• Cotizaciones
    lunes 17 de agosto de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El “país real”

    Sr. Director:

    Invitamos al pueblo uruguayo, sus familias, y a los sectores productivos, sindicales, estudiantiles, empresariales, castrenses, la comunidad educativa, las instituciones religiosas y todos aquellos compatriotas solidarios y responsables, a reflexionar sobre el Gran Ausente de la polémica preelectoral que vivimos: ese “país real” para el que no se legisla y a cuyas angustias y justas reclamaciones no se da ninguna respuesta efectiva, inteligente ni, sobre todo, sincera y reponsable.

    Contemplamos con viva preocupación:

    1) Un Parlamento que legisla para ínfimas minorías sociales desnaturalizando así la propia definicion de la ley, e ignora las necesidades tangibles y verdaderas del pueblo: empleo, estabilidad familiar, salario justo, fomento del espíritu de empresa, seguridad, libertad económica y concierto entre todas las clases sociales en aras del bien común intergeneracional que es la nación uruguaya.

    2) La proliferación de “programas” electorales de estudiada vaguedad, que delata la segura intención de eludirlos.

    3) El silencio sepulcral de los responsables y las minorías obligadas a fiscalizarlos, frente al incesante crecimiento de la deuda externa y la deuda interna, que representan cautiverio económico y frustración nacional.

    4) La ausencia de toda sana indignación y denuncia frente a consignas incuestionablemente falaces, como “país productivo”, “democracia avanzada”, “profundización de los cambios”, cuyo nombre auténtico, si existiera la mínima intención de proclamar honestamente a la ciudadanía lo que se piensa y lo que se quiere, sería desaliento de la producción, autoritarismo socioeconómico, sustitución de las Fuerzas Armadas de la Nación por fuerzas de un partido, y socialización reptante que culminaría, si ese plan prosperara, en un gran cambio constitucional que consolidaría, quizás irreparablemente, una desfiguración total, social, política, económica y ética, del ser nacional tal como lo conocemos desde nuestros orígenes como comunidad portadora de un destino en lo universal.

    El “pais real”, el del “pueblo que anda y arde en la calle”, como lo proclamó un blanco que pudo con justicia proclamar que “nunca engañó al pueblo”, no está allí, en las reuniones electorales en que se negocian cargos, sino en la sala del hospital donde se atiende a la penúltima víctima del copamiento impune, en el velar insomne del trabajador que se pregunta si volverá a trabajar al salir del seguro de paro; en el desaliento del estudiante que sabe que este marco “educativo” le garantiza la ignorancia y la emigración; en la certeza matemática; en la “muerte anunciada” del jubilado indigente… Se trata, en suma, de la dicotomía entre problemas, esperanzas, esfuerzos de los que, diría Martí, aman y construyen —los trabajadores intelectuales y manuales— y los que odian y destruyen (los corifeos del país formal o virtual), lo que es peor, encaramados en posiciones públicas expectables cuyo ejercicio implica, al decir del célebre jurista Burdeau, un “falseamiento constitucional”.

    No obstante la gravedad del problema, afirma rotundamente que estamos a tiempo y exhorta a los orientales con vocación patriótica a tener fundamentalmente en cuenta la cuestión de fondo aquí planteada para robustecer nuestras instituciones, restablecer la confianza pública en ellas y sobre todo elegir dirigentes sin “lealtades divididas” entre el interés común y el propio, sino consagrados exclusivamente a servir la causa intergeneracional de la soberanía política y económica nacional y un mejor futuro para las familias orientales.

    Esta victoria de la lucidez y la voluntad es posible.

    Cnel. Luis Agosto Bessonart