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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa Rosaleda del Prado no está bien. Sus canteros, si bien prolijos, cada vez tienen menos rosales: los roban. En su origen tuvo muchísimas variedades. En una época era un orgullo porque se habían conservado variedades antiguas de rosas y venían desde Francia a verlas. La fuente hace unos años está vacía, sin agua. Quizás por el dengue, pero también porque había niños que jugaban y se bañaban allí. Ahora, sobre la pintura de la fuente vacía, hay grafitis. Uno de los bancos antiguos, de material moldeado, de un diseño especial, está al borde del colapso si el asiento se desliza unos milímetros del apoyo que aún lo sostiene. ¿Nadie lo recolocará en su lugar? Los rosales de las galerías perimetrales en algunos sectores están completamente tapados de clavel del aire. Hace mucho se inició este proceso. ¿Se cubrirá totalmente? ¿Será necesario esperar o es posible hacer algo antes de que eso suceda? Los tirantillos de madera que se ubican sobre la pérgola central están despintados y torcidos. Lo mismo pasa en las galerías donde faltan muchas de las varillas. Los pavimentos de sencillo bitumen presentan sectores faltantes… En ningún caso se trata de materiales caros. Sin embargo, el diseño clásico del conjunto es tan hermoso que, a pesar de todo, aún reconforta y se disfruta estar un rato tomando unos mates y viendo a la gente: niños, parejas, familias, mascotas que van y vienen. El Rosedal se usa. Diseñado por el paisajista francés Charles Racine con una pérgola central que incorporó el arquitecto Eugenio Baroffio, encuadra el paisaje circundante, genera “ventanas” hacia el resto del parque. Transmite tranquilidad. Es hermoso igual, a pesar de todo. Pero merecería otro cariño. Cuesta mucho creer que una intendencia tan poderosa como la de Montevideo, que ha logrado cambiar para bien lugares abandonados de larga data, creando la plaza Seregni o reciclando el Mercado Agrícola, por ejemplo, o incorporando plazas muy modernas y atractivas en Ciudad Vieja, en Casavalle y en muchos otros lugares, que recicló muy bien el Parque Capurro y creó un hermoso espacio parquizado en el Cerro al borde de la bahía, o generó el Espacio de las Pioneras, entre muchísimas otras intervenciones de especial calidad de diseño, que pudo trasladar el Mercado Modelo, generando una gran oportunidad para la ciudad, etc., no cuente con mínimos recursos para pagar un servicio de vigilancia que impida que roben las rosas o que se bañen en la fuente. O que no cuente con funcionarios que recoloquen un banco o tapen unos pequeños desperfectos en el pavimento. No son gastos tan grandes, ni tan complejos de instrumentar. En el Jardín Botánico, otro lugar muy valioso, disfrutable y concurrido del Prado, se da un fenómeno similar con la reja perimetral despintada y oxidada. Lo más grave es que ahora se están llevando los ladrillos que rematan el modesto murete donde está amurada. ¿Se llevarán también la reja? Dentro del Jardín Botánico con escasísimos recursos de dinero se cuidan las fuentes y se “remiendan” de a poco pequeños sectores de los circuitos más transitados (en los demás los pavimentos casi desaparecieron). Ambos son temas de mantenimiento. Es extraño. Quizás ese sea el problema: la palabra mantenimiento es una palabra modesta y de tan bajo perfil que quizás no existe en los rubrados de los presupuestos municipales. Es un ítem poco atractivo y parecería que no tiene buena prensa. Sin embargo, es un error: los vecinos aprecian y se fijan en las cosas bien cuidadas y bien mantenidas, las ven y valoran. El cuidado y la prolijidad de los espacios públicos tiene un efecto muy valioso, educativo en realidad: son ámbitos de convivencia y de integración social y cuanto más cuidados están, más se cuidan. Por otra parte el humilde “mantenimiento” evita gastos que luego son mucho mayores: un claro y cercano y penoso ejemplo, entre muchos, es la Quinta de Storace en Lucas Obes casi Agraciada, donde hasta hace pocos años funcionó el llamado Semillero Municipal (servicio técnico que recoge y selecciona semillas, muy atractivo para visitar) y que hoy, vacía, se encuentra en franco proceso de deterioro por la falta del mantenimiento oportuno de la cubierta. En el ámbito privado también existen problemas: si se observa hacia el frente del Rosedal por la avenida Buschental, se ven los galpones de la Asociación Rural, uno de ellos prácticamente sin techo. Son Monumento Histórico Nacional, excelentes y casi únicos ejemplos del modernismo catalán en nuestro país, diseñados por el arquitecto catalán Cayetano Buigas I Monravá. ¿Cómo es posible, que uno de los gremios más poderosos del país, que utiliza ese predio desde principios del siglo XX y es responsable de su cuidado, no los haya podido “mantener”? En este caso no existen las dificultades burocráticas ni la complejidad de la gestión pública. ¿Cuándo los van a arreglar? ¿Si en algún momento decidieran dejar la concesión, los van a devolver a la ciudad en ese estado ruinoso? ¿La ciudad los recibiría así? Y si bien no es posible por razones de espacio mencionar a los clubes deportivos… sería deseable y urgente que Wanders, River Plate o Bella Vista pudieran mitigar el negativo impacto visual de sus predios hacia un entorno tan calificado como el que ocupan. El otro gran tema es la participación. En buena parte, la descentralización y toda su complejidad institucional es un instrumento que procura acercar el gobierno a los ciudadanos, sin embargo, al mismo tiempo que a veces se omiten obras que contarían con el máximo apoyo, como las señaladas, de pronto se impulsa otra que no cuenta con consenso y que despierta resistencias. Una obra que se impone desde arriba, pase lo que pase (no siendo estrictamente imprescindible). ¿Por qué? Un ejemplo de este fenómeno es el llamado Ecocentro, a ubicarse sobre la calle Lucas Obes en un sector del predio del Club Bella Vista. La Comisión Especial Permanente del Prado fundamentó técnicamente por qué no era conveniente esa ubicación y propuso alternativas; por su parte numerosos vecinos (más de 1.500) firmaron una petición y se expresaron en el mismo sentido. No se los ha tenido en cuenta. Precisamente el sistema de Comisiones Especiales Permanentes para la protección del patrimonio urbano surgió a iniciativa de un grupo de arquitectos y estudiantes que se movilizaron en defensa de la Ciudad Vieja en los lejanos años 80. En todos los casos las Comisiones Especiales son organismos técnicos, descentralizados territorialmente, donde se integran y participan sectores sociales, académicos y vecinales. Son ámbitos netos de participación que deberían ser fortalecidos. En fin, hay que tener en cuenta que dentro de muy poco, en 2026, Montevideo estará llegando a sus 300 años de existencia. Es momento de pensar en la calidad y en el valor de todo ese trabajo acumulado que hoy es, en realidad, nuestro patrimonio. Pensar en crear nuevo patrimonio tanto como conservar el que nos dejaron.
Arquitecta Elena Mazzini