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El Airbnb en Escocia donde pagás para trabajar de librero
The Open Book permite alojarse en el piso superior de una librería y hacerse cargo del negocio durante una o dos semanas, en una experiencia que ya atrajo a más de 550 huéspedes
En Wigtown, un pequeño pueblo escocés conocido como la Ciudad Nacional del Libro, hay un alojamiento que convierte la fantasía de ponerse al frente de una librería en una experiencia de una o dos semanas. En el piso superior de The Open Book hay un apartamento de un dormitorio; abajo, una librería de usados que durante la estadía queda en manos de sus huéspedes. No reciben un sueldo ni hacen voluntariado: pagan por vivir allí y jugar a ser libreros.
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La idea nació en agosto de 2014 como un experimento creativo. Durante los primeros seis meses recibió a escritores, músicos y artistas que vivían arriba y trabajaban en la tienda mientras desarrollaban sus propios proyectos. Después se convirtió en The Open Book, la experiencia de bookshop holiday que terminó volviéndose internacionalmente conocida.
Colin Tennant
La rutina del negocio depende, en buena medida, de quien tenga las llaves. Los huéspedes deciden cuándo abrir, pueden modificar la vidriera, organizar actividades y darle su propia personalidad al negocio. En los últimos años hubo catas de vino, meriendas, karaoke, búsquedas del tesoro, concursos, talleres para hacer marcalibros, encuentros con autores y sesiones de música. El espacio admite unas 12 a 15 personas sentadas.
Lo divertido es que no hay un manual sobre cómo ser librero. Una pareja que se alojó en 2024 llegó después de haber reservado el lugar en plena pandemia, tres años antes. Durante su semana registró 175 clientes —incluidos cuatro perros— y ventas por 249,57 libras (unos 340 dólares). Hubo días más tranquilos: una jornada de lluvia apenas entraron cuatro personas y uno de los huéspedes aprovechó las horas muertas para tocar música durante tres horas.
Otro huésped, el periodista Paul English, decidió que no iba a conformarse con esperar detrás del mostrador. Para atraer clientes convirtió temporalmente The Open Book en Kathleen English and Son, Booksellers and Bakery, incorporando al negocio el pan de frutas casero de su madre. La experiencia, contó, implicaba competir por compradores en una localidad donde hay una cantidad extraordinaria de librerías concentradas en pocas calles.
Colin Tennant
La competencia, de hecho, es brutal. Wigtown tiene alrededor de mil habitantes y unas diez librerías, según la información oficial del alojamiento. Es decir, quien quiera jugar a ser librero no llega precisamente a un lugar donde los clientes estén desesperados por encontrar algo para leer.
Hay otro rasgo que aparece una y otra vez en los relatos de quienes pasaron por allí: el pueblo termina siendo tan importante como la librería. Una huésped que escribió sobre su experiencia contó que esperaba cumplir su sueño de tener una librería y terminó sorprendida por las historias que escuchaba cada día. Ella y su marido se sintieron tan entretenidos atendiendo el negocio que, según contaron, casi no salieron a explorar los alrededores. Él, que originalmente ni siquiera quería ser librero, terminó diciendo que estaría “agradecido para siempre” por haberlo sido.
Pueblo de Wigtown, al suroeste de Escocia.
Colin Tennant
Otra residente, la estadounidense Jessica Fox, llegó años antes desde Houston y contó cómo los vecinos aparecían con galletas caseras y ganas de conversar. En uno de sus últimos días escribió que había desarrollado tal cariño por el pequeño local y por la gente que había conocido que le costaba despedirse.
La hospitalidad aparece también en otros testimonios. Una pareja de Estados Unidos que pasó por allí en 2024 organizó una cata de vinos de Oregón y ejercicios de creatividad. Esperaban que la experiencia consistiera básicamente en dirigir una librería; lo que no esperaban era salir de Wigtown con un nuevo grupo de amigos.
Y hay una especie de ritual de continuidad: los huéspedes leen los diarios de quienes estuvieron antes que ellos. Allí encuentran recomendaciones, advertencias, anécdotas y consejos para aprovechar la estadía. Es una suerte de manual colectivo escrito por cientos de personas que, por unos días, tuvieron la misma fantasía.
Colin Tennant
Un éxito con impacto
Todo el dinero obtenido por la venta de libros vuelve al funcionamiento de la tienda, mientras que lo recaudado por las estadías contribuye a financiar el trabajo de la Wigtown Festival Company. Actualmente el proyecto aporta alrededor de 10.000 libras (unos 13.600 dólares) al año a su labor benéfica, que incluye iniciativas para niños y programas educativos.
Y el fenómeno no parece perder fuerza. The Open Book tiene una valoración de 4,94 sobre 5 en Airbnb, con más de 230 reseñas, y el 95% de los huéspedes le dieron cinco estrellas. En marzo de 2026, la Wigtown Book Festival informó que el alojamiento estaba reservado hasta fines de febrero de 2028. Las nuevas fechas se liberan con 23 meses de anticipación.
El éxito llegó al punto de convertir la estadía en una experiencia casi de culto. En 2025, incluso, una pareja norteamericana que había conocido Wigtown durante una estadía anterior decidió casarse allí. Habían reservado The Open Book en 2022 para viajar en 2024 y, después de enamorarse del pueblo, volvieron para celebrar su boda.