Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFortalecer el sistema de partidos. En una columna del diario “El País” del sábado 28 de mayo, Tomás Linn hace un agudo análisis sobre la importancia de cuidar a los partidos políticos.
Desde siempre es un tema de importancia; y más por estas horas.
Uruguay siempre se caracterizó por tener un sistema político consolidado, ejemplo en la región.
Se observa en el mundo un debilitamiento de los partidos políticos. En nuestro Uruguay por ahora no es así, aunque los ciudadanos son cada vez más independientes al ejercer su derecho al voto y la pertenencia sólida a los partidos ha disminuido.
Eso no es malo en sí mismo. Pero es un síntoma peligroso.
Los partidos políticos son los que canalizan las expectativas de los ciudadanos y son, además, la garantía republicana que pueden evitar los desbordes que atenten contra las instituciones.
Partidos políticos fuertes fortalecen la democracia. Alcanza con observar lo que pasa en Brasil y la realidad anárquica que viven los españoles, para reflexionar en este sentido.
En Uruguay hubo intentos de crear movimientos sin estructura orgánica partidaria. Fracasaron.
Como todos sabemos, los partidos fundacionales en la última elección departamental llegaron a un acuerdo para sumar votos creando la Concertación, que sólo tenía vocación departamental.
Convocaron, además de sus candidatos, a una tercera opción que, a la postre, fue la más votada. El espíritu fue darle al ciudadano más opciones, pero dentro del acuerdo de dos partidos que tienen sus orgánicas partidarias y a través de las mismas negociaron la presentación electoral.
Pero ese espíritu no fue interpretado por el candidato independiente. Envalentonado con su buena performance electoral —y seguramente alentado por su entorno— largó una campaña nacional propia.
Evidentemente, no recordó quiénes fueron los que lo impulsaron. Además rompió códigos políticos elementales con su accionar. Y por si fuera poco, pretende adueñarse de una expresión electoral que es de colorados y blancos.
Cada quien tiene el derecho de hacer su camino. Eso es bueno. Más una persona que tiene mucho para aportar, una gran capacidad de trabajo y virtudes reconocidas.
Pero siempre es bueno afirmando el sistema de partidos políticos, sin menospreciarlos.
Ejemplos de outsiders hay de sobra en el mundo. Y los resultados son claros.
Es una pena que una persona con talento para aportar al país inicie ese camino. Partidos sin estructuras sólidas e ideologías claras, que se montan bajo una aroma más empresarial que político, no son buenos para la democracia.
Siempre las personas inteligentes pueden reflexionar, porque como decía alguien que un poquito sabía de política, el que se precipita, se precipita.
Luis Hierro Freigedo