N° 1818 - 04 al 10 de Junio de 2015
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMi amiga mantenía una relación amorosa con Eugenio Figueredo cuando este medraba en el fútbol sudamericano. Una tarde, hastiada y angustiada, me reveló haber sido testigo de reuniones “turbias” con dirigentes y árbitros de más de un país. Citó hechos, nombres y lugares. Con formación jurídica, los había anotado. Azorado por la dimensión del relato la insté a divulgarlo, pero, por temor, se negó. Más tarde terminó con la relación.
Quince años después, los tozudos hechos le han dado la razón.
De arruinado vendedor de autos instalado en Ejido casi Soriano se convirtió en multimillonario. Difícil acumular honestamente su fortuna solo como dirigente de la Conmebol (1993-2013), presidente de la AUF (1997-2006), presidente del Comité Organizador del Mundial de Brasil 2014 o vicepresidente de la FIFA. Trepó apoyado por corruptos: el ex presidente Joao Havelange, el argentino Julio Grondona, el paraguayo Nicolás Leoz y otros bandoleros.
¿No es irónico que todas esas organizaciones sean entidades sin fines de lucro y aboguen por el juego limpio?
“El mejor momento para cometer un crimen es durante un partido de fútbol porque nadie se entera”, dice el escritor peruano Santiago Roncagliolo sobre el fanatismo. Verdad, pero insuficiente. Los mayores crímenes surgen de las organizaciones que, como proxenetas, abusan de los sentimientos de los hinchas. El fútbol no es patria, bandera, himno ni colores. Dejó de ser un deporte. Es una industria de negocios mafiosos.
El crecimiento económico de la FIFA (en 2014 hizo negocios por U$S 2.500 millones; U$S 1.500 millones en caja), el sideral costo de los pases (Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia gastaron el año pasado U$S 1.400 millones), multimillonarias concesiones televisivas, acuerdos con marcas, publicidad, sobreprecios para estadios y concesiones para vender productos, conforman el espíritu del crimen organizado.
La corrupción en el fútbol es tan antigua como cobrar penales fuera del área, o no hacerlo, pero la impunidad, los intereses mercantiles y el tsunami de dinero acentuaron la descomposición. Cayeron Havelange y dirigentes y jugadores en Argentina, Brasil, España, Italia y Portugal, pero la mayoría se mantienen. Los bastardos “códigos del fútbol” imponen la omertá mafiosa, la ley del silencio. Por eso sorprende que ahora varios digan que lo sospechaban y era previsible. ¿Qué hicieron con sus sospechas? ¿Por qué no lo denunciaron o se fueron? ¿Dónde estaban los periodistas deportivos?
Son más poderosos los Al Capone que los Eliot Ness.
En los últimos años creció la defraudación de impuestos y el lavado de dinero de clubes y jugadores mientras continúan desembarcando capitales rusos, chinos y árabes. Más dinero, más corrupción.
En algunos países aumentó la lupa de la Justicia, que avanza como el viejo Pac-Man. La jueza Adriana de los Santos y el fiscal Juan Gómez investigan a Figueredo por estafa y lavado de dinero en la concesión de los derechos de televisación de la Conmebol a Torneos y Competencias y a Full Play en detrimento de Global Sports, de Francisco “Paco” Casal.
Según los denunciantes, la oferta de Global Sports era más beneficiosa para la AUF y los clubes uruguayos. Más allá de la lucha entre taitas —que cambian de bando según el interés— los hechos son los hechos: la extorsión también se metió en esta investigación. Peñarol, Cerro Largo, Rentistas, Juventud, Racing, Cerro, El Tanque y Miramar admitieron presiones, no ratificaron la denuncia y se callaron la boca. Solo quedó la Mutual.
Sabiduría popular: “Tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe”. Figueredo, dirigentes y empleados de la FIFA fueron detenidos en Zurich a pedido del Departamento de Justicia de Estados Unidos dirigido por la fiscal general Loretta Lynch. La redada resultó de una investigación de tres años del FBI y del Servicio de Impuestos Internos (IRS). Poseen decenas de horas de grabación registradas por un “arrepentido”, además de documentos y archivos.
Al día siguiente, un juez argentino ordenó detener a los responsables de Torneos y Competencias y de Full Play ante un pedido de extradición estadounidense. Por similar solicitud se ordenaron allanamientos y levantamiento del secreto de cuentas en Uruguay.
Pese al cataclismo, Joseph Blatter fue reelecto presidente de la FIFA, con lo cual se perfilaba como capo di tutti capi pero, presionado o mediante una negociación con la Fiscalía para evitar ser imputado, pocos días después decidió poner su cargo a disposición para que a partir de diciembre un nuevo Congreso elija a su sucesor.
A Figueredo y su banda les imputan fraude electrónico, blanqueo de dinero y extorsiones por millones de dólares durante 24 años. Sobornos: compra de votos para elecciones de la FIFA, las recientes Copas del Mundo, las próximas en Rusia y Qatar, concesiones para transmisiones televisivas y Copas América, incluyendo la de 2016 en Estados Unidos. Allí serán juzgados.
Desde 2006, Figueredo tiene ciudadanía estadounidense. Para obtenerla mintió: declaró que no tenía ingresos y evadió los exámenes de inglés y civismo aduciendo “severa demencia”. También falseó su declaración de impuestos.
¿Severa demencia? ¡Un mago de la trampa!: engañó al más riguroso sistema de seguridad del mundo cuando estaba más alerta después del atentado a las Torres Gemelas de setiembre de 2001.
El criminólogo italiano Cesare Lombroso (1835-1909) sostenía que los criminales se podían identificar por tendencias genéticas innatas distinguidas por diversos rasgos, entre otros, asimetrías craneales y la forma de mandíbulas, cejas y orejas.
La ciencia echó por tierra su teoría. Sin embargo, luego de ver las fotografías de los principales imputados no puede culparse a quien piense que Lombroso no estaba errado. (http://www.elpais.com.uy/informacion/quienes-son-arrestados-imputados-fifa.html)