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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“La gente no resiste al cambio, resiste ser cambiada”. Dr. Dean Ornish
Para evitar los ataques cardíacos, en los EE.UU. se realizan más de un millón de by-passes coronarios o angioplastias por año (Bachrach, Estanislao. 2014. ENCAMBIO. Editorial Sudamericana Uruguaya S. A. pág. 77). Esta reparación es solo temporal, porque el by-pass se vuelve a tapar a los pocos años y las angioplastias a los pocos meses.
Luego de la intervención, los pacientes son aleccionados para modificar su estilo de vida y su comportamiento (dejar de fumar, controlar la ingesta de alcohol, ejercicio físico, comida sana, no estrés), así: “...evitan un ataque cardíaco y quizás la muerte.
Está demostrado que el noventa por ciento de los pacientes sometidos a un by-pass coronario no cambian su estilo de vida en los siguientes dos años de su intervención”. (Bachrach, Estanislao. 2014. op. cit. pág. 78).
Tras la operación, la motivación del cambio comportamental se asienta en dos ideas: los hechos y el miedo. En el tiempo inmediato a la cirugía, el miedo a morir te hace seguir las recomendaciones al pie de la letra. La muerte es demasiado aterradora para ser una compañía permanente, entonces se evita pensar en ella.
Se la niega y se vuelve al comportamiento insano con facilidad, pues de momento “el dolor no existe”.
Un estudio realizado con estatina, droga recetada de por vida luego de las angioplastias, para evitar que se formen coágulos arteriales, concluyó que todos los pacientes la toman durante los primeros dos meses, al tercer mes, la mitad deja de tomarla y al año solo un quinto de los pacientes la sigue tomando.
¿Será tan complicado tomar una píldora todos los días?
Tomar la píldora es reconocer que estamos enfermos y, lo que es peor, de una enfermedad mortal. Algo que no se desea y más bien se niega.
Cuando nos encontramos en una situación intolerable, sobrepasados de tensión, ansiedad y la dura realidad nos amenaza, nuestra mente activa una batería de estrategias poderosas para ayudarnos a tolerar la situación. Son mecanismos de autodefensa que hacen desaparecer las malas noticias de nuestra atención consciente.
La negación es el más conocido de esos mecanismos, hay otros como la idealización (se ve solo lo bueno del problema), la proyección (se atribuyen a otros tus virtudes o defectos), la racionalización (tapar los motivos reales, se pasa de racional a racionalizador).
Estas defensas no son intencionales, es como el inconsciente alivia las debilidades de la conciencia, el cerebro automáticamente expulsa aquello que no le gusta fuera de su conciencia sin que la persona pueda darse cuenta que ello ocurre.
Solo entendiendo cómo funciona la mente, no se le cambia. Se deben hacer cosas.
Cuando no se pueden tolerar los hechos de la realidad, no sirve solo enfrentarse a los hechos para poder cambiar y cambiar la conducta. El remedio se confunde con la enfermedad. Se cree que los hechos convencen a las personas para cambiar, que si tienen suficiente información, van a actuar por su propio interés. Se piensa que el miedo motiva el cambio y que la fuerza más potente para cambiar es la crisis por todos los miedos que provoca.
Hay muy pocas crisis que sean más amenazadoras que las enfermedades cardíacas y por tanto el mayor miedo es a morir, y sin embargo eso no motiva a los pacientes a cambiar.
Como ya vimos, el miedo y la fuerza no motivan el cambio, el tiempo del “quédate en casa” pasó.
Para mantener la pandemia del Covid controlada, el Grupo Asesor Científico Honorario por suerte incorporó para actuar gente de las ciencias sociales.
Porque como dice Daniel Goleman, el cambio conductual se da porque:
“Los individuos nos sentimos motivados a cambiar cuando establecemos contacto con nuestros sueños e imágenes ideales, como si la visión de nuestro posible futuro personal nos proporcionase la energía y el compromiso para llevar a cabo el esfuerzo necesario para modificar nuestra conducta”.
Rafael Rubio
CI 1.267.677 – 8