Culminó la zafra de carneros con una valoración positiva por parte de referentes del sector.
Culminó la zafra de carneros con una valoración positiva por parte de referentes del sector.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos empresarios del medio rural mantuvieron las perspectivas optimistas durante todo el proceso de venta, pese a que las lluvias registradas a fines de enero y en los primeros veinte días de febrero retrasaron las actividades del campo. Esa eventualidad climática coincidió con el período de vacunación contra la fiebre aftosa, lo que también contribuyó al enlentecimiento del las ventas de carneros (Campo Nº12).
“Las grandes precipitaciones han atrasado todas las actividades agropecuarias” y “hay muchas encarneradas que se hacían a principios de marzo que se van a atrasar”, había dicho a Campo a fines de febrero el rematador Daniel Montero.

A esto, el cabañero de La Pastoral, Gabriel Capurro, había agregado: “A veces se ve un remate con poca gente porque los productores están un poco atrasados en la revisión de carneros” debido a la lluvia.
No obstante, el rematador Daniel Dutra había asegurado que la situación se iba a regularizar y los productores iban a tener “más claro” el panorama.
Los pronósticos se materializaron y en marzo todo continuó según lo previsto y sin grandes inconvenientes, evaluaron los empresarios.
Según explicó uno de los responsables de la Cabaña Las Rosas, Gustavo Peinado, fueron los “buenos controles” sanitarios los que evitaron mayores dificultades debido a la lluvia.
“Esta temporada arrancó un poco más especulativa” debido a que las precipitaciones hicieron que la “gente se demorara en armar la majada para encarnerar”, pero “el resultado final fue bueno en general”, valoró el rematador Alejandro Zambrano.
“En casi todos los remates se vendieron porcentajes muy altos o el 100 %”, aseguró.
“Nosotros realizamos alrededor de diez durante febrero y marzo” y “obtuvimos un resultado incluso un poquito mejor que el año pasado, desde el punto de vista del porcentaje de colocación”, comentó el empresario en diálogo con Campo. “En el 80% de esos remates se vendió la totalidad de los animales en pista, y en el 20% restante lo que no se vendió en pista se colocó después”, graficó.
“Hubo muchos compradores” que no pagaban por grandes cantidades, sino que “eran muy selectivos” y apuntaban más a la calidad, precisó Zambrano, y agregó que pese a eso se vendió “casi todo”, lo que —según valoró— “demostró el interés de la gente por comprar”.
El presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana, Joaquín Martinicorena, también se refirió a que los compradores fueron “muy selectivos” y que los “precios estuvieron dentro de lo esperable”.
“En general hubo buena calidad y mucha información objetiva” de los animales, dijo Martinicorena, y agregó que el promedio del precio de venta “fue similar” al del año pasado y se situó en U$S 580.
Ese valor está por encima del pronóstico que los cabañeros realizaron al inicio de la zafra, cuando proyectaron que el precio promedio se iba a situar en U$S 450 (ver Campo Nº10).
El pronóstico que sí se confirmó fue la presencia de animales con mayor información genética.
A su vez, el resultado de la zafra a nivel general —según las valoraciones de los empresarios— está en sintonía con el vaticinio del gobierno, que espera para 2014 una “tendencia” de “leve crecimiento” tanto para carne ovina como para lana.
El stock ovino
En la zafra 2012/2013 se contabilizaron 360.000 corderos, según datos oficiales presentados por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa).
Existen más de 8,5 millones de ovejas en Uruguay, lo que da un promedio de 2,6 de ovinos por habitante. En el sector participan 15.000 productores con sistemas mixtos de producción (en su mayoría con ganadería de carne) y con razas doble propósito (ingresos por lana y por carne), según un informe elaborado por el SUL.
En la zafra 2012/2013 la faena aumentó de 1,2 millones de cabezas a 1,5 millones, al tiempo que la lana esquilada creció de 28,8 millones de kilogramos a 31,2.
Estos números están por debajo del promedio registrado en los primeros años de la década, donde el stock ovino se encontraba en el entorno de los 10 millones de cabezas, estableció el informe de la Opypa.