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    Así en Roma como en el Congo

    Noelia Campo vuelve a brillar en “Lucrecia o el deseo bajo el fondo del mar”, de Shakespeare

    La tragedia de la violación estalla como una bomba de hidrógeno en la pluma de William Shakespeare, y esta adaptación de Luis Vidal Giorgi de este texto primigenio del literato isabelino es un gran hallazgo y una de las mayores sorpresas de la temporada. Lo que ya no sorprende a nadie es la soberbia actuación de Noelia Campo en una cuerda radicalmente diferente a la de su reciente personaje de Bella en “Perdidos en Yonkers”.

    “La violación de Lucrecia” recrea el episodio histórico del siglo IV AC, cuando un hijo del rey Lucio El Soberbio armó una trama engañosa para acceder a la hija de un militar, a la que violó. La joven denunció a su agresor y se suicidó, lo que originó una revuelta que destronó a la familia real y que reconstituyó la República en 509 AC.

    Antropólogo, director teatral y periodista, Vidal Giorgi es un experiente académico con una vasta trayectoria en la Facultad de Humanidades y como redactor de la revista de Socio Espectacular. Su último trabajo había sido “El muro de Berlín nunca existió”, en 2003. Desde entonces, comenzó a cocinar este plato a fuego lento. Su mérito radica en jugársela por un texto de temática hiperardua pero con una riqueza de imágenes abrumadora y de un excepcional sentido de la metáfora, muy bien defendido por su traducción. Además de su enorme vigencia: en países en guerra como el Congo, donde la violación es una tragedia cotidiana, cientos de miles de mujeres sufren, además de su penuria, el desprecio de su entorno, y deben abandonar la casa con sus hijos a cuestas.

    Quien conoce los principales clásicos que hicieron de Shakespeare el máximo dramaturgo de la historia moderna, esos que contienen la esencia de los conflictos humanos, individuales y colectivos, comprenderá que esta obra temprana, escrita por el inglés a sus 22 años, ya contenía esa magistral capacidad de expresar con palabras toda la complejidad que mueve al ser humano en sus pasos, los más sublimes y los más despreciables.

    Según explica Vidal, casi no existen adaptaciones teatrales de esta historia escrita en formato de “poema dramático”. Fue abordada por narradores orales romanos como Tito Livio y por pintores como Rembrandt y Botticelli. “Esta búsqueda está basada en la presencia de un texto sólido, rico en imágenes y sonoridades; la gestualidad y la energía expresadas desde el cuerpo del actor”, asegura el director en el programa de mano.

    Un discurso defendido de un modo emocionante por el trío de actores que conforman Moré, Gustavo Bianchi y Noelia Campo, la actriz que les ha ganado la partida a propios y extraños, surgida desde las márgenes de la academia y que demuestra una versatilidad muy infrecuente en la escena local. El enorme monólogo en el que desarrolla su tragedia personal es una de las escenas mejor logradas del año.

    “Lucrecia o el deseo bajo el fondo del mar”, basada en la “La violación de Lucrecia”, de William Shakespeare. Versión y dirección: Luis Vidal Giorgi. Escenografía: Claudia Sánchez. Vestuario: Graciela Abeledo. Iluminación: Claudia Sánchez. Música original: Sergio Fernández Cabrera. Teatro Circular. Sala Dos. Viernes y sábados, 21.30 horas; domingos, 19.30. Entradas: $ 170 y $ 200.