Para el Banco Central (BCU), “persiste incertidumbre respecto a la magnitud final, el momento preciso y los canales específicos de transmisión del episodio actual, cuyos efectos sobre los precios todavía no se han empezado a observar”.
El organismo señaló, ante una consulta de Búsqueda, que la revisión de antecedentes similares —como el episodio del Niño intenso de 2015-2016— aporta referencias sobre los rezagos con que estos fenómenos climáticos suelen trasladarse a los precios de alimentos, en particular las frutas y verduras. “El impacto es acotado a un conjunto específico de rubros dentro de la canasta del Índice de Precios al Consumo, y de carácter transitorio, por lo que no se trata de un factor que comprometa la convergencia de la inflación al objetivo en el horizonte de política monetaria”, agregó.
El BCU indicó que “continuará monitoreando la evolución de estos factores climáticos, profundizando la cuantificación de sus efectos a medida que se disponga de nueva información, e incorporará esta revisión al análisis y a las proyecciones”.
Niño, agro y turismo
El Niño es un evento climático natural producido cuando las aguas del océano Pacífico central y oriental se calientan de forma anómala, lo cual altera los vientos y la atmósfera global, provocando sequías, lluvias intensas u olas de calor en distintas partes del mundo.
En julio, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) publicó un informe especial con recomendaciones para los productores rurales de cara a este fenómeno que, según los principales organismos de monitoreo climático, ya está instalado y continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. El Servicio Meteorológico estadounidense señaló que el de este año sería uno de los eventos del Niño más intensos registrados desde 1950; el último Niño fuerte se produjo en 2023-2024, pero sobre el actual se dice que podría ser un “super-Niño” o un “Godzilla”.
El informe del INIA cita estudios del Instituto Uruguayo de Meteorología y la Facultad de Ciencias según los cuales, en el norte uruguayo, con el Niño suele haber un aumento de las precipitaciones durante los trimestres setiembre-noviembre, diciembre-febrero y marzo-mayo; la incidencia del fenómeno es fuerte y muy fuerte en los meses de noviembre, diciembre y abril. En el sur, si bien se observan mayores lluvias que en años con la Niña, no difieren sustancialmente de años neutrales. “Aun así, si el evento El Niño es fuerte y muy fuerte, se puede dar un aumento de las precipitaciones en los meses de diciembre y abril”, apunta el INIA.
El instituto explica que el efecto del Niño no es uniforme en el territorio ni entre los distintos tipos de suelo. Por ejemplo, en términos comparados, con igual base forrajera, un tambo en Florida se vería más beneficiado que uno en Colonia por la disponibilidad de pasturas.
Agrega que, si bien un año Niño “suele asociarse a un aumento en las condiciones de disponibilidad hídrica y, por tanto, a oportunidades para aumentar la productividad en algunos sistemas agropecuarios” , también implica “riesgos derivados del exceso de agua, el aumento de la humedad ambiental y las dificultades sanitarias y operativas que estas condiciones pueden generar”.
Una reciente reunión del grupo técnico interinstitucional ad hoc que trabaja en el seguimiento de las distintas situaciones agroclimáticas con representantes de Campo Unido.
MGAP
De hecho, el mercado ganadero ya está reflejando efectos del fenómeno climático. La dificultad para cargar animales en algunas zonas del país repercute en la faena —que en la semana del 9 al 15 de agosto se ubicó en 40.139 cabezas, un mínimo en más de tres meses— y en el precio de las vacunos, que se aproximó en los últimos días a los US$ 6 por kilo en el caso del novillo. Valores por encima de esa cifra “ya van a ser materia corriente” la próxima semana, vislumbró un consignatario citado en un análisis publicado el martes 18 por Blasina y Asociados.
En el sector turístico, otro rubro cuya actividad depende mucho del estado del tiempo, están en actitud de análisis.
Mientras desde la Cámara Uruguaya de Turismo señalaron a Búsqueda que el Niño forma parte de las conversaciones que mantienen con los socios, pero que aún no integra su agenda, el Ministerio de Turismo transmitió que están realizando evaluaciones y que todavía no cuentan con datos ni con medidas previstas definidas en caso de que haya efectos adversos.
Electricidad
Para UTE, las lluvias excesivas asociadas al Niño no necesariamente son algo positivo. Por un lado, los gastos en reparaciones de tendidos y conexiones eléctricas podrían aumentar ante un evento muy agresivo. Por otro, la mayor disponibilidad de agua no baja los costos de generación.
“Estamos en una situación de agua abundante, pero bajo cierto control, con lo cual es favorable para el sistema energético. Pero en la medida en que haya exceso de agua y haya vertimiento de agua sin turbinar, desde el punto de vista de los costos disminuye el valor y también disminuye el potencial energético. Sobre todo en las represas que tienen embalse y que las turbinas están en su máximo. Cuando el embalse está alto, pero aguas abajo también está alto, al haber menos caída de agua, hay menos potencial de generación”, señaló a Búsqueda el director de UTE José Luis Pereira. “Cuando escasea el agua, el agua es cara a los efectos de producir energía. Si la tenés controlada y es abundante, estás como en el ideal”, graficó.
Explicó que el sistema es “complementario” y el despacho eléctrico se “va utilizando en función de cuál es la energía que está en su máximo potencial y más económica en el momento oportuno”. Agregó que las represas cumplen la función de “reaseguro” del sistema, “no solo de turbinar el agua, de almacenar el agua, sino que también son como el gran soporte, el gran sostén para las energías renovables”.
El jerarca dijo que, eventualmente, durante el Niño “no vas a tener sol” y “ahí la energía fotovoltaica no la vas a tener. Es decir, el tema de los paneles solares es tan sensible como que, si pasa un pájaro por arriba de un panel solar, en ese momento bajó”.
Más demanda de seguros
El sector asegurador está viendo una demanda creciente de pólizas. “Muchos productores buscan cubrirse en momentos como el actual, cuando existen altas chances de que tengan pérdidas de producción, o bien afectación patrimonial en infraestructuras. Por eso, no es que esta sea una zafra interesante, sino más bien es desafiante para las compañías, porque seguramente haya limitaciones para cubrir todo lo que se demande y/o precios de pólizas elevados porque reflejarán el mayor riesgo”, dijo a Búsqueda el director ejecutivo de la Asociación de Empresas Aseguradoras (Audea), Alejandro Veiroj.
Por ahora, las compañías que integran esa gremial estiman una “demanda elevada” de coberturas por viento, granizo y exceso hídrico.
Por fuera de la rama rural, en aquellas como vehículos y hogar, hay mayor avidez por contratar seguros que les cubran riesgos por granizo o inundaciones, por ejemplo. “Lamentablemente, son estos momentos ‘de gloria’ de las compañías, porque hay conciencia del riesgo por las malas razones, pero al menos la hay”, ilustró ese ejecutivo.
Inundaciones
Los efectos de un Niño intenso trascienden a la producción.
Después del último Consejo de Ministros del martes 11, el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, mencionó estimaciones de “analistas internaciones y científicos” que predicen que el fenómeno esta vez “podría ser más severo”. En Uruguay, “se puede llegar a 25.000 personas desplazadas y 5.000 más evacuadas, con precipitaciones que podrían llegar a 500 milímetros en 30 días al año”, cuando en el país normalmente llueven “1.200 milímetros por año”, señaló.
El jerarca informó en esa conferencia de prensa que el gobierno cuenta con créditos contingentes —a desembolsar si es necesario— por US$ 300 millones este año y otros US$ 450 millones en 2027 para mitigar los eventuales perjuicios que ocasione el fenómeno climático a la población. Los prestamistas son el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.
La tormenta de julio en Salto provocó daños estimados en varios millones de dólares en el sector hortifrutícola y en decenas de viviendas.
Hoy, jueves 20, el plenario del Congreso de Intendentes recibirá a las autoridades del Sistema Nacional de Emergencias para discutir y prever posibles escenarios.