El proyecto de Estudio Toro Arquitectos priorizó la integración del espacio interior con el exterior, propio de la arquitectura de San Pablo, logrando un ambiente funcional, de formas simples, que se adapta a las necesidades de los dueños de casa
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHouse of Dom es un proyecto del Estudio Toro Arquitectos en el que el penthouse de un edificio clásico y ochentero del barrio Pocitos se convirtió en un moderno hogar de estilo paulista. Todo comenzó con la inquietud de una pareja joven (ella brasileña y él uruguayo) de hacer una casa para Dom, su hijo mayor.
Una publicación en internet bastó para que él captara el potencial que tenía el apartamento de época, ubicado en una zona privilegiada de Pocitos, pero falto de mantenimiento, con muchas paredes interiores, revestido en madera en muy mal estado. A ella le costó un poco más hacerse a la idea, pero cuando lo visitó y pudo visualizar la casa para Dom, se enamoró.
Sin embargo, todavía quedaba lo más difícil: materializar el proyecto pensado y diseñado junto con Estudio Toro Arquitectos. “Ellos (los dueños) tienen un gusto muy especial por la arquitectura de San Pablo y por los muebles de los años 40, 50”, cuenta a Galería Ernesto Figueroa, arquitecto, director y fundador de Estudio Toro. Por lo que se buscó que los materiales, los colores, la vinculación de los espacios, la incorporación de arte y hasta la estufa respondieran a eso.
El primer punto en la lista fue establecer un vínculo entre la terraza y el living, “que se abriera todo como una típica casa de San Pablo, donde vos abrís todas las ventanas y queda totalmente vinculado el interior y el exterior”. Para eso, se debieron tirar abajo varias paredes, ampliar la altura y el largo de los ventanales y reforzar toda la estructura. De esta manera, el proyecto se articula en dos ejes: uno es la estufa, que tiene un gran refuerzo estructural, ya que se tiraron varias paredes que había en ese eje, y la cocina, que se integró con el living a través de una barra de terrazo, que se hizo in situ.
También se vinculó a ese mismo espacio el dormitorio que se encontraba junto al living, donde, continuando el ventanal, se dio lugar al escritorio. El ambiente se vistió con una biblioteca blanca a lo largo de toda la pared. “La idea es que puedas estar trabajando, pero a la vez con tus amigos en el living o cocinando y los niños corriendo de allá para acá”, explicó Figueroa.
Todo esto se apoya sobre una columna y una viga de hormigón a la vista, propio de la arquitectura paulista, que resaltan en el espacio. “El hormigón está en estado natural, tiene una imprimación para que no se desgrane. Queríamos mostrar cómo era la estructura antes, que contrarrestara con lo pulcro y limpio del resto de la casa”. En tanto, sobre la estufa de bioetanol se ubica la televisión, la cual, cuando no está prendida, oficia de cuadro y expone imágenes de algún artista de preferencia de los propietarios, como el estadounidense Jean-Michel Basquiat.
El enfoque funcional y las formas simples del estilo paulista juegan a la perfección con la luz que entra por el ventanal y la variedad de estilos del mobiliario, entre los que resalta lo retro. De hecho, muchas piezas fueron adquiridas en casas de remate o en anticuarios y otras, como una poltrona del diseñador Hans Wegner, son réplicas de mobiliario escandinavo. En tanto, un banco de madera pintado de tigre aporta el toque brasileño al mobiliario del living.
El piso del apartamento de 140 metros cuadrados (sin contar los 70 de la terraza) es de parquet de roble en tonalidad clara.
La barra de terrazo que integra la cocina con el living se convirtió en un punto focal fundamental del interiorismo de la obra. El verde elegido para los muebles de la cocina contrasta con los azulejos de color marrón mate y los muebles aéreos de madera de cerezo, que en un juego de líneas llevan una leve inclinación en forma de zigzag. En cuanto al piso, se mantuvo el original, lo que llevó a utilizar una técnica oriental para reparar algunas baldosas dañadas. “El piso tiene algunos detalles, incrustaciones en dorado, que son los arreglos que hicimos. Quisimos dejar las baldosas rotas a propósito porque tenían historia. Para eso utilizamos la técnica japonesa que se utiliza para pegar porcelanas rotas”, señaló Figueroa.
El apartamento cuenta con tres dormitorios y tres baños, uno de estos construido en la obra de remodelación. Así, el primer baño fue pensado para ella, posee líneas curvas, baldosas calcáreas en color rosado y piso de la misma tonalidad. El segundo, con artefactos negros y baldosas verde oscuro, es el baño masculino, que se encuentra en suite con el cuarto principal. En tanto, el tercer baño, en suite con el cuarto de huéspedes, en un primer momento fue pensado para Dom, pero hoy lo comparte con su hermana pequeña.
El resultado es una “casa vívida”, moderna y funcional, donde la impronta de los propietarios se percibe en cada detalle, en todos los rincones. Para Figueroa, la clave del éxito está en el trabajo en conjunto entre los dueños de casa y el estudio, una de las premisas básicas con la que trabajan en Toro.