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    La “nueva” Ancap

    Sr. Director:

    Este fin de semana estuve recordando las escenas trasmitidas por un canal de televisión en su informativo central. Escenas que transcurrieron la tarde del 18 de mayo en el Palacio Legislativo y que inicialmente provocaron en mi persona, en mi alma, enormes expectativas porque una pequeña comitiva informaría a los ciudadanos sobre el nacimiento de la “nueva” Ancap.

    La cámara de televisión enfocaba la marcha de esa comitiva por un pasillo del Palacio, encabezada por la inefable senadora Lucía Topolansky. Esta señora me recuerda cada día más la imagen de aquellos viejos piratas que tenían una pata de palo; solo que a esta señora le falta el parche sobre uno de sus ojos y el loro parlanchín sobre uno de sus hombros.

    Detrás de la senadora reconocí a la ministra de Industria, Ing. Cosse, y a la presidenta de Ancap, Sra. Jara. Me enteré luego que también integraban la comitiva los dos directores designados por el gobierno, que acompañaron a la Sra. Jara como meras comparsas.

    Cuánta expectativa yo tenía porque pronto conocería lo realizado por el nuevo Directorio de Ancap y los lineamientos de su política hacia el futuro. Creo que mi expectativa la compartían todos los televidentes.

    Más expectante estuve cuando la cámara de la televisión enfocó dentro de la sala donde ingresaron, al muy conocido senador opositor Sr. Álvaro Delgado, quien supuse tendría muchas preguntas para la Sra. Jara porque conocía en profundidad los problemas de la empresa pública más grande de nuestro país.

    La cámara enfocó a los participantes de la trascendente reunión, deteniéndose en varias ocasiones en la Sra. Jara. Fue en esos segundos que nuestros ojos y con ellos nuestra imaginación se trasladaron a una fiesta de gala, como la del Martín Fierro porteño.

    La Sra. Jara exhibía a los cada vez más entusiasmados televidentes, su bello y agradable rostro, exquisitamente maquillado, enmarcado por un hermoso cabello rubio finamente peinado.

    Luciendo distraída miraba la Sra. Jara la cámara, mostrando con leves movimientos de su hermosa cabeza, una de sus pequeñas orejitas, donde colgaba un zarcillo de metales preciosos, cuyo valor seguramente haría feliz a numerosas familias uruguayas.

    Me sentía muy orgulloso viendo la nueva imagen de Ancap, haciéndome olvidar los adustos rostros de los Sres. Sendic y Coya. Muchísimas gracias, Tabaré.

    En cambio, la siempre fashion, ministra Cosse quedó opacada y la cámara de televisión dejó de enfocarla. Pienso y deseo que no acompañe más a la Sra. Jara hasta tanto pueda transformar los duros rasgos de su rostro, que hoy asemejan a los de un travesti maquillado.

    El periodista de la televisión que acompañaba al cameraman; luego de mostrarnos la bella imagen de la Sra. Jara, le preguntó a esta qué estaba haciendo el Directorio en esos días y la presidenta, Sra. Jara, con una voz muy dulce le contestó que habían iniciado una fuerte política de contención del gasto observando cada peso que gastaba Ancap, y cómo imagen colocó sobre sus hermosos ojos unos lentes con armazón de carey de color, que rápidamente la transformaron en esa presidenta de excelencia que Tabaré nos vendió.

    El periodista, ahora esperanzado como todos los televidentes, volvió a preguntarle si con estas medidas finalmente se abaratarían los combustibles. La Sra. Jara, siempre con los lentes puestos y también dulcemente, nos dijo que era imposible hacerlo pero que debíamos seguir esperanzados que en un futuro indefinido alcanzaríamos esa meta.

    Como nosotros veíamos a un bello ángel, a un hada, la contestación de la Sra. Jara nos dejó muy tranquilos. Pero mucho más tranquilos cuando el encarnizado opositor del gobierno, senador Delgado, nos dijo mirando a la cámara de televisión, que él había quedado muy satisfecho con las explicaciones de la Sra. Jara porque se habían comenzado a reducir los gastos de publicidad de la empresa.

    Las palabras de satisfacción del senador Delgado creo hoy que no eran del senador Delgado, sino de alguien que como nosotros, había sido hechizado por esa hada, la presidenta de Ancap, y en esos momentos nuestras vidas se veían en color de rosa.

    Faltó solamente que la cámara de televisión enfocara sobre la enorme mesa la torta que festejaría el nacimiento de la “nueva” Ancap. Luego veríamos en las cercanías del Palacio hermosos fuegos de artificio. Cuánta alegría popular en esa noche.

    El lunes 23, en la mañana, nos despertamos sin el hechizo de aquella hada y entonces los televidentes, incluyendo el senador Delgado, nos dimos cuenta de que no habíamos tenido respuestas a las denuncias de la Comisión Investigadora. Todas fácilmente comprobables por la presidenta y los dos directores de Ancap, a saber:

    ¿Qué está resolviendo el Directorio sobre las empresas subsidiarias de Ancap, actuando en régimen de actividad privada, que continúan perdiendo enormes cantidades de dinero día tras día?

    ¿Qué está resolviendo el Directorio respecto al conocido exceso de personal de la empresa, que pese a ser excesivo más del 60% de ese personal realiza horas extras;

    ¿Qué está resolviendo el Directorio sobre las decisiones calamitosas de los anteriores directorios ejercidos por los presidentes Sendic y Coya?

    Quizás hubiésemos recibido un soplo de esperanza si la Sra. Jara hubiese anunciado al menos el cierre de la empresa subsidiaria que produce perfumes y cosméticos, que nadie conoce y compra, pero que a los contribuyentes nos cuesta mucho dinero mantenerla abierta.

    Lo que sí debemos mencionar a Uds. es que la nueva Dirección de Ancap resolvió, silenciosamente, no enviarle más dinero al director de cine Emir Kusturica. De esta decisión nos enteramos los ciudadanos por las públicas quejas del cineasta, enojado porque la película biográfica del Pepe Mujica, titulada “El último héroe”, no podía terminarla ya que UTE y Ancap, habían dejado de enviarle el dinero del pueblo uruguayo, para terminarla.

    Cuánto pesar debemos sentir todos los uruguayos por no poder ver, por un tiempo, este documental, que yo titularía “Nuestro Gladiador” en lugar de “El último héroe”. Así, la figura estrafalaria de nuestro Pepe sustituiría la del recio actor Russell Crowe quien interpretó al “Gladiador”, película interesante que la televisión cable nos obligó a ver repetidamente.

    Finalizando esta larga y para algunos aburridas observaciones, mucha salud les deseo para este invernal otoño; no dinero, porque muy pronto casi todos estaremos económicamente peor.

    Casi todos, porque bien de dinero estarán los dirigentes políticos del gobierno y la oposición, los incansables parlamentarios más aquellos que viajaron en marzo a Zambia, los que tienen cargos de confianza, y tantos otros que trabajan al servicio directo del Estado.

    Seguramente estaremos peor la mayoría de los jubilados, pensionistas y empleados del sector privado, porque de esta crisis económica no escaparemos. Muchos perderán sus empleos, otros tendrán que aceptar menores salarios y otros serán enviados al seguro de desempleo normal, no aquel que disfrutaron por años los funcionarios de Pluna.

    Mucha salud y cristiana resignación les desea.

    Germán Durán Lasala

    CI 912.213-0