Sr.Director:
Sr.Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Partido Nacional —en momentos en que escribo esta nota— se apresta a considerar la propuesta del senador Lacalle Pou para que la colectividad se retire de la mesa de diálogo que abrió el presidente de la República con los partidos de oposición. Propuesta que, de ser aprobada, supondría el fin del diálogo, desde que el Partido Nacional es el más representativo; sóoo él reúne largamente más votos que la suma de los otros tres partidos presentes en las tratativas. Es oportuno, entonces, considerar la pertinencia política de la convocatoria, cuyo desarrollo, a esta altura, dé cuenta de su contenido —contenido que fijó unilateralmente el señor presidente.
Esta pertinencia debe considerarse teniendo en cuenta tres presupuestos:
1) El tema de la convocatoria: la seguridad pública.
2) El régimen constitucional que nos rige, particularmente en lo que atañe a las relaciones entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, que configuran un sistema semiparlamentario de gobierno, en el que los ministros deben contar con respaldo parlamentario (artículo 174), y pueden ser censurados por la Asamblea General (artículos 147 y 148).
3) Que la convocatoria se hizo a los partidos de oposición con representación parlamentaria.
En este marco, solo era pertinente que se pusieran a consideración aspectos propios de la competencia del Poder Ejecutivo y que naturalmente involucran la orientación del Ministerio del Interior y la permanencia de su titular, que carece de todo respaldo en los partidos de la oposición. No fue eso de lo que se habló, más aún el presidente la excluyó expresamente de la agenda en la primera reunión. Lejos, entonces, de abordarse asuntos propios de la administración, se analizaron y se acordaron proyectos legislativos, y es del caso, que hasta el momento, ninguno de los proyectos que se acordaron fue sancionado. Lo que no sorprende, porque no es la órbita natural para tratar temas legislativos. El ámbito adecuado es diálogo entre las bancadas parlamentarias, a través de sus líderes respectivos y si el Poder Ejecutivo tuviera interés en la sanción de algún proyecto de ley, tiene iniciativa legislativa y los buenos oficios del señor vicepresidente, que es el vínculo natural entre los dos poderes.
Todo esto indica que no fue pertinente el conducto instaurado por el señor presidente, y no parece útil que continúe funcionando. Lo hubiera sido de haber admitido considerar la permanencia del ministro del Interior y la búsqueda de un titular respaldado por el consenso de todos los partidos, tal como lo planteó el senador Lacalle Pou. Propuesta, esta, pertinente si se tienen en cuenta las disposiciones constitucionales referidas, y que, curiosamente, dio lugar a la sorprendente oposición del Sr. Novick — invitado personal del Dr. Tabaré Vázquez —, que dijo en el programa periodístico “Código País” que esta condición puesta por el senador blanco era “una falta de respeto al señor presidente”.
Creo, a esta altura, que es bueno que se ponga término a estas negociaciones. Que carecen de sentido y eficacia. Que solo han servido para distraer a la opinión pública. En suma, una pérdida de tiempo.
Dr. Alberto J. Alonso Liard
CI. 820.431-5