Nº 2081 - 23 al 29 de Julio de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFinalmente, y luego de una maratónica cumbre de más de cuatro días que terminó en la madrugada del martes 21 de julio, los líderes de los 27 países que forman la Unión Europea (UE) se pusieron de acuerdo para crear un fondo de 750.000 millones de euros a los efectos de ayudar a paliar las consecuencias de la pandemia del Covid-19. Por su parte, el Reino Unido —ya fuera del bloque— anunció ayudas con reducción del IVA, apoyo al trabajo juvenil y hasta para pagar la cuenta del restaurante.
Es importante escuchar lo que dicen los líderes de esos países: el ministro de Finanzas británico, Rishi Sunak, habló de “una segunda fase” de “respuesta económica” a la pandemia, afirmando que se está ante “una situación única” que obliga a ser “creativos”. Las selección de palabras es la misma de un editorial de Búsqueda de hace unas semanas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el acuerdo es “una señal sobre la capacidad del actuar” de Europa que tiene “la valentía y la imaginación de pensar en grande”. Otros líderes hablan de la necesidad de evitar un “colapso sin precedentes”. Los europeos —entrenados en grandes guerras— entienden el efecto de la pandemia.
Esperemos que nuestro gobierno esté escuchando, y no espere soluciones mágicas para el momento actual. Se ha ido tomando medidas para paliar las consecuencias económicas y sociales con criterio poco audaz. Sabemos que desde el Poder Ejecutivo se anunció la intención de bajar impuestos, pero hoy los recortes parecen apuntar más a hacer más fuerte al Estado que a aliviar la carga fiscal en la actividad económica.
El mercado necesita recuperar ya lo perdido por la crisis sanitaria y luego de años de soportar el parásito estatal, con sus impuestos y los enormes gastos improductivos. Es verdad que Europa tiene otras posibilidades de emisión y fondos, pero la ayuda es para mercados mucho menos maltratados que el nuestro.
Se agrega a esto un punto muy importante para destacar: el gobierno alemán piensa volcar unos US$ 600 millones a mejorar la liquidez de las empresas afectadas por la paralización del mercado. En nuestro país se reforzó la garantía estatal para los préstamos para pequeñas empresas que quizás sean solución para algunos sectores a corto plazo, pero sigue sin aparecer la línea para empresas más grandes, que también son más importantes generadoras de empleo y de producción. Y eso suponiendo que las condiciones que finalmente se establezcan sean realmente convenientes, y no un problema más para los interesados.
Japón y Estados Unidos manejan fondos mucho más contundentes, pero los europeos destacan su conciencia de la crisis produciendo un acontecimiento histórico, ya que marca el primer paso hacia una incipiente integración fiscal, algo indispensable si es que el proyecto de integración monetaria, económica y política va a subsistir a futuro. En efecto, por primera vez en la historia habrá una emisión conjunta de bonos de la UE, que buscará aprovechar su calidad crediticia “AAA” para colocar deuda a muy bajas tasas de interés, que seguramente será comprada directa e indirectamente por el Banco Central Europeo. Además, alrededor de 390.000 millones de euros (en lugar de los 500.000 millones que se habían planteado inicialmente) serán otorgados directamente como donaciones a los países más adversamente afectados por la crisis sanitaria (con España e Italia a la cabeza), mostrando una forma de “solidaridad” intraeuropea, al tiempo que el resto de los fondos será desembolsado como préstamos a muy largo plazo y muy bajas tasas.
Más allá del lógico entusiasmo y satisfacción por haber alcanzado este acuerdo por parte de los principales líderes europeos, quedan por delante grandes dificultades en el camino hacia una mayor integración fiscal y política a escala de la Unión Europea. Por ahora, todo es alegría. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que el acuerdo “es un cambio histórico para Europa”, al tiempo que Merkel se congratuló de que la UE haya “estado a la altura” en la mayor crisis de su historia (¿la mayor también para nosotros?).
En todo caso, es evidente que en este año y seguramente también el que viene, el plan aprobado por la UE ayudará a sostener su actividad económica, y en medio de la actual emergencia eso es lo único que importa, para poder tener un futuro. No habrá “pospandemia” sin empresas que empujen las economías, generen empleos y paguen impuestos para financiar políticas públicas. Eso corre también para Uruguay, pero en nuestro caso, por más que se están reactivando algunos sectores, no es posible ser optimistas.