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Las pérdidas que ocasiona la presencia de garrapata en la ganadería uruguaya fueron valuadas hace 20 años en U$S 45 millones anuales, pero probablemente esa cifra sea hoy mucho mayor, según estimación de especialistas. Productores y veterinarios con más de 40 años en la actividad sostienen que nunca vieron una situación similar a la actual en cuanto a la presencia de este ácaro y buscan alternativas para combatir poblaciones cada vez más numerosas y más resistentes a los principios activos.
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“El camino es la resistencia”, dijo a Campo Armando Nari, médico veterinario, consultor en parasitología y extécnico de los servicios oficiales, para quien la poca oferta de principios activos y un mal uso de los mismos, contribuye a que la población del parásito sea cada vez más resistente. Explicó que con los productos disponibles se mata aproximadamente el 50 % de las garrapatas y que van sobreviviendo las más “fuertes”, en una lógica “darwiniana” donde muere o desaparece el más débil o susceptible. Cada garrapata adulta produce 2.500 huevos.
Estos problemas fueron ampliamente debatidos en el Simposio de Resistencia y Control de Garrapata celebrado en el marco de las XLIV Jornadas Uruguayas de Buiatría, realizadas entre los días 9 y 10 de junio en Paysandú.
Parte de las pérdidas en la ganadería se producen finalmente por muerte de los animales y según indicó a Campo el doctor Ulises Cuore, técnico de la Dirección de Laboratorios Veterinarios (Dilave), la solución a ese problema está disponible y es la vacuna contra la tristeza parasitaria, que no combate ni controla la garrapata, pero evita las pérdidas y las muertes que provocan las enfermedades que transmite ese parásito. El costo de esta vacuna es de $ 98 por dosis y administrada a los terneros entre los 3 y los 9 meses de edad, los protege de por vida. Pero Cuore se animó a estimar que el 90 % de los productores “no deben saber que existe” y del 10 % que la conocen, la utiliza una “ínfima” proporción. Aseguró que el laboratorio oficial que la produce “no vende más de 10.000 dosis al año”, en un rodeo vacuno de casi 12 millones de cabezas.
El combate y las posibilidades de erradicación de la garrapata ya son otro partido. Un partido que Uruguay viene perdiendo por goleada, a la luz de los resultados.
Para Armando Nari, “da la impresión de que la parte oficial ha sido sobrepasada por este problema”. Según indicó este profesional a Campo, si bien una reciente ley favorece el trabajo de control del ácaro, “no se están dando los recursos necesarios” para aplicarla con efectividad. “Con la garrapata la ley es una prioridad, pero yo estuve más de 40 años, no es de ahora, y siempre fue una prioridad de segunda. Nunca fue la estrella. Entonces al faltar recursos se siente más. Hoy seguimos en esa situación y los hechos lo están demostrando”, se lamentó.
El dios Etión
Nari se refirió a los recientes problemas ocurridos con embarques de carne a Estados Unidos que fueron devueltos por contener residuos de etión, fundamental principio activo para el combate a la garrapata en Uruguay, cuya utilización fue suspendida por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en marzo pasado. Dijo al respecto que “el dios Etión, porque pareciera que tiene nombre de divinidad griega, nos ayudó al despertar el interés político”, porque no afecta solamente la exportación, sino también al mercado interno, que se debe cuidar. “Una cosa es comer vaca y exportar novillo, y otra cosa es comer residuos. Es un problema serio”, afirmó.
Consideró imprescindible “tomar una actitud” frente al problema, y que “la resistencia va avanzando, es un camino, y estamos llegando a la última etapa de ese camino”.
Para este técnico es necesaria la elaboración de un mensaje “común” y “consensuado” coordinado por la Dirección de Sanidad Animal, frente a la realidad de hoy, donde “hay muchos mensajes contrapuestos”. Dijo que de esto es una demostración clara lo que acaba de suceder en Buiatría, donde hubo “algunos que querían sangre para un lado y otros sangre para el otro”, haciendo referencia a quienes responsabilizan a los productores, en contraposición de quienes atribuyen el crecimiento del problema a los sectores oficiales. Para Nari, “no es culpa de uno solo, pero por ahora ninguna de las partes hizo los deberes”.
En cierta medida, Ulises Cuore, de los servicios oficiales, coincidió con la visión de Nari. Dijo a Campo que “la idea básica es que se conozca la situación de la resistencia, que se tome conciencia y que tanto el veterinario como el productor tengan una metodología racional para poder controlar mejor las poblaciones resistentes o para evitar que se formen las mismas”.
Cuore sostuvo que el país está “un poco lejos de poder llegar a esa situación” y que aún falta mucho, no solo en difusión y extensión para que la información llegue “a donde tiene que llegar”, sino que también falta “generar conocimiento”. Ambas cosas —dijo— “hacen que estemos en una situación un poco difícil de la lucha contra la garrapata”.
El especialista señaló que “hay información disponible pero no se utiliza, y realmente se maneja muy mal el tema, sin ninguna duda”. Aclaró que, aunque hay excepciones, la gran mayoría de los productores “están bastante por fuera de lo que es el conocimiento”.
Armando Nari reparte más las culpas: “Creo que el problema es en primer lugar humano, y no solamente pongo al productor. Este puede ser un factor importante porque es el que decide la compra de los productos, pero hay toda una cadena de horrores humanos que van hasta una propaganda mal hecha, pasando por la utilización o un consejo no muy científico ni académico”.
Dijo que “es típico de los uruguayos que nos echemos las culpas unos a otros”, pero que básicamente el de la garrapata es un problema de “porteras hacia adentro”, ya que si bien la ley faculta a la Dirección de Sanidad Animal a aislar un establecimiento y aconsejar que se mantengan en buenas condiciones los alambrados, no puede obligar a hacerlo, dependiendo esa tarea exclusivamente de la responsabilidad del productor, al igual que en el manejo de los productos.
Nari dijo que el propio veterinario privado “necesita capacitación”, ya que la universidad les enseña lo ¨básico¨. Recomendó a aquellos profesionales que se desempeñan en zonas de garrapata que concurran a todos los cursos que haya de profundización de resistencia porque sobre eso “parece que no hay un conocimiento my cabal”.