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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáIniciar este camino junto a Verónica para mí es la consecuencia natural producto de cómo entiendo al Partido Nacional y cómo concibo el ser un buen blanco.
Conozco a la senadora Alonso desde hace muchos años y la he visto crecer, conocer, querer aprender y, con juventud y frescura, no generar rechazo de adversarios sino, por el contrario, ser la dirigente de la oposición con mejor saldo de imagen en la población, algo que para el vapuleado sistema político es brutal. Algunos compañeros han intentado, con diferentes estrategias y rodeados de asesores en los escritorios, cómo “llegarle” a la gente y no tener el techo de los votos que hace 15 años no votan al Frente Amplio. El desafío es ir a buscar los votos que no han querido votar adentro del Partido Nacional y en un balotaje han preferido al candidato del Frente, esa es la clave y Verónica Alonso reúne esa cualidad y ventaja.
La naturalidad con que genera esa aceptación que se nota en los “timbrazos” por barrios y localidades muestran su sencillez y cercanía con gente de a pie. Ella con una vida solucionada económicamente no busca estar o permanecer en política por beneficios y prebendas sino que ha financiado con su propio patrimonio sus campañas y los ha desafiado con votos a los “varones” del partido.
Ella siempre quiere competir con votos y se ha ganado todo con trabajo y apoyo popular, lo que no abunda en el “achanchamiento” del sistema político y la famosa zona de confort en la que buscan ubicarse muchos dirigentes sin proponer su nombre a la voluntad popular
Cuando me tocaba entrar a la Cámara de Diputados supliendo al titular me sentaba en la banca junto a Verónica y siempre admiré su valentía y coraje de “blanca”, que es difícil de definir, pero que simboliza no andar en pequeños acuerdos mezquinos o acuerdos en los escritorios del Palacio, sino donde se acomodaban y acordaban “cargos”, “lugares en las listas” o “votos en sala”. Ella ha ido por el camino de la intemperie, que siempre es más incomodo y hostil, pero ella se siente cómoda siendo así, mientras que muchos altos dirigentes no se animan a recorrer ese camino, le temen a la urna y a la competencia.
Creo que la visión de Verónica es más alta que la de otros dirigentes e, incluso, ha sido parte de la mesa, junto al presidente Vázquez, que encaró un flagelo de nuestra sociedad como el consumo de alcohol irresponsable. Los dirigentes del partido con mayores responsabilidades no entendieron la importancia del tema, pero ella fue a título personal y fue un éxito.
Si bien el proceso electoral es largo y no se puede prever en el Partido Nacional cómo será la foto de la “llegada al disco” (en términos turfísticos), tengo mucha confianza en su potencial y en la característica de nuestro partido, que generalmente llega mejor quien arrancó de atrás y en Verónica creo que eso va a tener un plus, dado que todavía no ha lanzado su candidatura y hay miles de uruguayos que no la visualizan como precandidata o incluso todavía no la conocen, mientras que los restantes postulantes ya son ampliamente conocidos y ya saben su piso y su techo electoral. Verónica es una incógnita, pero, sea como sea el resultado de la interna, el partido merece tener una corriente liderada por una mujer con las características de la senadora Verónica Alonso.
Desde los 16 años he acompañado al Dr. Lacalle Herrera y fui edil por la senadora Julia Pou (Julita) y es la primera vez con 43 años de edad que abandono el sector y lo hago orgulloso y con ilusión y esperanza, porque para liderar hay que tener un carisma especial y hacer sentir a quienes somos los soldados del grupo o sector que hay empatía, generosidad, don de mando real y no impuesto, pero sobre todo ser aceptado y no rechazado o resistido.
Los que abrimos un comité, levantamos banderas, vamos a volantear folletos o listas por barrios y pueblos, nos jugamos con tiempo y dinero en desmedro de la familia merecemos líderes transparentes, bien rodeados y con ganas de dar batalla para ganar cuidando su ejército y no dejándolo tirados luego de que se obtuvo una banca o los cargos que querían para una “repartija rechazable”.
Creo que cuanto más se conoce a Verónica más razones se encuentran para acompañarla en su proyecto político.
Dr. Marcelo Maute Saravia