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La ministra Azucena Arbeleche participó hace unos días en Washington de la séptima reunión de la Coalición de Ministros para la Acción Climática que se realizó en el marco de las Reuniones de Primavera del Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Interacional (FMI). Durante este encuentro, presidido por las ministras de Finanzas de Finlandia y de Indonesia, la ministra Arbeleche participó de una sesión en la que se analizó cómo responder a las restricciones energéticas inmediatas, sin que eso interfiera en los compromisos ambientales asumidos por los países. El ministro de Finanzas de Egipto también expuso durante esta reunión.
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La Coalición de Ministros de Finanzas por la Acción Climática es un grupo a nivel ministerial que apoya el uso de la política fiscal, la administración de las finanzas públicas y la movilización de financiamiento climático para promover acciones domésticas y globales ante el cambio climático.
La ministra Arbeleche también se entrevistó con la ministra de Cooperación Internacional de Egipto. En la reunión se analizó la agenda de mitigación y adaptación al cambio climático en países en desarrollo, los mecanismos de financiamiento sostenible y las iniciativas de Egipto como organizador de la próxima COP27.
El Cambio Climático es el principal desafío de nuestro tiempo. Ningún país se librará de sus impactos negativos y todos los países deberán hacer una contribución al esfuerzo global para reducir las emisiones, aumentar la resiliencia y adaptarse al cambio climático. Tanto Egipto como Uruguay son altamente vulnerables al cambio climático, dado sus sectores claves y la dependencia climática para una producción agrícola próspera. Los riesgos climáticos como la sequía, las inundaciones, la escasez de agua, el aumento de las temperaturas y las olas de calor aumentan nuestra vulnerabilidad al cambio climático.
La clave de adaptación al cambio climático está en la sostenibilidad de la producción de alimentos, la generación de energía, los recursos hídricos y los sectores de salud pública. Es un desafío que impactará en todos los sectores de la economía de cualquier país.
A lo largo de los años, Egipto y Uruguay han sido contribuyentes constructivos al esfuerzo global multilateral para combatir el cambio climático. En el 2018, Egipto fue el presidente del bloque de negociación del Grupo de los 77 y China y durante ese período no escatimamos esfuerzos para construir puentes con todas las partes interesadas que contribuyeron a la finalización exitosa del Reglamento del Acuerdo de París en Katowice.
En el Fondo Verde para el Clima (GCF), los miembros de la Junta de Egipto y de Uruguay han colaborado constantemente para facilitar la resolución de los problemas más difíciles, incluidos aquellos que contribuyeron a la reposición exitosa del Fondo en 2020.
Junto con muchos países en desarrollo, Egipto y Uruguay se esforzaron por hacer contribuciones al esfuerzo global para combatir el cambio climático mientras perseguían sus objetivos legítimos de lograr el desarrollo sostenible y eliminar la pobreza. En este sentido, compartimos el concepto de que la implementación de cualquier medida implica medios adicionales y específicos que incluyen subvenciones, financiación pública, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades, que serán proporcionados por los países desarrollados. Es importante tener en cuenta que los recursos del GCF, por mandato, deben ser utilizados para promover un cambio transformacional hacia un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, a través de actividades que estén alineadas con las prioridades nacionales de cambio climático.
La COP27 representa otra oportunidad para que esta coordinación florezca y contribuya al esfuerzo global sobre el cambio climático.
Dentro de América Latina, Uruguay siempre ha buscado una sociedad más resiliente, menos vulnerable, con mayor capacidad de adaptación al cambio climático y también una sociedad más consciente del desafío del cambio climático, impulsando una economía baja en carbono, basada en procesos productivos sustentables del punto de vista medioambiental, social y económico, mediante la inclusión del conocimiento y la innovación. Esto debe continuar a medida que el mundo se da cuenta de que las actuales “Contribuciones determinadas a Nivel Nacional” (CND) colectivamente no alcanzan el objetivo de 2° grado del Acuerdo de París y se insta a todos los países a presentar CND más ambiciosas. Esto requerirá apoyo en forma de financiamiento climático, tecnología y desarrollo de capacidades.
Por su parte, el Gobierno egipcio ha tomado medidas serias para la transición hacia las energías renovables y la reducción de emisiones. Estamos adelantados en el cronograma para cumplir con nuestro objetivo de 42% de energías renovables para 2035.
Egipto es una economía emergente que comparte las preocupaciones de los países en desarrollo y habla por sus intereses sobre este tema. Sin embargo, creemos firmemente que el cambio climático no puede verse como un juego de suma cero. Más bien, es un desafío global que requiere cooperación, colaboración y reparto de cargas sin precedentes. Solo tomando en cuenta las preocupaciones de todos los países y mostrando comprensión y empatía podemos avanzar de manera colectiva y efectiva.
Salvar nuestro planeta se convirtió en una verdadera prioridad, dado que solo tenemos 3 años antes de alcanzar el efecto invernadero.