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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl diario “El País” del pasado domingo informa que: “un solo médico le hizo perder 550.000 dólares al BPS”, al extender certificados médicos “truchos” a trabajadores que estaban sanos.
El órgano de prensa citado realizó una investigación que incluyó a un periodista que en junio de 2015 se hizo pasar por empleado de una barraca —cuyo propietario detectó la maniobra— obteniendo en forma inmediata, sin ningún control o análisis, el certificado de enfermedad, que lo habilitaba a obtener el beneficio que por ley se otorga (70% de su salario básico más la cuota parte del aguinaldo).
A raíz de la denuncia presentada por el BPS, el caso se está sustanciando ante el Juzgado Penal de 2º turno.
Se trata pues de un solo médico, que cobraba $ 300 por certificado (trucho). ¿Cuántos hay?
Hay empresarios que estiman que, del total de empleados que se desempeñan en el sector industrial, por lo menos un 10%, están con licencia por enfermedad, o en el BSE, estando sanos.
Si ello es así, estamos ante cifras millonarias en dólares, que se pierden de manera totalmente irregular.
Pero hay algo tanto o más importante que la maniobra dolosa a la que hacemos referencia, porque ello afecta al empresario y también al Estado.
Afecta al empresario porque si bien no aporta al BPS, debe pagar la licencia más el salario vacacional. Además debe tomar un sustituto del empleado “enfermo” porque a diferencia del sector público, ningún empresario mantiene personal ocioso. El suplente, suponiendo que no haya que entrenarlo para la tarea (otra pérdida) genera: sueldo, BPS, licencia, aguinaldo y vacacional. Observemos que paga a dos personas licencia y salario vacacional. Por otra parte si el “enfermo” retorna, debe abonar el despido al suplente.
Lo notable es que esas licencias por enfermedad son, en muchos casos, por largos períodos, algunos años y lo absurdo es que, por una interpretación de la ley por un juez se le debe abonar licencia y salario vacacional. Absurdo, porque si está certificado por enfermedad ¿cómo se justifica el generar licencia y salario vacacional?
Afecta al Estado, porque ese trabajador, reiteramos que NO está enfermo, normalmente trabaja en negro en otro lugar, con lo cual, además del riesgo que conlleva (accidentes), no aporta ni él ni el empleador.
El Estado pierde también por partida doble, paga seguro de enfermedad etc. y pierde aportes de quien está trabajando y de su empleador (ambos irregularmente).
Por lo anterior, entendemos que debe buscarse con la mayor celeridad un sistema que por un lado desaliente a profesionales que se prestan a este tipo de maniobras y por otro que aquel trabajador que esté enfermo, realmente lo esté, en su domicilio o internado. En ese sentido, podría disponerse que, cuando se estime conveniente (licencias reiteradas o prolongadas, o basadas en síntomas que tienen como sustento las declaraciones del trabajador y de muy difícil constatación) se audite tanto a los médicos certificadores como a los trabajadores.
El empresario, que sufrirá a partir de 2017 la “consolidación “(ajuste) fiscal, tiene que disponer de todas las herramientas posibles, que le permitan competir tanto en el mercado interno como globalmente. Sin embargo, está sometido a impuestos y precios de insumos muchas veces por encima de los costos del Primer Mundo; parecería entonces que tiene derecho no solo teóricamente (leyes , decretos) a sentirse protegido por el Estado sino realmente a serlo en muchos aspectos, este es uno de ellos y es importante para él y para el Estado.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7