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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCómo se prostituye la educación. El reclamo judicial de unos padres que consideran, por sí y ante sí, que su hija “necesita” seguir estudiando junto a sus compañeros del año terminado, y la resolución de un juez dándoles la razón en virtud del “derecho a la educación” realmente me preocupan, me sublevan como demócrata, y me irritan como estudiante.
Al dejar de lado la institucionalidad del instituto de enseñanza, privado o público, al desconocer la evaluación de los técnicos que determinan la necesidad académica de que el estudiante, al no cumplir con los requisitos mínimos de pasaje de grado, reitere cursar el año escolar para sí poder, en el futuro, enfrentar los desafíos crecientes de los cursos superiores, se prostituye todo el sistema educativo.
Creer que “yo pago y tengo derecho a decir que mi hija sea promovida” es una forma de forzar un sistema educativo que, con fallas y carencias, es un mecanismo de igualar las posibilidades de todos los ciudadanos.
Ese “derecho” que los padres reivindican, atenta contra el derecho de los demás compañeros de clase que sí cumplieron con los requisitos para pasar de año: es pretender poner en igualdad a quien no superó los mínimos con aquellos que, con esfuerzo, estudio y dedicación, sí lo hicieron. Podemos llegar a imitar al ex vicepresidente del título inventado: seguir pasando de año hasta, con determinada edad, ser promovido a secundaria, al bachillerato, y finalmente obtener el título universitario. ¡Pago y compro título! Segunda etapa de la prostitución del sistema educativo.
Estoy de acuerdo con un sistema judicial que se preocupa por hacer cumplir con los derechos de los ciudadanos y habitantes del país, pero todo tiene su límite. Tal vez el nuevo sistema judicial vigente permita trámites más rápidos, pero la necesidad de disponer de información técnica específica respecto al tema a judicializar es básica y debe incluir la proveniente de tres partes: el demandante, el demandado y el tercero imparcial. Dudo que en este caso se hayan consultado a las tres, tercera forma de prostituir a la enseñanza.
La organización, gestión y control de toda la enseñanza preuniversitaria está en manos de técnicos junto a, lamentablemente como toda la administración pública, puestos de confianza, generalmente ocupados por candidatos a cargos electivos fracasados en su intento. Aun así, sus resoluciones son válidas y obligatorias para todo el sistema: directores, administrativos, docentes y especialmente, alumnos. ¿Cuál puede ser la confianza de estas personas si, desde afuera, unos desconocidos e ignorantes de las pautas vigentes, deciden por ellos contra la opinión técnica de quienes son responsables? Desconocer esto es otra forma de prostituir a la enseñanza.
Finalmente, como ciudadano de convicciones democrático-republicanas, con una educación completa en el sistema público, laico, gratuito y obligatorio, que con esfuerzo personal, muchas horas de estudio quitadas al sueño, al tiempo libre, a compartir con la familia, para lograr una tecnicatura, dos licenciaturas y estar, a los 72 años promediando la tercera en la Udelar, ser totalmente bilingüe y con buenos conocimientos de otros dos idiomas, me siento defraudado. Siento que ese esfuerzo se prostituye al intentar poner a alguien que, entrando por la ventana, sin tener los conocimientos adecuados, puede llegar a tener una licenciatura, vaciando su contenido académico. De esta forma, cualquiera con padres con dinero y con el aval de un juez va a igualarse con algo que me costó tanto esfuerzo.
Me resisto con todas mis fuerzas a permitir que se siga prostituyendo uno de los cimientos de la democracia uruguaya: la educación abierta a todos pero con los controles adecuados.
Lic. Juan Carlos Perusso Rodríguez
C.I. 1.032.781-0