Obras de Eva Olivetti y Linda Kohen se exponen en el Museo Gurvich

Hasta junio se exponen en el Museo Gurvich­ dos muestras: Pintar también lo invisible­, de Eva Olivetti, y Dibujar siempre: La meta es el origen, de Linda Kohen.

En el caso de Olivetti (1924-2013), la exposición recopila diversos paisajes y retratos de bodegones. El texto curatorial dice que “ante las obras de Eva sucede lo impensado porque la materialidad de su pintura tiende a desmaterializar sus asuntos y el ropaje de sus claves, como si asistiéramos a la negativa de acabamiento de lo emprendido en ella”.

Olivetti nació en Berlín en una familia próspera y culta. En 1939 se radicó en Uruguay­ escapando del régimen nazi. En 1959 ingresó al Taller Torres García como alumna de José Gurvich, y encontró en él un maestro generador de confianza y libertad. Pintó flores, retratos y naturalezas muertas­, pero su labor más destacada fue como paisajista.

Kohen (Milán, 1924) dibuja como un modo de pensar, “de sopesar la vida, la suya y la de los otros, incluidos los seres queridos pero también los extraños, la masa anónima, los animales y el entorno natural”. Kohen­ es descendiente de judíos piamonteses. En 1939 su familia emigró a América, tras la aprobación de leyes radicales antisemitas en la Italia de Benito Mussolini. En 1977 debió volver a emigrar por la dictadura uruguaya; se fue a San Pablo, donde vivió hasta 1985. Kohen estudió dibujo con Pierre Fossey y Eduardo Vernazza y pintura en el Taller Torres García con Augusto Torres, José Gurvich y Julio U. Alpuy.

Fotos: Mauricio Rodríguez