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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl 17 de noviembre del 2005 le hice llegar al secretario general del Comité Ejecutivo del Partido Colorado, Dr. Julio Sanguinetti, las siguientes líneas:
“Días pasados, en ocasión que el Comité Ejecutivo iba a considerar la situación política de nuestro partido al cumplirse un año de las elecciones, le hice llegar como secretario general una carta en la que le manifestaba mi decisión de no estar presente en dicha sesión para que los integrantes del órgano tuvieran la mayor libertad para opinar y/o juzgar sobre lo que creía iba a ser el motivo de ella: analizar las causas que nos condujeron a la debacle de octubre.
Consideraba que se debía comenzar a analizar con mucha ponderación, madurez e inteligencia política todos los factores que incidieron en dicho resultado, desde nuestras conductas, como la mía como candidato a la Presidencia de la República, la suya, la del Dr. Batlle como los conductores de las dos fuerzas más importantes, la de quienes fueron ministros, senadores, diputados, intendentes, directores de entes, ediles, es decir, todos aquellos que integramos la estructura política del partido, para extraer conclusiones que nos permitieran visualizar nuestros errores, a la vez de establecer una estrategia para revertirlos.
Supuse que comenzábamos a transitar ese camino.
Lamentablemente no fue así.
Es importante que nos ocupemos de la ley de Presupuesto, del Impuesto a la Renta, de la política de seguridad, de lo que pasa en Salud Pública y en tantas áreas de la administración, pero que a un año de la derrota no hayamos iniciado ese proceso de autocrítica en un clima de respeto y realismo que le transmita a la ciudadanía que integramos un partido que tiene la entereza de señalar sus equivocaciones y la fuerza en unidad para superarlos... es preocupante.
¿Creemos acaso que los errores que está cometiendo el gobierno y los que eventualmente siga cometiendo serán suficientes para posicionar al partido frente a la opinión pública?
Sinceramente, creo que no.
Hoy hablamos de renovación, de cambios, sin siquiera saber a quiénes renovar, a cuántos debemos renovar y quiénes serían nuestros renovadores, sin siquiera saber el cúmulo de causas que seguramente habrán influido en el resultado y que aún hoy —más allá de encuestas y opiniones de politólogos— oficial y objetivamente nada tenemos.
Frente a este panorama prefiero hacer una pausa en mi actividad política, dar un paso al costado que signifique desvincularme del Foro Batllista y renunciar al cargo de miembro del Comité Ejecutivo Nacional (cargo al que accedí a propuesta de usted).
En todas las posiciones que ocupé, lo hice con mucha responsabilidad, trabajo y honestidad. Mis disculpas si en alguna de ellas no logré los resultados que todos esperaban.
Queda usted liberado de cualquier compromiso contraído en las instancias políticas vividas, a la vez que agradezco su trato deferente, respetuoso y cordial que me dispensó junto a la gran mayoría de mis compañeros”.
Guillermo Stirling