N° 1877 - 28 de Julio al 03 de Agosto de 2016
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl economista británico Thomas Malthus (1766-1834) fue el autor de la teoría demográfica conocida como “Ensayo sobre el principio de la población”. En ese trabajo, pronostica que la población mundial aumentaría con más rapidez que el suministro de comida. Mientras que la población crecería en progresión geométrica, la producción de alimentos lo haría en progresión aritmética, llevando a una catástrofe alimentaria que hoy se conoce como “catástrofe malthusiana”. Aunque su teoría evidentemente falló (en esa época no se imaginaba los avances tecnológicos que prosiguieron), hoy se sigue hablando de la necesidad de aumentar la producción de alimentos frente a un crecimiento de la población que se estima llegará a 9.100 millones de personas en 2050, un 23% más que en la actualidad.
Los cambios en los padrones de consumo, de la mano del incremento en el ingreso promedio de la población, especialmente de economías en desarrollo, ha llevado a una mayor proporción de proteínas animales en su dieta. China es el caso más conocido: según datos de FAO, su dieta en cereales ha caído para ser complementada por más proteínas animales. Más de una vez hemos escuchado la frase popular “¡si cada chino comiera un churrasco más de carne…!”, haciendo alusión al impresionante potencial para Uruguay siendo el principal producto de exportación del país.
Más allá de que Uruguay debe enfocarse en producir calidad y no cantidad (por una razón de tamaño respecto a competidores como Brasil, India o Australia), es interesante mirar la producción de proteínas en el mundo desde una óptica malthusiana. Tal vez Thomas Malthus no estaba tan equivocado en su teoría si viera los datos aislados de la producción de carne vacuna y la evolución de la población mundial. Es evidente que la producción de carne vacuna dista de ser la más eficiente del punto de vista de eficiencia de conversión (pasto-carne o grano-carne). Para poder alimentar al mundo es muy poco eficiente en relación con la producción de carne aviar y de cerdo.
Mirando datos de consumo mundial per cápita, mientras que el consumo de carne aviar se multiplica 3,3 veces desde 1980 a 2016, la carne de cerdo lo hace 1,3 veces (o lo que es lo mismo, aumenta un 30%). Sin embargo, el consumo de carne vacuna per cápita se multiplica por 0,80 en el mismo período, lo que es igual a una caída del 20% en el consumo per cápita a escala mundial.
Lejos de ser una catástrofe malthusiana, ya que el consumo global de proteínas (considerando todas las carnes) aumenta claramente, el dato no es menor. La carne vacuna compite cada vez más fuerte con proteínas baratas y las crecientes necesidades de proteínas en la dieta de los países en desarrollo serán cubiertas por el pollo y el cerdo. Esto refuerza el concepto de que la carne vacuna será cada vez menos un commodity, en especial para Uruguay, donde podemos contar con características de producto que son diferenciales respecto a otros competidores mundiales.
(*) El autor es ingeniero agrónomo, especialista en el mercado cárnico y docente de la Universidad ORT