Un modelo de crecimiento basado en la demanda interna como el que está adoptando China supone para Uruguay una oportunidad para exportar más alimentos a ese destino, opina el titular de la Cámara de Comercio bilateral, Eduardo Pietra.
Un modelo de crecimiento basado en la demanda interna como el que está adoptando China supone para Uruguay una oportunidad para exportar más alimentos a ese destino, opina el titular de la Cámara de Comercio bilateral, Eduardo Pietra.
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El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn diálogo con Búsqueda agregó que si bien el tipo de cambio real con China se deterioró en los últimos años, las empresas de ese país enfrentan mayores costos salariales e inversiones medioambientales que juegan a favor de la competitividad de los exportadores uruguayos.
Según informó Pietra —quien además preside la lanera Piedra Alta—, está aumentando la cantidad de empresarios que viajan regularmente a China buscando negocios. “Eso es fundamental. Por más que haya Internet, Skype y Whatsapp, hay que ir muchas veces porque tienen otras nociones respecto al tiempo y la confianza”, comentó.
—¿Cómo ve la evolución reciente de la economía china?
—En parte por la crisis en el mundo occidental, ha habido una desaceleración de tasas de crecimiento que por varios años habían estado en dos dígitos. Ahora se estima que estará en 7,5%, una cifra que de todas maneras es enorme. Ojalá Uruguay pudiera crecer a esas tasas.
China precisa crecer a tasas altas para crear una enorme cantidad de empleos y que la desocupación no suba. Unos 500 millones de chinos salieron de la pobreza, pero es una tarea incompleta que requiere que la economía siga creciendo fuerte.
Lo que está tratando de hacer China es no depender tanto de sus exportaciones y que el crecimiento esté liderado por la demanda interna. Eso lo pueden hacer porque se trata de un mercado de 1.300 millones de habitantes que vieron aumentar significativamente sus ingresos y ha surgido una clase media grande.
—¿Ese rebalanceo asegura que la economía seguirá expandiéndose a tasas altas en el futuro?
—No lo sé. Pero los chinos han demostrado una eficiencia asombrosa en lograr las metas que se propusieron en los últimos 25, 30 años.
Esto requiere de grandes inversiones, y frente a eso China tiene como ventaja que los chinos ahorran la mitad de sus ingresos, si bien ahora se busca que ahorren un poco menos y que gasten un poco más internamente.
—¿La desaceleración del crecimiento está teniendo impacto en los negocios de Uruguay con China?
—No. Al contrario. El ejemplo más claro es el de la carne; Uruguay es el segundo mayor proveedor de China. Eso va de la mano de una elevación de los niveles de consumo y de una occidentalización de las costumbres.
Un modelo basado en la demanda interna hace por ejemplo, que le podamos vender más carne, soja o lácteos. Sería distinto si le exportáramos insumos para la exportación, como cobre.
—¿Cuál es la situación en torno a la competitividad bilateral?
—En los últimos 10 años hubo una caída brutal del tipo de cambio real, especialmente con fuera de la región, más allá de fenómenos de corto plazo recientes.
China se va encareciendo por el propio crecimiento de su economía, que lleva a que los salarios suban.
Por otra parte, sabemos que para algunos sectores el próximo 1º de enero entran a regir normas más estrictas de control ambiental, lo que para las empresas implica invertir. China es el principal competidor de Uruguay en tops en el mundo; si a los chinos les suben los costos, nosotros ganamos en competitividad.