• Cotizaciones
    miércoles 26 de agosto de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Drexler en alta fidelidad

    El Auditorio en tinieblas: solo un discreto juego de luces y sombras con un puñado de focos en el fondo del escenario y dos en frente, a ras del suelo. En el medio, unos paneles de tul sobre los que se recorta la silueta del cantor.

    El Auditorio a volumen medio: el concierto se llama Silente, y los oídos agradecen la considerable moderación decibélica. No hace falta avasallar los tímpanos con estridencias. La voz suena en primer plano cuando debe; a veces en segundo plano, apenas amplificada por los micros de su guitarra. Y hasta en tercer plano si la canción pide el pianissimo. La voz y las seis cuerdas suenan prístinas, así como los efectos que el productor catalán Carles Campón activa desde la consola.

    En los dos conciertos que Jorge Drexler dio esta semana en el Sodre mostró una dimensión escénica-teatral poco frecuente. La puesta sonora y visual fue una oda a la originalidad. Coherente, refinada y de raíz netamente contemporánea, igualó los dos elementos primigenios: luz y sonido (silencio y oscuridad, ruido y resplandor, murmullo y sombra).

    La paleta de recursos no sufrió abuso alguno. Drexler no repitió ningún truco. Usó dos guitarras levemente electrificadas con un pasaje central aún más íntimo, solo con su criolla. Hizo una versión de Zitarrosa (Milonga de ojos dorados) a dos violas con el promisorio Seba Prada. Se desplazó por el espacio con inteligencia cuando canciones como Movimiento lo demandaron. Contó breves historias, siempre oportunas y nunca redundantes, como la del día que mostró su primera canción, La aparecida, a su maestro Esteban Klísich. Revalidó su productiva obsesión tecnológica en Telefonía. Tocó Abracadabras al ritmo de un péndulo de Newton y respondió la pregunta de por qué lo hizo con Nada se pierde, una letra basada en ese mismo principio físico que hace mover las bolitas.

    Y, por supuesto, defendió el concepto central del show: el silencio reinó en la canción homónima de su último disco y en la versión de Calma.

    Un concierto diferente, personalísimo, despegado.