• Cotizaciones
    domingo 09 de agosto de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    César Vega, el líder del partido ecologista que intenta llegar al Parlamento para incluir temas ambientales en la agenda política

    A dos kilómetros de la entrada principal del Parque de Punta Espinillo, un predio municipal al oeste de Montevideo, hay una casa que de lejos parece pintada de negro, pero cuyas paredes y techo están recubiertos de membrana impermeabilizante, como si fuera un trabajo sin terminar. Ese es el hogar de César Vega, el candidato a presidente por el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), cuya buena votación en las elecciones internas fue una sorpresa.

    Barbudo, con ropa de fajina y botas de goma, Vega saluda desde la tercera hilera de brotes de repollo, coliflor y brócoli que planta por estos días. “Esperame que me saco las botas y vamos para allá”, dice luego de estrechar las manos con un periodista de Búsqueda, y señala un galpón al lado de un molino. Adentro, tres mesas de madera sin lijar ocupan casi todo el cuarto. Contra una de las paredes hay un armario con puertas de vidrio repleto de libros y un teléfono encima que tiene un adhesivo del PERI. “Desde ahí hago la audición, cuando no estoy en la radio”, explica.

    Todos los días a las 10 de la mañana por Radio Fénix, Vega le dice al que quiera escucharlo cómo piensa que debería gobernarse Uruguay. “Hay que hablar como si se fuera a gobernar, aunque no se llegue a ese objetivo”, sostiene. Y el PERI, fundado hace apenas dos años, está todavía muy lejos de alcanzar esa meta. En sus primeras elecciones alcanzó 2.861 votos, mucho más que los 501 que precisaba para quedar habilitado a competir en las nacionales de octubre, una barrera que otros dos partidos debutantes —Unidos y Unión para el Cambio— no pudieron sobrepasar. La buena votación del PERI se refleja también en que obtuvo 2.449 votos en Montevideo, casi mil más que el Partido Independiente.

    Para Vega, ingeniero agrónomo de 51 años, esos datos son más que alentadores. “Si logramos multiplicar esto por siete u ocho metemos uno o dos diputados y seríamos el primer partido verde en alcanzar representación parlamentaria en Uruguay”, estima.

    Tras la votación en las internas, el líder del PERI recibió llamadas de más de 10 departamentos donde quieren iniciar una base local partidaria de cara a la elección nacional. Con un presupuesto ínfimo y apelando a la militancia que pudo reclutar desde su audición, Vega y su partido apelaron al “mano a mano” para entregar cientos de las 10.000 listas que imprimió para Montevideo. En los partidos tradicionales varias agrupaciones superaron el millón de listas impresas.

    También es un asiduo usuario de las redes sociales, en particular de Facebook, donde Vega obtuvo cientos de adherentes. “Luego de este resultado ya recibí llamadas de Treinta y Tres, Florida, San José, Colonia, Paysandú, Salto, Maldonado Sarandí del Yi, Rivera y nos vamos a presentar en todos”.

    La llegada a Uruguay de diversos emprendimientos industriales que pueden afectar el medioambiente, trajo aparejado el surgimiento de organizaciones sociales que los enfrentan. El PERI recolectó muchos adherentes entre los seguidores de las causa contra la megaminería.

    “El proyecto de megaminería salió por un voto. Si nosotros hubiéramos estado en el Parlamento, no salía porque no lo votábamos”, sostiene.

    Embanderarse con causas ambientalistas ha sido una estrategia que dio resultados en varios países europeos, donde algunos “partidos verdes” han logrado imponer varias reglas “ecológicas” en la legislación.

    ¿Izquierda o derecha?

    Cuando se le pregunta en qué parte del espectro político se ubica, Vega se ríe y dice que esa teoría “está muy entreverada”. “¿Qué es izquierda y que es derecha? ¿Tabaré Vázquez es de izquierda? Entonces yo no soy de izquierda. A nosotros nos gusta decir que no somos de izquierda ni de derecha, somos los de abajo”, explica.

    El candidato presidencial del PERI felicitó a través de Facebook a Asamblea Popular por su votación en las internas del 1º de junio, pero no piensa en acuerdos programáticos con ese grupo de izquierda. “Los felicité por la consistencia, pero creo que tenemos ideas diferentes”, aclara.

    Entre esas diferencias, Vega menciona que no está de acuerdo con la eliminación de las AFAP, ni con nacionalizar la banca. “Hay cosas que llevan a enfrentamientos de entrada, y eso no sirve”, dice.

    Aun así, se considera “un radical” en materia económica porque cree que “ningún sueldo en el país puede ser mayor a siete veces el sueldo mínimo”. Además, sostiene, “el 20% de la población más rica debería pagar el 80% de los impuestos y el resto de la población solo el 20%.

    Propone una “reforma agraria” en la que “se tomen terrenos del Estado y se les entregue inmediatamente a la gente a una hectárea por persona; una familia de cinco, cinco hectáreas”.

    “Hay tierra en pila, por ejemplo en Anchorena o en predios militares. Y luego habrá que endeudarse y comprarle tierra a privados”, asegura. Al respecto, propone seguir el ejemplo de los Kibutz de Israel: “Sin forzar a la gente, darle la chance de sacarla del cantegril y llevarla al campo y al año preguntarle qué quiere hacer, si quedarse ahí o volver al cantegril y vas a ver como se queda la gente”, señala. “¿Pero yo quiero que desaparezcan los ricos? No, no se puede plantear eso. Lo que aspiramos es que desaparezcan los pobres”.