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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“El verdadero método para tratar estos problemas supone tres momentos: primero, consideración de todas las soluciones posibles; segundo, determinación y comparación de las ventajas e inconvenientes de cada una; y tercero, elección…”. “…que puede suponer grandes disconformidades individuales, pues para elegir entre la predominancia de la igualdad o la predominancia de la libertad, entre la consideración del bienestar y la consideración de las posibilidades de progreso, influyen en mucho las preferencias y los temperamentos individuales (ideologías)…”. “Pues bien: si nos independizamos de las teorías como están hechas…” “… es decir, no nos clasificamos falsamente en ellas, y algo más todavía, no dependemos de ellas para pensar… sino pensar directamente sobre el problema” …; “…entrevemos algo que es bueno: bueno para el pensamiento, y bueno para la acción, porque contribuye a mejorarla y a ajustarla. Y es la idea de que, aunque existan tantas cuestiones dudosas, hay algo que debe ser común a todos los hombres de pensamiento y acción; que aun en los hombres de tendencias opuestas, la oposición no debe ser completa; que todos pueden y deberían llegar a un acuerdo parcial…”. (1)
Así enseñaba Vaz Ferreira acerca de cómo encarar los problemas sociales hace un siglo, desde su preclara filosofía, proponiendo un método de pensamiento para hallar soluciones, sin prejuicios ni preconceptos, sin ideas previas, apuntando al meollo del asunto y buscando aproximaciones y conciliaciones.
E invoco a Vaz porque podría alumbrarnos en el momento de analizar la propuesta del Ejército y del Ministerio de Defensa acerca de instruir a 700 jóvenes que no trabajan ni estudian (“ni-ni”). Propuesta interesante, original y distinta, que presenta sin dudas aristas muy polémicas, pero que si tuviera éxito, significaría 700 potenciales “jóvenes infractores” menos, y más importante, 700 vidas salvadas e insertas en la sociedad. Y creo que vale la pena considerarla.
Pero, insólitamente, los actores políticos especialistas en la materia la desconocen y descalifican sin siquiera empezar a analizarla: el director de Convivencia y Seguridad ciudadana del Ministerio del Interior califica la propuesta de dislate, abdicación del sentido común, estigmatizante ruta del prejuicio (2); hace algunas semanas oí a la ministra de Desarrollo Social responder: “Sin comentarios”, cuando fue consultada su opinión sobre el tema. La califican de dislate, o la desconocen (o desprecian), pero no argumentan, no se toman el trabajo de explicar por qué, cuáles son sus otras alternativas, sus convicciones… A mí me interesa conocer esos argumentos, si los tuvieran, porque sé que no tengo toda la información acerca de otras soluciones o experiencias para comparar, y eventualmente tomar posición y opinar. Y creo que tengo el derecho de exigirlo al director y a la ministra, porque son quienes deberían tener toda la problemática estudiada. Pero no: dislate, prejuicio y sin comentarios…
¡Qué lástima! Es probable que no conozcan aquella conferencia de Vaz Ferreira sobre los problemas sociales y el método propuesto, o que conociéndola la hayan olvidado; o muy probablemente despreciado, porque no era compatible con otras ideas imperantes…
Y lo que es peor, dicen que descalifican la propuesta del Ejército y el Ministerio de Defensa “desde la política de izquierda” (3)… es lo que vulgarmente se llama “balde en la cabeza”. Entonces entiendo una vez más al recordado Carlos Maggi, cuando decía que la ideología es la enfermedad de las ideas.
Andrés Pfeiff Folle
CI 1.147.555-3
Vaz Ferreira, conferencia “Sobre los problemas sociales”, 1917
2 Búsqueda 1.872, 23.06.16
3 Búsqueda 1.872, 23.06.16