No juegue con mi dinero, señor presidente. Cuando leí la nota de contratapa de la edición 1.700 de Búsqueda del día 7 de febrero, quedé indignado, pero pensé que ese sentimiento se me iría disipando con el correr de los días.
No juegue con mi dinero, señor presidente. Cuando leí la nota de contratapa de la edición 1.700 de Búsqueda del día 7 de febrero, quedé indignado, pero pensé que ese sentimiento se me iría disipando con el correr de los días.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl domingo 10, tras releerla, no he logrado hacer desaparecer la misma sino que poco a poco, esa indignación se ha ido transformando en ira.
Dice el señor presidente (sin que nadie lo haya desmentido, por lo que seguramente es cierto), que “no sean giles. Esto es una batalla política”, “no importa la conectividad, ni que sea rentable”, “no lo podemos mirar con un criterio de banquero, de si me conviene o no me conviene”, “la mejor defensa de Pluna es que los aviones vuelen antes de que los jueces fallen lo que tienen que fallar”, etc., etc.
El señor presidente, para todas estas cosas que sólo le importan a él y a parte de su grupo político, toma de rehén a mi bolsillo y al de todos los contribuyentes y nos obliga a financiar una empresa que terminará fundida, como ya lo ha estado en múltiples oportunidades.
Con mi dinero, quiere ganar o por lo menos participar en una “batalla política”, haciendo andar una empresa en la que no creen ni los que la promueven (los ex empleados), porque no ponen ni siquiera sus créditos laborales.
Con mi dinero, quiere financiar su sueño socialista, que un día le llevó a empuñar las armas contra la democracia, para tratar de imponerle al resto de la sociedad sus ideas totalitarias.
Con mi dinero, quiere darle 15 millones de dólares, más por lo menos 137 (de los aviones de la subasta frustrada), a un grupo de empleados que cuando la empresa estaba tambaleando hicieron un paro para terminar de voltearla.
No, señor presidente. No le permito que use mi dinero para esto y lo malgaste como ya lo están haciendo usted y sus compañeros en empresas como Alur y otras similares, que sólo producen ganancias en vuestras ideas (y algunos votos).
Señor presidente: no me quite el dinero que tengo que usar para educar a mis hijos y darles un futuro mejor, para librar “batallas políticas”. Sé que es difícil para usted entender esto porque eligió no tener descendencia (cosa que respeto), pero así como su vida terminará cuando usted se haya ido, la mía pretendo que siga a través de ellos. Y como no tengo capital, lo único que podré dejarles será una buena educación.
Dirá que es un proceder egoísta. Es cierto. Pero a mí lo único que me mueve es mi familia y si todos se ocuparan de la suya, este mundo sería mucho mejor.
Por tanto, respete mi dinero, señor presidente. No juegue con él y no lo malgaste en empresas fundidas, sin posibilidad alguna de éxito, solo para que puedan viajar más barato las clases acomodadas de la región y cobrar un sueldo unos ex empleados, que actuaron con deslealtad a la empresa que decían defender.
Rafael Sosa
CI 3.784.768-7
Tala (Canelones)