Sr. Director:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor la presente solicito tenga a bien publicar la siguiente carta abierta al ministro de Defensa Nacional, doctor Javier García.
Dr. Javier García, he tomado la decisión de enviar esta carta abierta a toda la prensa escrita.
En primer lugar, corresponde saludarle, por ser mi jefe administrativo. En segundo lugar, manifestarle, mi sorpresa, así como mi decepción, por la denegatoria de revisión del dictamen de una comisión médica o junta médica que me imputó una incapacidad completa inexistente, con la única intención de “sacarme del medio” en un asunto que involucraba al hoy extraditado y detenido Cnel. ® Eduardo Ferro.
Sorpresa por el absurdo argumento esgrimido para la desestimatoria. Solo basta una simple lectura de la resolución para concluir que un profesional que se digne de tal debería abstenerse de emitir una decisión con tan poca ética pública y contraria a derecho.
A pesar de que el Ministerio de Defensa Nacional está en conocimiento de la falsedad del dictamen de la comisión médica, adoptó una resolución desestimatoria invocando el ridículo argumento de “que la comisión médica actual no está integrada por los mismos miembros que integraron la comisión médica anterior”.
Sorpresa porque no creo que haya cometido el error del extinto presidente Dr. Tabaré Vázquez, que firmó actas sin leer, y Ud. fue muy activo en las críticas a dicha conducta.
Sorpresa porque Ud. ha repetido hasta el cansancio en la prensa televisiva que es un ferviente defensor de la transparencia, y más aún en el Ministerio que comanda.
Mayor sorpresa aún porque he solicitado en siete oportunidades ser recibido por Ud., derecho que me corresponde por ser su administrado, habiendo sido infructuosos todos mis intentos.
Sorpresa porque lo recuerdo en primera plana del informativo llevando al Sr. presidente, Dr. Luis Lacalle Pou, una caja encontrada en una unidad militar con unos papeles viejos de la inteligencia militar de la época para que se investigue y sin embargo se ha negado a investigar la falsedad del dictamen de la comisión médica denunciada.
Pero Ud., además de ser ministro de Estado, es de profesión médico; Ud. y yo sabemos, que no existe, no existió, ni nunca padecí la enfermedad por la que se dispuso mi retiro obligatorio por incapacidad total.
Porque Ud. ha sido perito para la Justicia en casos médicos, por tanto, ni Ud. ni sus asesores, o socios en la conducción de su Ministerio, pueden alegar falta de conocimientos y capacidades médicas sanitarias tendientes a disponer los procedimientos adecuados para, en averiguación de la verdad, determinar si los padecimientos de salud alegados por la comisión médica son verdaderos o falsos.
La negligencia y desidia que se evidencia en la resolución adoptada se refleja en la omisión de haber investigado el motivo o razón por la cual fueron arrancados de mi historia clínica los antecedentes médicos y el dictamen final de la mencionada comisión médica.
Pero la decepción pasa a un grado aún mayor. Yo sigo siendo usuario de la sanidad que Ud. comanda, y si fuese al revés y estuviera realmente enfermo, por lo menos habría cabido preguntarse si en estos 27 años fui medicado o asistido en el padecimiento de la enfermedad imputada por su Ministerio.
He perdido la batalla de los reclamos ante un gigante que, con el peso de una burocracia inoperante, contesta y entierra cualquier petición.
Pero no he perdido, la fortaleza de luchar por la verdad y por mis principios, así como también mantengo intacto el honor de llevar el uniforme y la dignidad del soldado, habiendo dejado todo en el cumplimiento de mi deber.
Con todo respeto, lamento que no haya estado a la altura de sus promesas electorales y de sus virtuosos discursos al frente de tan importante Ministerio.
Pero tenga la tranquilidad de que, salvadas las diferencias, estoy a las órdenes desde las trincheras viejas, de mi edad, pronto para responder si me necesita para defender la patria, hacer más justa la sociedad que juramos defender, junto con la Constitución y las leyes.
Cap. (R) Héctor A. Erosa