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    Ejercicio de la medicina y relación de dependencia

    Sr. Director:

    ¿Es posible ejercer el profesionalismo médico, frente a la metáfora económica de mercado? Los deberes del médico hacia los pacientes eran considerados análogos a la obligación paterna hacia el hijo vulnerable. Se esperaba que el médico hiciera lo que era mejor para el paciente, como un progenitor hacia su hijo. Incluso después que esta metáfora fue cambiando, con la mayor autonomía del paciente y la necesidad de información y consentimiento informado, permaneció el componente fiduciario de esta antigua tradición hipocrática.

    El término fiduciario proviene del latín FIDUCIA, que significa confianza y de FIDERE, confiar. Una relación FIDUCIARIA es la que está fundada en la FE y la confianza. Una relación que presupone el beneficio de otra persona por encima que el propio beneficio. En la mayoría de los estándares éticos y juicios legales sobre cuestiones médicas aún esta vigente la metáfora fiduciaria. Desde Hipócrates el médico ha sido entendido como un profesional. Ambas dimensiones, profesionalismo y relación fiduciaria están vinculadas. Los valores éticos que dominan en una relación fiduciaria son la confianza, la beneficencia, la no maleficencia, el respeto ahora recientemente la veracidad y la participación. Lo que la ley y la ética tratan de proteger y garantizar son estos valores considerados críticos para la medicina humana.

    Ahora bien ¿qué pasa cuando los médicos trabajan para el Estado o una empresa médica capitalista? Los empleadores cada vez más dicen a los médicos qué deben hacer y exigen su lealtad. ¿Cómo pueden ser los médicos confiables para sus pacientes y al mismo tiempo ser buenos empleados o consocios? ¿Cómo pueden defender en este nuevo clima, lo que es más conveniente para el paciente? Empleados leales de aseguradores, públicas o privadas en busca de rentabilidad, vs. profesional en relación de compromiso con la persona / paciente, con riesgo de rentabilidad negativa?

    Este tema no es menor ni superficial, se juega el alma de la medicina. La AMA (Asociación Médica Americana) es consciente de esta contradicción, y en sus códigos de ética 2014, declara que frente a conflictos de interés, paciente médico —”este debe emitir un juicio independientemente de su interés financiero o el de un tercero: “La salud no puede asimilarse a un negocio, y la relación médico-paciente no puede ser solo un contrato. Esto debe informar y orientar la relación a veces pueril y negligente con las industrias del medicamento, la tecnología. La intermediación de servicios y prestaciones asistenciales comerciales o los servicios de gestión a un gobierno de partido.

    Cuando un médico de familia o un internista actúa como “portero” de organizaciones médicas de salud, controlando el acceso de pacientes a los especialistas, o se nos pide que disuadamos a los pacientes omitiendo información o no dándola directamente sobre tratamientos mejores pero onerosos o que Economía considera marginalmente beneficiosos ¿cuál es nuestra identidad? ¿Buenos empleados? ¿Buenos funcionarios? ¿Buenos empresarios? Cuando se habla de calidad se habla de ello.

    Cuando colegas representan intereses empresariales, que por su marco lógico deben mantenerse con una rentabilidad razonable, es lógico que busquen detectar y excluir a aquellos que potencialmente pueden amenazar la ecuación económico- financiera. Serán las personas pobres mayores, con preexistencias, enfermos oncológicos, o de infecciones a VIH —con el mandato y prioridad de transferir aguas abajo— citado riesgo. Buscar captar a los segmentos A+ del target, jóvenes, sanos, con altos ingresos, y bajos riesgos, buscando semilleros de socios en colegios y deportes de élite como bien mandan las reglas del marketing ¿Esto es medicina? No lo sé. Obviamente que la segmentación cada vez más exigente, en salud-asistencia induce necesidades de una medicina del deseo, que implica inmortalidad, juventud eterna, estética corporal y edilicia con barreras mayores a las poblaciones excluidas. Aspirar simultáneamente a eficiencia de mercado y equidad universalista provoca algunos graves trade off donde la única opción médica fiduciaria profesionalista y ética son las personas, los ciudadanos y la aspiración de universalismo sanitario.

    Dr. Marcelo Mario Avellanal

    CI 2.939.285-2