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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDe paso en Montevideo por unos dias, leí Búsqueda (número de 19 de agosto) y me encontre con la crítica a El último golpe tupamaro (página 12), que me motivó a comprar y leer el libro. El texto es un reflejo de su autor en varios sentidos. Es de lectura rápida, que se asemeja a su forma rápida de hablar cuando estaba entusiasmado con un tema, y está bien documentado. Además, tiene muestras de humor maninesco, como la carambola de la página 55 y las derivaciones con los movimientos gay de un insulto a la persona del actual presidente.
El libro me trajo a la memoria una anécdota. A nuestros comunes suegros les gustaba la cocina de La Trainera, por lo cual cuando había algún medio motivo de festejo ahí terminábamos. Por deformación profesional cuando entro a cualquier negocio trato de entender el modelo. El modelo de La Trainera con chef y meseros vascos no me cerraba, a no ser que fuera una secta. Al tiempo surgió la sospecha de que la secta fuera ETA, pero era mera especulación, por lo cual seguimos yendo.
En un momento se ve que Mercader tenía algunos datos más firmes porque dijimos que esa iba a ser la última vez que íbamos (ya lo habíamos dicho en más de una ocasión). Era de noche y estábamos sentados en un patio-jardín exterior con mesas. A ambos lados del jardín había altos muros medianeros con un tenso hilo de teléfono que cruzaba de un muro al otro. Cuando estábamos en los postres, pasó campante una rata del tamaño de un gato haciendo equilibrio sobre el hilo. Ya sea por ratas, erratas o etarras, esa fue nuestra última cena trainera.
Paul Griffiths
Oxford, Reino Unido