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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos convulsionados días de vehementes reclamos de las corporaciones exigiendo más recursos económicos para la educación en tiempos de vacas flacas, considero razonable analizar la evolución de la inversión en nuestra educación pública entre el 2006 y el 2014.
La Administración Nacional de Educación Pública recibía en el año 2006 unos 440 millones de dólares en números redondos para pagar salarios, realizar gastos de funcionamiento y efectuar inversiones en los centros educativos. En el año 2009 la cifra anual se había incrementado a 516 millones de dólares, en el 2012 llegamos a 1.368, en tanto que en los años 2013 y 2014 el monto fue de 1.446 y 1.300 millones de dólares, respectivamente. Como se puede apreciar, los recursos de los contribuyentes para fortalecer la educación pública se han triplicado; más concretamente, se han multiplicado por 3,4. El esfuerzo de todos los orientales ha sido monumental, digno de varias medallas de oro olímpicas.
El Observatorio de la Educación de la División Investigación, Evaluación y Estadística de la Anep realizó un interesante trabajo sobre los principales indicadores de educación entre el 2006 y 2014. ¿Cuáles son los principales resultados del trabajo de la Anep?
En el año 2006 había 2.781 establecimientos públicos. Ocho años después, es decir en el 2014, los uruguayos contábamos con 2.800 centros educativos. Obviamente, en la órbita de primaria se redujo el número, debido al cierre de 17 escuelas rurales por aquello de que no había niños para atender en nuestros campos. El mayor incremento de nuevos establecimientos fue en la órbita de secundaria, donde se construyeron 27 edificaciones hasta llegar a 295. La educación técnica redujo el número de centros de 129 a 127, en tanto que en Formación Docente se mantienen los 31 establecimientos educativos que había en el 2006. Como dato interesante debe resaltarse que las instituciones privadas pasaron de 168 a 191, un incremento de 23 establecimientos.
Conclusión 1: En construcción de establecimientos educativos no se invirtieron los triplicados recursos destinados a la educación pública.
Matrícula. El total de alumnos atendidos por primaria, secundaria, educación técnica y formación docente en el año 2006 era de 714.056. La cifra descendió a 682.003 en el año 2014. La reducción fue de 32.053 estudiantes. ¿Cambios demográficos? ¿Cambios en los hábitos reproductivos de los uruguayos? Puede ser. Sin embargo, en el 2006 había 113.066 estudiantes en escuelas y liceos privados, en tanto que en el 2014 la cifra fue de 131.533, es decir un incremento de 18.467. La misma tendencia aparece en el caso de las escuelas primarias, donde la cifra del 2006 era de 306.030 y la del 2014 fue de 255.451, una disminución de 50.579 alumnos, prácticamente una cohorte entera. ¿Cambios demográficos? ¿Cambios en los hábitos reproductivos de los uruguayos? Puede ser. Sin embargo, en el 2006 había 47.498 alumnos en escuelas privadas, en tanto que en el 2014 la cifra subió a 53.958, un incremento de 6.460 alumnos. Especialmente preocupante es la disminución del número de alumnos atendidos en Educación Especial, que pasó de 8.221 en el 2006 a 6.638 en el 2014. Quiero pensar que en el período se han fortalecido las políticas de inclusión de los alumnos con capacidades diferentes en las aulas varelianas.
En la educación secundaria pública había 226.951 estudiantes en el año 2006; la cifra descendió a 222.935 en el 2014, una disminución de 4.016. Las instituciones y liceos privados tenían 36.636 estudiantes en el 2006 en tanto que habían incrementado su matrícula en 7.469 alumnos en el 2014 hasta llegar a 44.104. El Ciclo Básico público contaba con 123.013 en el 2006 y 124.694 en el 2014, un incremento de 1.681 alumnos. Sin embargo, el crecimiento de la matrícula del sector privado fue más robusto, ya que hay 5.571 alumnos más en el 2014, al pasar de 21.155 estudiantes en el 2006 a 26.726 en el 2014. ¿Se podría afirmar que en el período hubo un disfrazado proceso de privatización de la educación pública?
En el bachillerato público se pierden 5.697 estudiantes en el período bajo análisis, al pasar de 103.930 en el 2006 a 98.241 en el 2014. La situación en los bachilleratos privados demuestra otra tendencia, ya que incrementa su matrícula en 1.898 estudiantes al evolucionar de 15.480 a 17.378.
La única buena noticia en lo que tiene que ver con la evolución de la matrícula del sector público proviene de la educación técnica, donde hay un incremento de 20.917 estudiantes entre el 2006 y 2014, al evolucionar de 69.896 a 90.813.
Conclusión 2. Hay menos estudiantes en las aulas de los establecimientos públicos cuando se invirtieron 1.400 millones de dólares por año en educación que cuando se destinaban 440 millones de dólares.
Si no se aumentó la cobertura, por lo menos deberíamos tener una educación de mejor calidad. Si somos menos y tenemos más dinero, por lógica deberían mejorar las cosas.
Repetición. La investigación educativa internacional demuestra que los indicadores más certeros y poderosos son los de inicio de ciclo, es decir el primer año de primaria y el de secundaria. En primaria hubo una mejora. En el 2006 repetían el 16,5% de los niños en tanto que en el 2014 la cifra fue de 13,4%, una mejora de 3,1%: misión cumplida. En Secundaria el panorama es radicalmente diferente. En Montevideo repetían en el 2005 primero del Ciclo Básico el 38,4% en tanto que en el interior del país la cifra era de 17,8%. Dos mundos distintos. En Montevideo hubo picos de repetición de 44%, 43,8% y 38,5% en los años 2011, 2012 y 2014, respectivamente. En el interior en los últimos años la repetición de primer año de Ciclo Básico fue de 25,4%, (2011), 25,1% (2012) y 23,4% en el año 2014. La brecha se achicó, especialmente porque se incrementó la repetición en el interior del país, ya que involucionó de 17,8% en el 2006 al 23,4% en el 2014.
Asistencia. En el caso de primaria se utiliza el concepto de Asistencia insuficiente para aquellos alumnos que asistieron más de 70 días, pero menos de 140 de los 180 días del año escolar. En 2014 tuvimos 27.733 niños en esta situación. Estos niños faltaron 40 días a clases, es decir 2 meses. El concepto de Abandono intermitente se utiliza para alumnos que asistieron hasta 70 días en el año. En el 2014 hubo 1.791 niños en todo el país que concurrieron como máximo 2 meses y medio a clases en todo el país.
Rendimiento académico. El Programme for International Student Assesment de la OCDE, conocido en español por el acrónimo PISA, evalúa las habilidades y conocimientos de los alumnos en Ciencias, Lectura y Matemática a los 15 años. Uruguay ha participado desde el año 2003 en el referido programa. En el año 2006, en Ciencias y Lectura ocupaba el lugar 43 entre 57 países, en tanto que en Matemática estaba en el peldaño 42. En el 2012 el rendimiento de los quinceañeros uruguayos se desplomó. En Lectura caímos al lugar 54, en tanto que en Matemática y Ciencias nos fuimos a la posición 55 entre 65 países.
Lo más grave fue que en el año 2006 tuvimos en Ciencias al 41,3% de los estudiantes en los niveles muy bajo y bajo de rendimiento. Solamente el 8,7% obtuvo rendimientos altos en los niveles 4, 5 y 6. ¿Qué sucedió en las pruebas del 2012? Se incrementó el porcentaje de estudiantes en los niveles de bajo rendimiento (46,9%) en tanto que disminuyó el de los que tenían resultados satisfactorios al 6,7%.
En Lectura el 46,1% de los estudiantes estaba en los niveles bajos de la escala en tanto que en el 2012 aumentó al 47%. Consecuentemente, el 12,1% de rendimientos satisfactorios del 2006 disminuyó al 6,6% en el 2012.
En Matemática la caída ha sido mayor. En el 2006 el 46,2% de los estudiantes tenían rendimientos bajos y muy bajos. La cifra sube hasta el 55,7% en el 2012. Los estudiantes con resultados satisfactorios que eran el 10,8% en el 2012 disminuyen hasta el 6,8% en el 2012.
Conclusión 3. La calidad de la educación, medida en términos de rendimiento académico, empeoró entre los años 2006 y 2014 a pesar de que el presupuesto para la educación pasó de 440 a 1.300 millones de dólares por año en el referido período.
Formación docente. En el 2006 había 21.175 estudiantes de magisterio y profesorado en el país, en tanto que la cifra aumentó a 24.729 en el 2014. Sin embargo, el peso del incremento estuvo dado por los institutos magisteriales, que pasaron de 5.863 estudiantes a 6.855. La formación docente de profesores se mantuvo prácticamente igual, es decir en unos 15.200 estudiantes en números redondos. Los egresos, es decir los estudiantes recibidos de magisterio y profesorado, fueron 2.052 en el 2006 y 1.389 en el 2014, una disminución de 663. Los profesores egresados en el 2006 eran 708 en tanto que en el 2014 fueron 627. En Magisterio la disminución fue más marcada al pasar de 1.344 maestros egresados en el 2006 a 722 en el 2014. ¿Es muy difícil darse cuenta que esto afecta la salud estratégica de un sistema educativo? La política del área ha estado impregnada de ideologías curriculares enciclopedistas, disociación con la realidad de los centros educativos, chacras y amiguismos. Basta. Las tres vertientes de formación de profesores, es decir el IPA, CERP e IFD presentan perfiles diferentes, que las autoridades deberían tomar en cuenta para reencauzar políticas en el área. Las aulas de escuelas, liceos y escuelas técnicas son más heterogéneas en estos tiempos que hace unos años. Por lo tanto, se debe equipar pedagógicamente a los nuevos profesores para manejar la diversidad con una perspectiva inclusiva.
La Formación Docente de nuestro país está en un gran debe con las necesidades del país. Este es el verdadero y escondido agujero negro de la ineficiencia de la educación pública del país, ya que hipoteca el futuro nacional. Si los formadores forman mal, no vamos por buen camino.
En suma, hay 29.524 alumnos de primaria que tienen problemas de asistencia. La inmensa mayoría faltan 2 meses, en tanto que 1.791 niños concurren como máximo 2 meses y medio a clases de los 180 días del calendario escolar. El resto del tiempo deambulan sin rumbo por las calles de nuestras ciudades.
La repetición en primer año de primaria sigue siendo un problema al afectar al 13,4% de la matrícula. La repetición en primero del Ciclo Básico constituye una catástrofe. La realidad pide a gritos un cambio curricular. Ante esta realidad los padres envían a sus hijos a la educación técnica con la esperanza de que aprendan los rudimentos de algún oficio. Prueba de ello son los 20.000 alumnos que han ingresado al subsistema de educación técnica entre el 2006 y 2014. Sin embargo, las inversiones en nuevas escuelas técnicas no se notan. A pesar del incremento de la matrícula, hay 2 menos que en el 2006.
Hace años que vengo difundiendo la idea de que la mejor medida de equidad social que puede adoptar el país es crear un sistema de escuelas de tiempo completo y de Ciclo Básico de tiempo completo para todos los niños, niñas y adolescentes del Uruguay. La educación de tiempo completo es hoy un privilegio de los sectores acomodados de la sociedad, de la esforzada clase media que se rompe el lomo trabajando y de un muy pequeño número de alumnos de sectores sociales vulnerables, donde el estado ha apostado por ellos.
En conclusión, a los establecimientos educativos de la Administración Nacional de Educación Pública concurren hoy 32.000 estudiantes menos que en el 2006. Desde el año 2009 se cuenta con tres veces más dinero que en el 2006 y todos los indicadores relevantes son peores. Como fácilmente se puede apreciar, este no es un tema de dinero; es un asunto de ideas, de contar con recursos humanos capaces y de coraje político para tomar las decisiones que hay que tomar. Ingresos adicionales en la Rendición de Cuentas, 6% para la educación, eliminación de subsidios para las instituciones públicas de gestión privada, todo apunta en la dirección incorrecta. ¿Hasta cuándo?
Dr. Alberto Nagle Cajes
Ph.D Educación