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    “Profesor de cachiporra”

    N° 1856 - 25 de Febrero al 02 de Marzo de 2016

    En las últimas semanas he reiterado las citas de letras de tangos. Inevitable por su estrecha relación con los hechos y porque sus autores se expresan mejor que yo. Entre varias genialidades, Enrique Santos Discépolo escribió “Chorra”. Es la historia de un hombre a quien su pareja le roba todas sus pertenencias luego de mentirle sobre sí misma y su familia. Le había contado que su padre fue “un guerrero que murió lleno de honor”. El afectado se enteró de que “ni murió ni fue guerrero”, sino que “está en cana prontuariado como agente de la camorra, profesor de cachiporra, malandrín y estafador”. Dolorido, se lamenta al final: “lo que más bronca me da es haber sido tan gil”.

    Ese texto tiene una estrecha relación con el comportamiento del vicepresidente de la República, Raúl Sendic. Desde su regreso a Uruguay en 1984, luego de su exilio en Cuba, transitó por la vida periodística, primero, y política después, con un título universitario inexistente: Licenciado en Genética Humana de la Universidad de La Habana. Como en el tango, ni murió ni fue guerrero. Sus votantes se creyeron el embuste con el que pretendió vestir su escaso talento y formación. No solo los votantes. Estoy seguro de que la mentira también se la comieron en dos panes el presidente Tabaré Vázquez, el ex presidente José Mujica (hasta hace poco su motor para que fuera candidato a la Presidencia en las próximas elecciones nacionales), los integrantes de su lista y el resto del Frente Amplio. Si hubiera admitido su mentira no sólo no hubiera sido electo diputado en el 2000; tampoco hubiera presidido Ancap y mucho menos hubiera llegado a ser vicepresidente de la República. Que, según la Constitución, es —recuérdese bien— quien debe sustituir al presidente con honor y dignidad.

    De acuerdo con lo que reveló ayer miércoles 24 “El Observador”, Sendic no es licenciado en Genética Humana en La Habana. Mal puede serlo, precisa el diario, porque esa carrera no se imparte en Cuba. Cuando “El Observador” lo consultó, el vicepresidente admitió que no hizo esa licenciatura sino un curso en genética de un año de duración. Pero luego volvió a cambiar la pisada y buscó disfrazar su mentira a través de otra mentira.

    En suma, como en el tango: “profesor de cachiporra, malandrín y estafador”. Especialmente estafador, porque el Código Penal describe a quien comete ese delito como quien “con estratagemas o engaños artificiosos, indujere en error a alguna persona, para procurarse a sí mismo o a un tercero un provecho injusto, en daño de otro”. Mediante la inducción en error obtuvo un beneficio político y los correspondientes salarios. Si la precisión jurídica dice que no es estafa, pega en el palo.

    De lo que no hay duda alguna es del delito de “usurpación de títulos”. El artículo 167 del Código Penal dice que lo comente “el que se abrogare (el vocablo es un error ortográfico histórico; debió decir arrogare) títulos académicos o ejerciere profesiones para cuyo desempeño se requiere habilitación especial”. Nunca ejerció como licenciado en Genética Humana, pero sí se arrogó (el diccionario y la jurisprudencia lo ubican como sinónimo de asignarse, aplicarse, achacarse, señalarse, asumir) ese título.

    Su perfil de Wikipedia, que imprimí a las 7 de la mañana de ayer miércoles 24, bajo el subtítulo “Carrera” decía: “Es licenciado en genética humana en la Universidad de La Habana, Cuba”. Lo hice porque imaginé lo que luego ocurrió. A las 9 de la mañana había borrado esa referencia.

    Uno se pregunta: si hace un mes Sendic hizo una denuncia penal a la jueza Dolores Sánchez porque habían adulterado su perfil en Wikipedia y le atribuyeron delitos en ANCAP, ¿por qué no corrigió entonces ese presunto error? No lo hizo porque supuso que, como había ocurrido hasta ese momento, nadie se daría cuenta. Lo modificó ayer miércoles 24 cuando estalló el escándalo. Y al nuevo perfil le agregó otra mentira: “En febrero de 2016, se crea controversia y Sendic, a través de un comunicado a los medios, informó que efectivamente cursó la licenciatura en Genética, aunque no se indica que haya sido culminado”. ¡Las chantadas que hay que leer y escuchar!

    No se autotituló solo en Wikipedia. También en su currículum de la lista 711.

    Ni siquiera hace falta una denuncia. Es de suponer que la jueza Dolores Sánchez, que intenta averiguar la IP de quien le adulteró a Sendic el perfil de Wikipedia, también lo interrogará sobre la usurpación de título. O que si les da el cuero intervendrán de oficio el juez o el fiscal de turno. No sería la primera vez que esto ocurra.

    A partir del año 2000, Búsqueda informó en varias ocasiones sobre procesamientos de personas que habían usurpado sus títulos, entre otros, un profesor de Derecho Laboral, que engañó incluso al catedrático Américo Plá Rodríguez, y un edil del Partido Colorado. Ambos decían ser abogados sin serlo.

    En cualquier sociedad seria, con un gobierno serio, Sendic ya hubiera renunciado. En el peor de los casos, el presidente le pediría la renuncia.

    Pasando a otro terreno, cabe preguntarse: si Sendic fue capaz de mentir durante décadas sobre su presunta condición de graduado universitario, ¿alguien le puede creer ahora lo que diga sobre su actuación en Ancap?

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