciosamente que perciben alguna compensación especial por ello, y el Ejército no lo dice. A no ser que la señora senadora considere los 12.000 pesos que cobra un soldado una muy buena paga… (?). Ante ello, un par de días después y en el mismo programa, el vocero de la Fuerza desmintió ese irresponsable comentario, respondiendo que ninguno de los efectivos cobró un solo peso más por ayudar en Dolores, en Artigas o en Durazno.
Se despachó irónica e irreflexivamente (como es su estilo), expresando que para ayudar en emergencias, como en la de Dolores, no es necesario el Ejército, sino que alcanza con un “Mides reforzado” (?). Seguramente piensa en que ese “Mides reforzado” hubiera sido capaz de hacerse presente en el lugar, 40 minutos después de ocurrido el desastre, así como de neutralizar los saqueos con su sola presencia, como lo hizo el Ejército. O tal vez crea que ese “Mides reforzado”, hubiera sido capaz de sacar de sus casas a miles de pobladores de Artigas, en la lluviosa madrugada del 23 de diciembre pasado. O quizás crea que ese “Mides reforzado” también hubiera podido limpiar Montevideo durante un 31 de diciembre y un 1º de año. Volviendo a Dolores, desconoce, o arteramente no reconoce, la senadora, que pasada la hora de “la foto”, los únicos órganos del Estado que aún permanecen allí ayudando a la reconstrucción son: la Intendencia, el Ministerio de Vivienda y el Ejército.
No deja de extrañar que ante el trascendental ensayo mental de la entrevistada (suplantar al Ejército por el Mides, pero reforzado) ninguno de los periodistas/comunicadores del programa le pidió que ampliara el concepto.Engañó, al exagerar el monto del déficit de la Caja Militar, omitiendo decir que, en gran medida, se debía: a los importantes recortes de efectivos que ha habido en los últimos 15 años (llevando a que cada vez menos, aporten por más) y a las leyes que políticos de su partido elaboraron, a espaldas de los militares, tales como la reconstitución de carreras tanto de personal de Tropa como de Oficiales, la asignación de abultadas indemnizaciones, así como de significativos resarcimientos pecuniarios a modo de rentas vitalicias (por las más diversas causas).
Mintió, cuando dice que se le va a imponer el IASS a los retirados militares porque aún no lo tienen, y sí lo tienen. Eso sí, no habló (tampoco lo hicieron los periodistas/comunicadores) sobre el tributo que pretende imponerse, exclusivamente, a los más altos grados militares, como un anexo al IASS.
Engañó, cuando maliciosamente habla sobre la desigualdad entre “los mandos altos y los mandos bajos”, poniendo en tela de juicio la relación funcional entre un coronel y un soldado, vínculo profesional y humano del que gozan contados jerarcas del Estado. Al respecto, no sabe de la misa la mitad y en su condición de cientista política y/o por lo menos de senadora de la República, debería saberlo.
Destiló veneno, cuando con inocultable envidia cuestiona “que tengan su salud y su educación”, porque sabe que el Hospital Militar funciona muy bien y el liceo militar también.
Su odio a lo militar es tal que no dudó en responsabilizar a su gobierno por “no haber podido reducir la participación del Ejército en la vida económica nacional” (?). Habrá querido referirse a la incidencia de este en el plano social nacional, dado que el Ejército en economía no toca pito, pero en materia social y en el plano cultural ¡vaya si lo hace! y ¡cómo lo hace!
Su hostilidad y resentimiento la llevaron a decir que “le molesta el prestigio social de las FFAA” (!), por lo que “el gobierno no podría permitir el avance corporativo de las mismas” (?), pues a su entender habría que “des-corporativizarlas, cosa que aún no han logrado”. Y felizmente es verdad…
Su repulsión la llevó a expresar que “quería más Policía y menos Ejército”. Seguramente no ignora, la senadora, que la Policía cuadriplicó su presupuesto en la última década y aumentó significativamente sus efectivos, mientras que el Ejército solo ha disminuido en ambos aspectos. Tampoco debe ignorar que un policía gana más del doble que un soldado y que este cumple un 50% más de carga horaria que aquél… No ignora que no se necesita más Policía, y sí una más eficiente Policía.
En suma, esta entrevista no hace más que confirmar que a lo que realmente aspira la senadora es al desmantelamiento del Ejército, para en última instancia verlo transformado en una Guardia Nacional. Cruzada en la que no está sola, pues, inconcebiblemente, en la vereda de enfrente cuenta con aliados.
No están muy claros los motivos que llevaron a la senadora a esta última embestida contra el Ejército. Tal vez se deba a la cercanía de las elecciones internas de su fuerza política, quizás a su disgusto por la más que fundada negativa del Ejército a cumplir tareas policiales (custodia de Embajadas y bancos), o quién sabe se deba a la idea del comandante Manini (de inculcar ciudadanía, en los cuarteles, a jóvenes que no estudian ni trabajan). Propuesta hecha con el solo afán de contribuir a solucionar un problema social que el Mides ha demostrado su incapacidad para hacerlo. Pero seguramente lo que más la preocupa es el resultado de la reciente encuesta de Equipos Consultores, que muestra que más del 80% de los uruguayos quieren unas FFAA bien equipadas y que sigan participando en la solución de los problemas de la gente.
Senadora Moreira, acepte una sugerencia: ponga todas sus energías en buscar soluciones a los gravísimos problemas que afronta el país, entre los que casualmente la salud y la educación son dos de ellos.
Y por favor no pierda su tiempo deshonrando al Ejército, esa noble institución del Estado que desde siempre ha actuado inspirada en el bien común. ¡Que así sea!
Cnel. (R) Luis Eduardo Maciel Baraibar