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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn su edición del jueves 19 de mayo, Búsqueda hace uso de toda una página para la entrega informativa de “Calavérico y confundido, pero con gloria” —una lamentable exaltación gubernamental de estos adolescentes que, dentro de este tsunami de destrato a nuestras raíces. Se sentirán incluidos en el mismo por la acogida “gloriosa” de su imaginación enfermiza. (Me consta —por sus barbas— que ya salieron de su adolescencia física, aunque también se observa —en su altanería— que aún están inmersos en una adolescencia conceptual).
Entiendo que esto es otro ejemplo más de lo que la “libertad sin educación” puede hacer en las mentes de los jóvenes, como estos Silva Bros (.) —con esta cierta presencia anglosajona— que lucen y suenan alineados con la irreverencia (si ellos conocieran el concepto) y la carencia de respeto por nuestro máximo prócer libertador.
Parecen haberse munido de “dudas varias” sobre lo que aún no hemos podido saber sobre nuestro Artigas, y desde tal limitación… descargan su maravillada adoración de los zombies y de “todas esas películas de clase B o C de poco presupuesto”, y de “el cine de superhéroes. No las de Batman y Superman, que lo mejor que tienen son los trajes” —como ellos, innecesariamente, nos ilustran. Nos resulta más que evidente que su preferencia visual viaja por los superhéroes cínicos, cadavéricos y de presencia más parecida a la propia que por los superhéroes que demuestren una búsqueda incansable de la conducta de principios, y que nos den una imagen de “músculos exigidos”. De hecho, su apariencia nos lo prueba —aún en colores. Y, dicho sea de paso, también es una pena tener que relacionarlos con BIOS.
Aquí nos surge, nuevamente, la pregunta: ¿Será que ellos también viven sumergidos en la creencia frenteamplista/jihadista de que “lucen más inteligentes los destructores masivos de todo aquello que les exija ser ejemplos de humanidad proyectiva, que los constructores de sociedades basadas en el respeto y la educación en valores del individuo”? Entiendo que esa es su creencia de “inteligentes, y con derecho a degradar a los mejores” y entiendo por qué. ¡Ellos no saben ni andar a caballo! —menos que menos cabalgar por años… bajo soles implacables y lluvias aplastantes mientras se luchaba, cuerpo a cuerpo, contra los irreverentes del momento. ¡Ellos jamás se tendrán que exigir pensar con proyección realista en cómo lograr paz… para que la educación florezca! ¡Ellos sólo subviven mesmerizados por una ideología única y antinatural de que “todos somos iguales”! —en este caso, ellos y Artigas. Pues no, jovencitos. Todos somos diferentes, y si no quieren creernos, confírmenlo ustedes mismos con las huellas digitales, los ADN, y los propios subproductos de su ingesta… ¡y verán! Por ahora, valga solamente decirles que no creo que tengan igual con Artigas ni lo blanco del ojo. ¿Me explico?
¿Cómo podrían ellos, entonces, agradecer —por medio de una apreciación jamás cínica/sarcástica— las miles y miles de horas que Artigas nos heredara de su denodada dedicación de vida… para que pudiéramos llegar a ser demócratas por educación?
¡Están incapacitados para ello! Y no solamente han llegado a este grado de incapacidad autoinducida por sí solos; también han tenido el libertino ejemplo de más de medio siglo, de los anarquistas de esta área del planeta —ahora al poder total— para moldearlos en tan definida autoincapacitación. Hasta mencionan a G. Vázquez Franco, “quien reniega de la imagen heroica y lleva a Artigas a un plano terrenal y humanizado”. Es más que probable que este Sr. Vázquez —¿pariente también ideológico del actual presidente?— confunda “humanizado” con “zombi”. Muchachos, busquen en los diccionarios y aprenderán que estos términos no pueden ser asociados de manera alguna —a no ser porque ambos incluyen una “m” y una “i”.
Es muy deprimente, en este Uruguay degradado hasta este nivel, el comprobar que parecen ser, todos ellos —los adolescentes y algún “profesional” libertino—, otro factible resultado social del “Ministerio de Discapacitación” propuesto por el sabio escritor estadounidense Kurt Vonnegut en su cuento corto “Harrison Bergeron”. Si el lector aún no lo conoce, se lo recomiendo… como modo garantido de comprender hasta dónde pueden llegar los estados de funcionamiento “unánime” y “emparejadores de sociedades”.
Y justamente esta idea de “emparejadores” es la que debe ser el gran faro-guía de estos adolescentes “Bros(.)” Puesto que ellos —y demasiados parlanchines más— se saben absolutamente incapaces de llegar a ser dignos de limpiarle las botas a nuestro prócer… lo bajan a los infiernos de los zombis para poder mirarlo como a un igual —que es la única forma en que podrían hacerlo. ¡Craso error que tendrán que pagar, a conciencia, en su juicio final— que lo habrá! (Se los anuncio aquí, por si aún se creen “inteligentes agnósticos” por dudar de realidades no vistas, pero deducibles… por simple aceptación de las maravillas de la Vida y de sus mejores ejemplares como Artigas, nuestro prócer libertador).
Ana Casco Taruselli
CI 943.390-1