Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáJubilación para quien la merece. ¡Punto! Fue interesante la lectura del aporte del Sr. Mario Mora en la edición Nº 1.864 de Búsqueda para inspirarme en compartir con ustedes algo que considero debe estar en la base de todo sistema jubilatorio.
Quien durante X años (cifra determinada por ley) aporta su cuota como trabajador a un fondo del cual, una vez jubilado después de X edad (también determinada por ley), por el resto de su vida va a recibir una “jubilación” o importe para permitirle una vida sin trabajar según las pautas de la que tuvo mientras lo hizo. Es decir, tanto aportó, tanto recibe. ¡Punto!
Sería interesante que los costos burocráticos de recibir aportes, pagarlos, contabilizar los movimientos de cada trabajador, fueran costeados por el Estado a través de los 300.000 siervos públicos que, incluso los jubilados, pagamos sus sueldos con nuestros aportes. La idea base es recibir la retribución en función de lo aportado realmente, sin la inclusión en el sistema de “paracaidistas” que no han aportado y/o trabajado los años exigidos por la ley.
Esos “paracaidistas” que todos los gobiernos (colorados, blancos y especialmente frenteamplistas) han sumado como receptores de prestaciones jubilatorias y no han contribuido con sus aportes, son los que impiden a los verdaderos trabajadores jubilados recibir una prestación medianamente decente.
Como la mayoría de los que aportamos (en mi caso desde los 20 hasta los 65 años) por mucho más de lo que el tope jubilatorio nos devuelve, aparte del inconstitucional descuento del 10,13% (4.5% S.N.I.S. más 5,63% de Impuesto Asistencia a la Seguridad Social) somos rehenes de una mentalidad pseudo-solidaria por la cual no se nos consulta sino que se nos esquilma sin más.
Ser solidario, por definición, implica voluntad y a los jubilados no se nos consulta nuestra voluntad de “solidarizar nuestro dinero” sino que simplemente se nos confisca para pagar a quienes nunca o poco aportaron pero son “compañeros” conocidos de algún caciquillo frentista, adherente o participante de un club político o, ahora, comité de base.
Vamos a sincerar el sistema: la jubilación para quien aportó; lo demás, pago por Rentas Generales, si no siguen los inconstitucionales despilfarros de dineros públicos como en Ancap, Ute, Antel, Alas U, intendencias, etc., etc. ¿Cuándo vamos a procesar a los dirigentes políticos de entes autónomos, servicios descentralizados, ministerios e intendencias por manejos ineficientes de los dineros públicos?
A los 70 años, y en plena actividad personal, espero ver algún cambio en esta versión de pacotilla del antiguo Uruguay para evitar seguir teniendo vergüenza ajena de ser oriundo y habitante de este país.
Lic. Juan Carlos Perusso Rodríguez
CI 1.032.781-0