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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos ex presos de Guantánamo y el Uruguay: vergüenza ajena. En los últimos días insistentemente desde el gobierno se ha hecho saber que “el Dr. Tabaré Vázquez se reunirá en la próxima Cumbre con el presidente Obama a solicitud de este último”.
Evidentemente, esa insistencia en cuanto a quién la solicitó es una forma de justificarse ante la barra; no sea cosa que reunirse con el representante del imperio sea pecado mortal, imperdonable. Cuando la lógica de cualquier gobernante responsable sea absolutamente la contraria. ¿O es que nuestro país nada tiene para plantear, en ningún área a los gobiernos de países desarrollados? ¿Somos autosuficientes y nada necesitamos de nadie?
Esa justificación nos presenta la imagen de un niño que, con vergüenza, se esconde detrás de unas cortinas porque se mojó los pantalones.
Por si fuera poco esa niñería, el diario “El País” del miércoles 8 pasado, en relación a la situación de los ex presos de Guantánamo informa: “Vázquez dijo que estaba ‘completamente’ de acuerdo con los dichos en este sentido de su antecesor José Mujica. El ex presidente había pedido ayer que Estados Unidos ‘no se haga el sota; hay que poner el huevito, el huevito es con los de Guantánamo’. ‘Son ellos los que tienen que tirarles unas chirolas para que puedan vivir. Porque la macana es de ellos, los metieron en cana sin juez y sin nada’, agregó Mujica”.
No se considera —si hay tanta preocupación del gasto que puedan ocasionar 6 personas— que eliminado sólo una de las direcciones creadas por la ministra Carolina Cosse de casi 10 mil dólares mensuales de salario, da y sobra para evitar este papelón.
En materia de relaciones internacionales, el divulgar antes de una reunión este tipo los planteos que se harán es una forma para que la otra parte venga preparada y dé una respuesta.
La pregunta que nos hacemos, es: ¿dónde quedaron todos los argumentos, que compartimos, del presidente Mujica, para justificar el gesto humanitario? ¿O fueron sólo para “apuntar porotos” para el Nobel y argumentos para Kusturica?
Nos hubiera gustado que el presidente Vázquez anunciara planteos relacionados con el destino de nuestras exportaciones o tal vez con la búsqueda de inversiones para mejora de nuestra infraestructura; quizás también para que los uruguayos puedan volver a poder viajar a Estados Unidos sin visa.
Pero no: se pide una “ayudita” o, como dicen los adolescentes, “papá, cualquier monedita sirve”.
En una palabra, lo del título: vergüenza ajena.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7