¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Qué son los vínculos débiles y por qué son importantes para la vida cotidiana

Aunque rara vez son valorados, estos contactos no solo contribuyen fuertemente al bienestar emocional y el sentido de pertenencia, sino que, además, amplían las oportunidades laborales

No conocemos sus apellidos. No los invitaríamos a un cumpleaños ni a un casamiento. Mucho menos los llamaríamos en un momento de crisis. Sin embargo, su presencia es parte fundamental de nuestra vida cotidiana. Es el mozo que no solo sabe cómo nos gusta el café, sino que también está al tanto de nuestras últimas novedades. Es la vecina con la que coincidimos paseando al perro. Tal vez el profesor o el compañero del gimnasio. El kiosquero o el peluquero. Ninguno de ellos entra en la categoría de amigo. Pero, a veces, tildarlos de simples conocidos tampoco parece lo más justo.

A todos ellos el sociólogo estadounidense Mark Granovetter les dio un nombre en 1973: amistades o vínculos débiles (weak ties), un concepto que hoy, más de 50 años después, parece estar más vigente que nunca. En un artículo publicado en el American Journal of Sociology, el académico planteó esta idea que en aquel momento resultó revolucionaria: aquellas relaciones con baja carga emocional y menor intimidad cumplen una función social distinta y, en varios casos, es más valiosa que los vínculos fuertes con amigos cercanos y familiares.

Mientras que el sentido común dicta que la red fundamental está en las personas más cercanas, lo cierto es que suelen carecer de algo elemental y básico para la movilidad social: la capacidad de ser “puentes” hacia otros círculos. En una entrevista realizada en 2022 por la Fundación BBVA, Granovetter dijo que los vínculos débiles son los que generalmente conectan con redes que están por fuera del propio círculo, a diferencia de las relaciones fuertes, que generalmente comparten los mismos espacios, intereses y círculos sociales. “Te brindan información e ideas que de otro modo no habrías obtenido”, explicó.

La teoría de Granovetter surgió hace más de medio siglo como respuesta a una pregunta que la sociología no lograba explicar del todo: ¿cómo nuestras relaciones cotidianas terminan influyendo en fenómenos mucho más amplios, como la organización de las comunidades, el empleo e incluso la política?

Para catalogar un vínculo como fuerte, débil o directamente ausente, el sociólogo evaluó factores como el tiempo compartido, la intensidad emocional, la intimidad y los servicios recíprocos. Así, concluyó que cuanto más fuerte es un vínculo entre dos personas, mayor es la coincidencia de sus círculos sociales y menor la posibilidad que esa relación brinda de expandirse hacia esferas distintas a la propia. Los vínculos débiles, en tanto, son los que acercan información nueva, traen perspectivas diferentes sobre un tema y acercan a sectores (económicos o sociales) que de otra manera resultarían ajenos.

Un puente

La hipótesis de Granovetter defiende la idea de que las innovaciones, ideas e información circulan con mayor rapidez a través de los vínculos débiles; al oficiar de “puentes” entre diferentes grupos de personas, favorecen la conexión y unión entre distintos puntos de vista. Un conocido que pertenece a otro entorno, sea quien sea, puede acercar ideas, oportunidades o contactos completamente nuevos.

En tiempos en los que gran parte de las interacciones se dan a través de la pantalla y los algoritmos muestran contenido que refuerza nuestros propios pensamientos o sesgos, estos contactos aparentemente insignificantes son una forma de salir de la burbuja; no solo ayudan a que las ciudades o barrios se sientan más propios, sino que también fortalecen el sentido de comunidad y pertenencia.

Mientras que el sentido común dicta que la red fundamental está en las personas más cercanas, lo cierto es que suelen carecer de algo elemental y básico para la movilidad social: la capacidad de ser “puentes” hacia otros círculos.

Mientras que el sentido común dicta que la red fundamental está en las personas más cercanas, lo cierto es que suelen carecer de algo elemental y básico para la movilidad social: la capacidad de ser “puentes” hacia otros círculos.

Muchos años después del artículo del sociólogo, en 2014, la psicóloga social Gillian Sandstrom y la psicóloga Elizabeth Dunn —profesora e investigadora de la University of British Columbia, respectivamente— se basaron en esta teoría para estudiar la influencia de los vínculos débiles en el bienestar emocional.

Para averiguarlo, realizaron una serie de análisis con estudiantes universitarios, a quienes les pidieron que registraran todas las interacciones sociales que mantenían a lo largo del día, tanto con familiares y amigos como con simples conocidos. Descubrieron que, en los días en que interactuaban más de lo habitual con vecinos, colegas u otros conocidos, experimentaban mayor felicidad y sentido de pertenencia. Los resultados demostraron que estos vínculos, pese a no tener la profundidad de una amistad o relación familiar, contribuían fuertemente al bienestar social y emocional de las personas.

Un conocido, una nueva oportunidad

Los vínculos débiles aumentan el bienestar y la felicidad y, por si fuera poco, también ayudan a conseguir empleo. Así lo comprobó un experimento realizado en 2022 por investigadores del MIT, Harvard y Stanford a partir de datos de más de 20 millones de usuarios de Linkedin: los vínculos “moderadamente débiles” fueron los más importantes para generar nuevas oportunidades profesionales, especialmente en sectores digitales.

“Si me permiten generalizar, una característica maravillosa de estos estudios es que no solo intentan averiguar si yo tenía razón o no, sino que muestran maneras en que el argumento necesita ser modificado, mejorado o revisado, para que se vuelva aún más sólido (no más débil)”, dijo Granovetter a Stanford Report sobre el experimento.

Para 1973, el sociólogo ya había llegado a esa conclusión al estudiar cómo las personas conseguían trabajo. Su explicación era sencilla: mientras que los amigos suelen acceder a las mismas fuentes de información, los conocidos a veces aparecen con sugerencias y oportunidades inesperadas.

Otro reporte, titulado ¿Puede el capital social remediar la desigualdad estructural?, dirigido por la científica de datos ucraniana Yuliia Kazmina, analizó mil millones de vínculos familiares, escolares, laborales y vecinales en una década para determinar el valor de esa movilidad social y económica, y reveló que “el capital social puente es lo que predice positivamente la movilidad a largo plazo, en particular para los grupos económicamente desfavorecidos”.

Probablemente los vínculos más importantes en la vida sigan siendo los más íntimos y profundos. Sin embargo, en un mundo cada vez más individualista, parece conveniente prestar atención a estos contactos que rara vez valoramos, pero que son capaces de marcar una diferencia.