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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs frecuente encontrar opiniones muy radicales que critican sin dudas las políticas de prohibición y combate al consumo de estupefacientes y proclaman como camino apropiado el de la libertad y educación. Se suele poner como ejemplo el caso del tabaco y el alcohol.
¿Lo anterior es compartible? No lo sé. Hace años era bastante afín a esta visión, pero después de un congreso de Derecho Constitucional en la ciudad de Cali, donde lamentablemente algo saben de esto, perdí toda certeza y me llené de dudas. Veamos algunas cuestiones.
Se dice que se “perdió la guerra contra el narcotráfico”, lo que se basa en que el problema de la droga es hoy mucho mayor que hace cincuenta años, y esto justificaría abandonar el combate. Pero hay varias cuestiones previas a esa conclusión, pues, con esta tesitura, debe recordarse que se perdió la guerra contra el delito (sigue habiendo delincuentes y cada vez más violentos), se perdió la guerra contra la pobreza, contra la corrupción, contra el calentamiento global, etc. Pero en estos casos nadie plantea la rendición, sino hacer las cosas bien. La rendición ante un supuesto fracaso no tiene conexión lógica con el supuesto fracaso; la derrota no justifica la rendición por sí sola.
Muchos ven la legalización como una medida que eliminará organizaciones y actividades delictivas. ¿Pero es así? Cuando se dejó sin efecto la “ley seca”, ¿desaparecieron los gangsters de Chicago o las mafias de Nueva York? No. Las organizaciones criminales son esto, organizaciones criminales, y se dedican al tráfico de drogas, de armas, de personas, robos, juego clandestino, extorsiones, sicariato, etc. Incluso se dedican a la venta de alcohol y tabaco ilegal o de contrabando, que sigue existiendo. La liberación de las drogas posiblemente les afecte parte de su mercado, pero no van a dejar de delinquir ni van a buscarse un trabajo formal en régimen de ocho horas.
Pero ¿se perdió la guerra? Para dar una respuesta afirmativa se compara la realidad de hace medio siglo y se advierte, y es incuestionable, que aumentó significativamente el consumo, el número de adictos, la delincuencia vinculada a las drogas, etc. Pero ¿si en los últimos cincuenta años no se hubiera combatido el narcotráfico, cuál sería la situación actual? ¿Estaríamos mejor o peor? Me inclino a sospechar, sin bases científicas, que tendríamos mayor consumo, mayor número de adictos y las organizaciones criminales quizás habrían copado los gobiernos de muchos países, en especial los subdesarrollados (lo han hecho pese al combate en algunos lugares, imaginemos si fuera legal). O sea, ¿estamos mejor o peor? Al menos debemos concluir que no lo sabemos y que es muy probable que estuviésemos peor si no se hubiera combatido.
Además, se ha puesto de moda ser partidario de la liberalización, parece que esta posición es símbolo de ser moderno, inteligente, de defender la libertad, los derechos humanos, o quién sabe qué más. Los partidarios del combate, en cambio, son conservadores, autoritarios, tontos, etc. Cuidado con esto, si se considera que una visión de un tema debe ser descalificada desde el inicio no vale la pena la discusión, pues el debate está perdido antes de empezar. Hace algunas semanas Búsqueda publicó una caricatura en que un hombre le decía a una mujer algo así como: “Ya tengo opinión formada, no me vengas ahora con los hechos”.
En ciertos círculos, los adictos seguirán yendo a las bocas clandestinas pues el producto es más barato y quizás les fíen. ¿O vamos a subsidiar la droga al punto tal que los narcos no puedan competir con la droga regular? Así como pagamos la alimentación de los niños en las escuelas y muchos servicios sociales, ¿habría que pagar para que se consuma droga barata o donarla directamente? Parece que hay problemas no resueltos en este razonamiento.
Por último, no olvidemos que, aunque se esté perdiendo, no siempre la solución es rendirse. Pensemos en los ucranianos.
Volviendo a lo del principio, no sé si el camino propuesto es el adecuado. Me falta información y escuchar las razones técnicas de quienes optan por el combate franco a la droga. El hecho de que la mayoría del mundo no liberalice me da para pensar que no es nada segura la propuesta. Precisaríamos opiniones técnicas serias de quienes han combatido la droga y de quienes las han liberalizado. Nos falta mucha información confiable y profunda y es un tema demasiado serio para resolverlo con razonamientos generales propios de ruedas de amigos.
Martín Risso Ferrand