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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUna gran pérdida para la Justicia. El pasado 19 de junio, lamentablemente, falleció el ministro del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) Dr. Juan Pedro Tobía Fernández. Su partida significa una inconmensurable pérdida para el sistema jurisdiccional uruguayo.
Muchas veces escuchamos decir que no se les conoce la cara a los operadores judiciales.
En las siguientes líneas, me propongo mostrar una de las caras nobles que ha cosechado la Justicia Administrativa de nuestro país.
El Dr. Tobía fue un gran juez, pero, por sobre todas las cosas, una gran persona. Un hombre de fina inteligencia, que con la palabra justa y la simpatía que lo caracterizaba, tenía el don de hacernos ver a quienes trabajábamos con él cuando estábamos equivocados. La jerarquía no importaba, su trato fue siempre de un par a otro par. El error —para él— siempre era compartido, nunca lo personalizaba en el otro.
Fue un hombre extremadamente bondadoso, siempre afín a tender una mano a quien lo requiriera, dispuesto a escuchar a quien necesitara ser oído.
Intelectualmente honesto, abierto al debate, al intercambio de ideas, a repensar las soluciones e innovar respecto de los criterios jurisprudenciales existentes. Trabajando con él, aprendí a no validar acríticamente criterios jurisprudenciales por más consolidados que estuvieren y a cultivar, en todo momento, un fuerte espíritu crítico.
Amable con sus pares y con un delicado sentido del humor, que siempre contagiaba sonrisas, tanto en sus colegas como en su equipo de trabajo.
Con un elevado nivel cultural (amante del cine, las novelas y los viajes), bajo la humildad que lo acompañaba, compartía sus vivencias y conocimientos, sin pretender contrapartida alguna.
Dueño de una gran sencillez, nunca aferrado a lo material, querido por muchos (pocas veces conocí a personas que generaran tanta empatía en sus colegas) y respetado por todos sus pares.
En este tiempo luchó contra viento y marea con su enfermedad, refugiándose en el amor a su esposa, sus hijos y sus nietos, quienes eran permanente motivo de orgullo.
Con una vocación y responsabilidad institucional que, pese a las adversidades personales, no claudicó en el ejercicio de la función que le fuera encomendada.
Componedor por esencia, hábil para convencer y siempre predispuesto para ser convencido con otros argumentos distintos a los suyos.
Esas cualidades personales que destaqué, las conocí de primera mano. Desde el mes de marzo del año 2012, en el que la Asamblea General lo designó como ministro del TCA hasta el mes de agosto de 2017, tuve el honor de ser el asistente redactor de sus sentencias. En el devenir de la tarea, tomé contacto con sus cualidades técnicas, su visión vanguardista en materia jurisdiccional (fuertemente innovadora), su preocupación por quienes litigaban con el Estado y por el ejercicio recto y probo del poder público.
Participó en una de las mejores integraciones de jueces en el TCA (con jueces con un destacado desempeño como los Dres. Dardo Preza Restuccia, Ricardo Harriague, Mariela Sasson y Alicia Castro), que cambió radicalmente criterios jurisprudenciales imperantes. Por vía de la jurisprudencia se reciclaron viejas estructuras procesales pensadas para otra realidad social del siglo XX.
En tiempos de fuerte mediatización, cultivó un perfil bajo, ajeno a los medios y defensor de la independencia jurisdiccional. Quizá ese bajo perfil fuera la vertiente estética que él encontró y que debería caracterizar la independencia técnica y funcional de todo juez.
La Justicia Administrativa añorará su desaparición, pero sus sentencias y sus discordias quedarán como recuerdo viviente de su línea de pensamiento en el acervo jurisprudencial del TCA.
Quienes tuvimos el privilegio de trabajar con él, lo recordaremos por su calidez humana, que, al fin y al cabo, es la matriz que nos define.
Por todo ello, y en su memoria, hago votos para que, quien lo suceda en el ejercicio de su cargo, dignifique y honre su legado.
Que así sea.
Dr. Marcelo Patritti Isasi
CI 4.171.680-0