En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El 2026 no decepciona para quienes tenemos la difícil tarea de pronosticar lo que ocurrirá con los mercados agrícolas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue siendo un factor disruptivo en la economía mundial, no solo por las medidas que toma, sino también por las consecuencias de su política exterior.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Cuando comezó la guerra entre Estados Unidos e Irán, el 28 de febrero, los mercados se volvieron locos. El crudo pasó de US$ 70 a US$ 119 en poco más de seis días. Nunca vimos una subida de precios tan violenta en tan corto plazo. El mundo se preparaba para un crudo de más de US$ 200 por barril, abundaban los análisis apocalípticos sobre la recesión munidal que provocaría ese impacto, y para colmo de males la hambruna era segura al estrangurlarse también la oferta de fertilizantes que viene de esa zona del mundo. Cuatro meses después, nada de eso pasó.
El crudo hoy vale lo mismo que al inicio de la guerra y el comercio de fertilizantes vuelve a su normalidad. El vaticinio de una inflación en alimentos descontrolada tampoco se materializó y los precios de los principales productos alimenticios no solo no suben, sino que bajan.
La guerra nos dio una excelente oportunidad de ver el rol de la especulación financiera en acción en los mercados de futuros agropecuarios. Como bien decía Keynes: “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted o yo podemos permanecer solventes”.
La especulación se subió a la lógica de la guerra y llevó los precios al alza, a niveles ridículos, alimentado por una lógica de corto plazo que no estaba alineada con los fundamentos de oferta y demanda de los productos.
¿Qué logra eso? Para quienes operaban sobre los fundamentos, un gran dolor de cabeza, porque el mercado iba a contramano de lo que debía hacer. Pero, por otro lado, creó oportunidades únicas para quien tenía la capacidad de aguantar sus posiciones o incluso generarlas en ese contexto de precios ridículos.
La especulación financiera operando en los mercados de futuros puede ganar tanto al alza como a la baja de precios. Lo que quieren es una tendencia clara y definida. Por ejemplo, una sequía que achica la oferta los hace comprar, porque habrá menos de ese producto. Por el contrario, un buen clima en el desarrollo del cultivo los hace vender, porque la cosecha será abundante y los precios tienden a bajar.
Pero los especuladores son una fuerza cada vez más importante en el mercado, y su presencia lleva a dos cosas. La primera es que pueden permanecer operando en el mercado en contra de lo fundamentos —o al menos de lo que creemos que son los fundamentos de la oferta y la demanda—, porque su lógica es puramente especulativa. Compro o vendo para una ganancia rápida, no me importa si el movimiento de precios deja fuera del negocio a un agricultor o si le hago más caro el alimento a una persona pobre.
El segundo factor es que tienen una visión de muy corto plazo. Así como el crudo tuvo su subida más alta en la historia con esta guerra, los fondos especulativos que tuvieron un rol enorme en hacer subir los precios agrícolas por la guerra cuando vieron que no habría ninguna calamidad cambiaron rápidamente de bando y se pusieron a vender como si no hubiera mañana.
El resultado: la mayor salida de especuladores de la que se tenga memoria en el complejo agropecuario en contratos de futuros. La excusa: los fundamentos. No hay problemas con la oferta, salvo casos puntuales, pero nada que nos haga suponer un compromiso que vaya a mover los precios de forma significativa.
Entender esta lógica es fundamental para no dejar pasar oportunidades. En un sector agropecuario cada vez más endeudado, la falta de medios para poder captar estos vaivenes de precios es una amenaza a la rentabilidad y sostenibilidad del sector. El mundo de la agricultura se ha movido mucho en pocos años. Los cultivos son más resistentes a los eventos climáticos y, por otro lado, el mundo se acostumbró a que no son necesarios stocks tan grandes para darnos seguridad. No quiere decir que el clima no siga siendo el principal villano de la agricultura, pero hoy tiene otro socio, que es la volatilidad de precios, que complica de igual manera la obtención de una rentabilidad razonable.