En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En los últimos 20 años, más de 30 subgrupos de actividad incorporaron reducción del tiempo de trabajo
Un estudio académico identificó acuerdos en industrias como la textil, la papelera, la química y la metalúrgica, así como en los servicios y el comercio
La reducción de la jornada laboral forma parte de los temas puestos sobre la mesa de discusión pública por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). En ese proceso, la Universidad de la República (Udelar) fue convocada a aportar al análisis de posibles políticas públicas.
Registrate gratis y seguí leyendo
Accedé a artículos gratuitos y newsletters de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En ese contexto, un grupo de profesores del Instituto de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Facultad de Derecho estudió las tendencias internacionales en materia de tiempo de trabajo y relevó los acuerdos alcanzados en Uruguay en los últimos 20 años, tras la reinstalación de la negociación colectiva en 2005. Los resultados quedaron registrados en el libro Investigación sobre experiencias de reducción de la semana laboral en el derecho comparado.
Las cláusulas de reducción de jornada aparecen con mayor frecuencia en la industria, donde la normativa establece tradicionalmente una semana laboral de 48 horas, informó el abogado laboralista Ignacio Zubillaga, en su exposición durante la presentación del libro realizada el jueves 8. Entre las ramas fabriles involucradas, mencionó las industrias textil, papelera, química y metalúrgica, que tienen algún tipo de acuerdo vinculado a la reducción del tiempo de trabajo. También identificó acuerdos en servicios y comercio, lo que, a su juicio, muestra que el tema atraviesa distintas actividades.
Subgrupos como el de la recolección de residuos domiciliarios y el de áreas verdes, se encuentran inmersos en la “heteronóma” y tienen cierta “controversia” respecto a la reducción del tiempo de trabajo. Sin embargo, en 2017 el primero optó por fijar una jornada de 44 horas semanales. En el caso del segundo, aún eligiendo la reducción, en 2023 firmó un acuerdo en el que se ratificó el horario de 48 horas semanales que “permite concluir que la posición empresarial predominó, ya que la comisión bipartita para analizar este tema no se vuelve a mencionar”, según el libro, publicado por Fundación de Cultura Universitaria.
En 2023, la rama de industrias básicas acordó una disminución de 48 a 46 horas. Según expuso Zubillaga, lo más frecuente es abatir la semana de 48 a 44 horas, aunque hay sectores que pactaron menos cantidad de horas semanales. “En el caso de los sectores comerciales, la reducción a 40 horas es la más frecuente”, recoge el informe. Es el caso de los subgrupos “empresas de auxilio mecánico automotriz” y “sociedades hípicas y casinos electrónicos”, y se debe a que, por lo general, estas actividades alcanzan un máximo de 44 horas. Existen excepciones, como el caso de quienes ocupan el puesto de operarios-telemarketes en Call centers, área que en 2009 fijó su jornada laboral en 39 horas.
El abogado sostuvo que las reducciones se pactan sin pérdida salarial, lo que implica que los trabajadores cobran lo mismo y aumenta el valor de cada hora trabajada. Sin embargo, el subgrupo “fabricación de tejidos de puntos” fue la excepción, ya que se realizó una reducción horario con “ajuste salarial proporcional”.
Los objetivos de las cláusulas tampoco suelen explicitarse. Zubillaga interpretó que apuntan a ampliar el tiempo disponible para conciliar la vida laboral y personal. Como ejemplo de un acuerdo que sí establece su motivación, mencionó el del supergás envasado (grupo 10; subgrupo 21), en el que la reducción se fundamenta en razones de salud y se acompaña en el compromiso de no realizar horas extras. Es igual el caso de los trabajadores de panteones fúnebres de las cooperativas de consumo, que en su acuerdo se reconoce como una actividad “insalubre”.
La construcción convenió en agosto una disminución gradual del tiempo de trabajo. Contempla una reducción de 44 a 40 horas semanales, que comenzará a aplicarse desde el 30 de agosto del 2027, a razón de una hora por año. Será implementada por cada empresa, de acuerdo a la forma de organización del trabajo, pero sin estar condicionada a rendimientos o productividad. En 2008, la jornada en la construcción había sido reducida de 48 a 44 horas semanales.
Además, contempla una segunda posibilidad de distribuir las horas en un esquema de 44 horas una semana y 36 la siguiente. De este manera, Zubillaga precisó que la jornada se concentraría en cuatro días de nueve horas, lo que permitiría alcanzar tres días de descanso semanal. En esta línea, la investigación identificó que los sindicatos “no persiguen acortar la jornada diaria sino el volumen de horas en la semana, para incrementar las horas de descanso semanal”.
En un conversatorio sobre esta temática realizado la semana pasada, el director de la sede del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte de la Udelar, Juan Romero, presentó un análisis sobre el impacto sectorial y productivo del tiempo de trabajo en la actividad agraria. Indicó que entre 2010 y 2023, el promedio semanal descendió de 45 a 41 horas en Uruguay, de 46 a 42 en Chile, de 42 a 40 en Brasil y de 48 a 45 en México.
Según las series sobre factores de producción utilizados para los cálculos de la regla fiscal, las horas semanales promedio por ocupado —de todos los sectores de actividad— pasaron de 42,5 en 1985 a 41,7 en el 2000, a 39,4 en 2010 y a 37,7 en 2023, el último dato informado por el Ministerio de Economía.
Jornada en debate
En la presentación del libro realizada en la Facultad de Derecho, la abogada Graciela Mallo sostuvo que el tiempo de trabajo incide en la salud, la seguridad y la vida familiar, social y comunitaria, y consideró que la limitación de la jornada es una condición básica para el “trabajo decente”.
Consideró que un reducción efectiva requiere modernizar y fortalecer los sistemas de registro, inspección y control para evitar que las horas reducidas se sustituyan por horas extras impagas, una mayor intensidad del trabajo o situaciones de precarización.
En una línea similar, el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, planteó que una de las principales tensiones del debate es la posibilidad de que la reducción de la jornada se combine con mecanismos de flexibilización horaria, ya que puede contradecir el objetivo de limitar el tiempo de trabajo “si genera incertidumbre, disponibilidad permanente, si persisten en jornadas excesivas con efectos negativos que provocan la fatiga, el sueño, los accidentes, afectan la salud cardiovascular y la conciliación en relación a la vida familiar y laboral”.
Además, cuestionó que la negociación individual sea suficiente para alcanzar reducciones efectivas, debido a la desigualdad de poder entre trabajadores y empleadores. En su opinión, la limitación del tiempo de trabajo debería traducirse en avances “concretos” y de alcance “general”.
El dirigente sindical señaló que la reducción de la jornada puede convivir con mejoras genuinas de la productividad y que el desafío es mejorar la organización de los procesos productivos, en lugar de compensar las horas reducidas con una mayor intensidad del trabajo.
La reducción del tiempo de trabajo es actualmente una de las banderas del PIT-CNT.
Las bases programáticas del Frente Amplio para este período de gobierno enuncian el tema. El documento señala que, “atendiendo a los cambios en el mundo del trabajo, se implementará la reducción de la jornada laboral. La reducción de la jornada laboral implicará que la jornada diaria máxima será de 8 horas y la jornada semanal máxima será de 40 horas, sin desmedro de los sectores que ya cuenten con regímenes más beneficiosos que los mantendrán. Respecto a la jornada máxima diaria, se determinarán las excepciones fundadas pertinentes de acuerdo a las características del sector de actividad involucrado. Esta iniciativa no implicará en ningún caso reducción de salario, de manera que los beneficios del cambio tecnológico se distribuyan de forma democrática y alcance a los trabajadores, en particular los más vulnerables”.
Las bases agregan que se espera que la “instrumentación de esta propuesta se llevará adelante en el marco de la negociación colectiva”.