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Yolanda Ventura, Constantino Fernández, Gemma Prat, Francisco Díaz y David Muñoz hicieron lo más importante de sus vidas antes de cumplir 15 años. Entre fines de los 70 y principios de los 80 pasaron un tiempo en la cresta de la ola. Eran Los Parchís, el grupo infantil de moda en España primero y en Latinoamérica después. Yolanda, Tino, Gemma, David y Frank arrasaban con todo. Eran más populares que el Chapulín Colorado, Menudo y Cacho Bochinche juntos. Vendieron decenas de millones de discos y de entradas.
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Parchís: el documental (Netflix, dirigido por Daniel Arasanz) muestra la historia detrás del fenómeno. Los protagonistas, cuarentones, cuentan cómo se sigue adelante después de un megaéxito imposible de empatar. Relatos de depresión, adicciones, ausentismo escolar, negligencia de padres engolosinados por el dinero fácil, anémicas intenciones artísticas (y obesas a nivel comercial), celos infantiles (y no tanto), estafas, explotación y chanchullos por parte de mánagers y productores discográficos, dádivas generosas a programadores y conductores de radio y TV para fogonear al grupo. Pero no es una historia en la que se imponga la frustración y el resentimiento. Aflora la humanidad, y por eso se vuelve un recomendable ejercicio de nostalgia ochentera.