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Uruguay podría enfrentar con su actual “holgura” financiera las consecuencias de una hipotética crisis potenciada en la economía global: un cierre durante seis a doce meses de los mercados para la emisión de deuda; la devolución de los depósitos obligatorios —encajes y otros— que rigen para las instituciones financieras del sistema local; una asistencia con fondos a los bancos si sufrieran una corrida similar a la de 2002, y una contracción de la demanda de los medios de pago.
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Teniendo en cuenta todas esas posibles repercusiones, “es posible estimar la existencia de una holgura de disponibilidades” del gobierno central y el Banco Central (BCU) del orden de los U$S 2.500 millones, según estimaciones incluidas en el mensaje que acompañó el proyecto de Rendición de Cuentas remitido por el Poder Ejecutivo al Parlamento el sábado 30.
El sector público cuenta con un “colchón de liquidez” de aproximadamente U$S 3.000 millones, a lo que se suman activos de reserva del BCU sin contrapartidas por más de U$S 6.000 millones, detalla ese documento.
Esa holgura tiene, no obstante, un costo financiero para el país. El gobierno calcula que como el rendimiento promedio esperado de los activos externos ronda el 1% y que la tasa de interés implícita promedio de los títulos de deuda nominal emitidos por el BCU es aproximadamente 9%, dicho costo equivale a una cifra de entre 0,4% y 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI). El proyecto “incorpora el costo de la decisión de mantener elevados niveles de liquidez internacional, que se reflejan en una mayor erogación de intereses” de la deuda, explica.
Escenarios.
El plan presupuestal de cara a 2013 esbozado en esa iniciativa de ley se basa en la expectativa de un contexto internacional relativamente benigno, aunque crecientemente incierto.
El escenario esperado por el gobierno es el siguiente. En un contexto de magro crecimiento económico mundial, las tasas de interés internacionales se mantendrán bajas producto de las políticas monetarias expansivas que se están aplicando en los países del norte. Además, debido a la menor demanda habría un descenso en los precios de las materias primas con escaso valor agregado, sobre todo los metales y los energéticos, mientras que en los commodities alimenticios se espera un “impacto más leve”.
Una “conducción macroeconómica ordenada, un buen clima para las inversiones y un mercado interno pujante” deberían permitir a Uruguay y a los otros países de América Latina transitar todo eso “sin mayores sobresaltos”.
El Ejecutivo le da cabida a un escenario alternativo, menos probable, caracterizado por un menor crecimiento mundial y regional. Explica que el “reciente anuncio del rescate del sistema bancario español, así como el deterioro de la situación en Grecia han incrementado la incertidumbre respecto al futuro de la zona euro y a la capacidad de las autoridades europeas de evitar una profunda recesión”.
Según el gobierno, la salida de la unión monetaria europea de “países como Grecia o España (con su correspondiente efecto “dominó”) o la quiebra de uno o más bancos internacionales, podría tener las mismas consecuencias para la economía global que el colapso del banco de inversión Lehman Brothers, en un contexto caracterizado además por un débil crecimiento económico en Estados Unidos y una desaceleración en China”. Si eso ocurriera, América Latina se vería afectada, por un lado, a raíz de una reducción drástica de los ingresos de capitales y una contracción del crédito doméstico. Por otro, si Europa registra una “recesión fuerte y prolongada” las exportaciones “se verán severamente afectadas, no solo por menores ventas directas al continente europeo, sino también, por el efecto indirecto de una menor actividad mundial y una caída sustantiva de los precios de exportación”.
Es “en este marco y a la luz de los riesgos existentes a nivel internacional”, que el proyecto de Rendición de Cuentas plantea un “cuidadoso” manejo del gasto público.
Macro.
Las autoridades sostienen que Uruguay cuenta con “buenos fundamentos macroeconómicos que proporcionan solidez y un mayor margen de maniobra a la hora de hacer frente a un deterioro de la situación internacional”.
Para diseñar el proyecto de Rendición recalcularon algunas estimaciones referidas a las variables macroeconómicas, las que se resumen en el cuadro.
Mantuvieron el pronóstico de que el PBI crecerá 4% este año (y también en 2013, para llegar a los U$S 50.500 millones), ya que si bien la actividad se verá resentida por la menor demanda externa, ello será compensado por el dinamismo generado por la construcción de la fábrica de pasta de celulosa de Montes del Plata, explica en el mensaje. Por ese proyecto forestal, las exportaciones de bienes del país aumentarán en U$S 700 millones anuales cuando la planta esté operativa.
En materia fiscal prevé un déficit global de 1,7% del PBI para 2012. Eso es un punto porcentual más que al momento de elaborar la Rendición de Cuentas anterior.
A su vez, las autoridades calculan que el superávit primario (antes del pago de intereses de deuda) tenderá a su nivel estructural hacia el final del período de gobierno, de 1,8% del Producto en 2015. En esta medición se excluyen aquellas partidas de ingresos y egresos de carácter excepcional, e introduce ajustes para tomar en cuenta la evolución del ciclo económico.