• Cotizaciones
    miércoles 26 de agosto de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    ¿Unión o unidad?

    Sr. Director:

    El tema de la unión (electoral) o unidad (programática) en los partidos políticos uruguayos es de larga data, puede decirse que desde su fundación —en la década de 1830— nuestros partidos tradicionales conviven con la tensión interna de mayorías y minorías o distintas corrientes. Entendemos por unidad de un partido cuando este tiene programa y autoridades únicas; unión, cuando se acumulan los votos en un mismo lema.

    En el Partido Colorado esta tensión se nos presentó con mucha claridad por el hecho de ser partido de gobierno por más de noventa años. En la década de los años 50 comienza la tensión entre la 14 y la 15. La corriente mayoritaria de Luis Batlle pierde terreno electoral hasta su derrota en 1958 frente a la alianza herrerista-ruralista. Frente a esta situación, la 14 pide unión electoral con sus correligionarios caídos y no unidad como pedía la 15. De todos modos, para seguir unidos se aprobó un programa único partidario lo suficientemente genérico y vago para no generar excesivos compromisos de cumplimiento según triunfara un sector u otro.

    La 14, conformada por los hijos de don Pepe Batlle (César, Rafael y Lorenzo Batlle Pacheco, del diario El Día) como minoría, buscaba la unión electoral (para no quedar fuera del juego electoral) con la 15, liderada por su primo Luis Batlle Berres, preferido de Don Pepe. Esta disputa familiar y de contenidos ideológicos no debía hacer peligrar la supremacía colorada tan fielmente guardada desde el siglo XIX. La 14, agotada en sus líderes e ideas, busca el continuismo; la 15, Unidad y Reforma, de Luis Batlle, busca retomar el camino de la victoria con un numeroso grupo de gente joven y lúcida que busca una actualización del batllismo, el “segundo batllismo” para un nuevo Uruguay. Ambos grupos, con inteligencia de gobierno, saben que se necesitan mutuamente para alcanzar la mayoría. Perder el gobierno podía significar no recuperarlo jamás. Como en realidad sucedió, años después, hasta el actual 6% estimado de voluntad de voto.

    Los blancos tienen una historia distinta. Se agrupan detrás de caudillos. Aparicio Saravia, en el siglo XIX, Luis Alberto de Herrera en el siglo XX. La unidad partidaria se arriesga, por disputas internas, hasta peligrar la elección y efectivamente perderla, como cuando el retiro de los blancos independientes de Carlos Quijano donde Herrera pierde la presidencia por los votos que Quijano tiene fuera del lema. En la década de los años 60, Fernández Crespo desplaza a Herrera y finalmente Wilson Ferreira Aldunate se convierte en el caudillo nacionalista. La “lógica” del pensamiento político interno blanco (desde la oposición) es distinta a la lógica colorada desde el gobierno. Me decía un amigo que donde hay dos blancos hablando hay tres opiniones.

    Para la elecciones de 1962 se replantea el tema de la unión o unidad de las izquierdas, no se pretendía ganar las elecciones, pero sí unificar ese histórico 9% o 10% del electorado que no votaba a los partidos tradicionales y ganar gente desconforme de unos y otros. Los partidos llamados no tradicionales, aunque fueron fundados a principios del siglo XX, eran la Unión Cívica (luego Partido Demócrata Cristiano), el Partido Socialista y el Partido Comunista (en orden de fundación).

    Se gesta la Unión Popular que reunía a Erro (blanco), Williman, Methol Ferré (ruralistas que luego fundarán el Frente Amplio) el Partido Socialista de Vivian Trías, excívicos y demócratacristianos, otros grupos cristianos, independientes y sindicalistas. Se buscaba la difícil unión electoral con aspiración a un programa unitario. Se negó el ingreso del Partido Comunista, pues se argumentaba que podía rechazar a más gente del pequeño 2% o 3 % de los votos propios. La búsqueda de aumentar la representación parlamentaria terminó en un fracaso total. La Unión Popular solo sacó dos representantes, ambos del grupo de Erro, quien quedó solo en la Cámara pues su compañera de bancada se pasó al Partido Nacional de donde provenía.

    En las mismas elecciones se gestó el Frente Izquierda de Liberación (Fidel). (Recordar que estamos a principios de la década de los 60, apogeo de Fidel Castro y la Revolución cubana). Este nuevo lema buscaba la unidad de las izquierdas en torno al Partido Comunista, los trabajadores y los estudiantes. Tuvo mejor suerte electoral, aunque no dejó de ser minoría, pues presentó una unidad más fuerte y atrajo a líderes blancos, colorados, independientes, intelectuales, artistas y sindicalistas.

    La dictadura generó un proceso de unión y unidad no solo de la izquierda, sino de la enorme mayoría de demócratas que rechazaban la dictadura y bregaban por el regreso de la democracia. No había dudas de que el pueblo estaba unido.

    Recuperada la democracia, la unidad se convierte para el Frente Amplio en un postulado prioritario. Al ganar las elecciones departamentales del 89, con la candidatura de Tabaré Vázquez se pensó que el ideal unitario estaba sellado, pero ya en ese primer período (1990-1995) aparecieron tensiones internas de difícil acomodo. De todos modos, la visión externa del FA era unitaria. A partir del 2º y 3º período en Montevideo, con el triunfo de Mariano Arana los conflictos internos subieron de tono y ya no fue posible disimular las rupturas y tensiones políticas y con los sindicatos.

    El triunfo de FA se afianza a escala nacional en el 2005-2010 con la primera presidencia de Tabaré Vázquez. El proceso de unión o unidad se ve fuertemente deteriorado con enfrentamientos dentro del propio PS con ocasión de la firma del TLC con USA propuesto por Tabaré Vázquez. Gargano lidera la mayoría socialista y Vázquez debe retroceder, llegando a la renuncia a su afiliación socialista.

    Con el triunfo de Pepe Mujica las tensiones suben de tono, aunque es notoria y notable la capacidad zurcidora del líder tupamaro. Esta situación no pudo disimularse en la elección de Montevideo, donde la candidata comunista Ana Olivera genera que decenas de miles de frenteamplistas no la acompañen con su voto y luego en las siguientes elecciones Lucía Topolansky, candidata apoyada por Mujica, fracasa ante el triunfo de Martínez, aunque el FA no recupera la totalidad de los votos de su electorado anterior.

    En esta segunda presidencia de Tabaré Vázquez, y tercera del FA, la unión o unidad se agrava. Tres temas parecen gestar una ruptura, que si no se concreta públicamente, se sigue profundizando en la interna y son: 1º) La posición frente a Venezuela, Nicaragua y Cuba, esto genera pronunciamientos irreconciliables. 2º) La posición frente a los TLC o alianzas internacionales de acuerdos económicos. En la iniciativa de Tabaré Vázquez sobre el TISA ganó la presión negativa y el presidente retrocedió. Recientemente se acordó la aceptación del TLC con Chile; la oposición dejó evidenciado que sin sus votos el presidente no tenía los votos necesarios. 3º) Revisión de la función y gestión de las empresas estatales.

    Quedan otros temas cruciales, por ejemplo, encarar la reforma educativa, el 16 de mayo en la presentación del libro abierto de Eduy21, en el Palacio Legislativo, quedó evidenciado el distanciamiento de los sectores frentistas y la notoria ausencia sindical. Otro tema: cómo gravar las jubilaciones más altas de los militares.

    También hay tensiones en los gobiernos departamentales, donde el más notorio fue la necesidad de imponer el voto obligatorio a los ediles capitalinos en el tema de la estatua a María, en la rambla. Hubo más de un edil, como Arana, que dijo haber votado solo por disciplina partidaria.

    Históricamente las “disciplinas partidarias” son débiles y se rompen. Se necesitan condiciones excepcionales de control para obtener resultados como en Cuba, donde se elige al presidente con el 99,3% de los votos. En otros mundos políticos como Corea del Norte y China las elecciones se ganan con el 100% de los votos emitidos para la lista única.

    La unidad de los grandes partidos, en el sistema democrático, que triunfan reiteradamente se va mellando como sucede con el batllismo, el peronismo, el Frente Amplio chileno, el PRI mejicano, el APRA peruano, el sandinismo y ahora aparece, apenas insinuado, en el PT brasileño.

    El FA en un futuro cercano tendrá que tomar firmes decisiones entre la unión y la unidad. No es fácil de resolver, pues va de la mano la unidad política y sindical a nivel departamental y nacional y la permanencia en el gobierno está en juego ¿Seguirá el derrotero del Partido Colorado, de quien recibió masivamente su electorado, convirtiéndose en una unión electoral y renunciando a la unidad programática?

    Lic. Jorge Scuro