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Las autoridades del Ministerio del Interior y de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) acordaron, con la adhesión del Poder Judicial, crear un Servicio de Evaluación y Diagnóstico (SED) para estudiar a los reclusos antes de derivarlos al Hospital Vilardebó o alguna otra institución de salud mental.
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Los reclusos que requieran una evaluación psiquiátrica deberán pasar entre 48 y 72 horas en ese centro, que estará ubicado dentro de un predio carcelario y será vigilado por personal del Ministerio del Interior, según detalla el documento que describe el proyecto.
Allí el recluso será analizado por médicos psiquiatras del Hospital Vilardebó, quienes determinarán su estado de salud mental. Podrán disponer que el recluso permanezca un tiempo más en el centro para una segunda evaluación, que vuelva a la cárcel de origen porque no necesita ir a un centro de salud mental o derivarlo a un servicio hospitalario especializado si la gravedad del caso lo amerita.
El objetivo del nuevo centro de diagnóstico, explica el documento, es evitar la permanencia de reclusos en el Hospital Vilardebó u otros centros, cuando la “situación clínica no lo amerite”. También busca “desalentar” la “simulación” por parte de los reclusos para acceder a los “beneficios” de ser internados en un centro de salud, indica el proyecto.
El SED tendrá 10 camas para observación y tratamiento, no desarmables, que permitan la colocación de medidas de contención mecánicas. Además deberá reunir las “condiciones mínimas de seguridad” que requiere el tratamiento de estos reclusos, como la ausencia de vidrios en ventanas o puertas y la prohibición de ingresar elementos punzantes, entre otras.