Sí, es extraño, la explotación de crímenes se tolera muy bien en los medios de comunicación, televisión, redes, prensa, y a nadie se le ocurre salir a cuestionar a cada periodista o participante de paneles que le saca el jugo a la situación; ¿acaso la sociedad siente que un libro es más peligroso que otras formas de difusión?