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El martes 13, a los 82 años de edad, falleció Alejandro Otero, quien como comisario jefe del Departamento de Inteligencia y Enlace (DNIE) tuvo en la década de 1960 una destacada actuación en la investigación y represión de las actividades de los Tupamaros.
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Mucho antes del primer enfrentamiento armado entre una patrulla policial y un grupo tupamaro, ocurrido el 22 de diciembre de 1966 y en el que murió un militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-T), Otero ya investigaba las acciones de grupos radicales de izquierda y tenía la certeza de que una amenaza de violencia política armada se cernía sobre el país. Por entonces, quizás por ello y por su juventud, muchos de sus colegas le consideraban “fantasioso”.
En base al trabajo de su Departamento fueron identificados, detenidos y procesados por la Justicia civil la mayoría de los fundadores y cabecillas tupamaros.
A fines de los 60 la intensificación de las acciones del MLN-T llevó a la creación de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, a la cual la DNIE quedó subordinada.
La popularidad y el protagonismo de Otero, además de un mal relacionamiento con el jefe de Policía Romeo Zina Fernández, fueron detonantes de su relevo como jefe de Inteligencia y Enlace.
Meses después fue designado director de la Escuela Nacional de Policía y años más tarde ejerció la dirección de Institutos Penales.