“Lo que queremos es que haya más participación, es un cambio enorme”, dijo a Búsqueda el presidente del SMU, electo en 2023 por 1.124 votos en 2.180, José Minarrieta. El sistema elegido es el “código abierto adaptado”, añadió. El voto remoto y electrónico será, desde el celular o la computadora, mediante un token enviado por email al afiliado. Estará disponible en Montevideo, el interior del país “e incluso desde el exterior”.
Entre sus lineamientos, destacan los logros del acuerdo en el Consejo de Salarios que “aseguró protección frente a la inflación”. En este período, señalaron en su plataforma, buscarán la equiparación salarial entre Montevideo e interior y entre el sector público y privado. Así como promueven una mejor inserción de profesionales migrantes, se continuará el impulso al autocuidado y el “acompañamiento frente a situaciones de estrés y consumo problemático”, así como un “acceso confidencial y oportuno a atención en salud mental”.
Pese a las reiteradas llamadas de Búsqueda, la candidata no quiso formular declaraciones.
Hacer fuerza
Hay postulados en común entre las tres agrupaciones participantes. El tema salarial y el bienestar médico, sobre todo por el llamado “síndrome del quemado”, son preocupaciones que comparten Fosalba, Juntos y Evolución Médica. La apelación al voto electrónico también busca darle una mayor legitimidad y respaldo a las autoridades entrantes.
El actual vicepresidente del SMU, el cirujano salteño Rodrigo Perna, será, como lo fue en 2023, el candidato de la agrupación Juntos, la que había aparecido más ligada al gobierno anterior, encabezado por Luis Lacalle Pou, en esa misma instancia (la primera en la que se elegían autoridades por un período de tres años) y en la de 2021.
En diálogo con Búsqueda, Perna arrogó a la minoría —tal como lo hizo Fosalba— esta nueva posibilidad electoral. “Lo más importante es que conseguimos el voto electrónico, el voto no presencial, seguro, confiable y en todo el territorio nacional, incluso en el exterior si contás con (el servicio) roaming de Antel”, indicó. “Ahora vamos a ver si hacemos fuerza y cambiamos la historia”, añadió.
Entre sus propuestas, se incluye la implementación de un sueldo mínimo médico nacional, “que hoy no existe”, la defensa de la caja de profesionales, el fin “de la dependencia médica encubierta, sobre todo en ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado), a través de las distintas comisiones de apoyo”, la creación de la defensoría del médico, la atención a problemas de adicciones de los profesionales y del “síndrome del quemado” (burnout).
De acuerdo con un estudio de la Universidad de la República (Udelar), publicado por Búsqueda en febrero de 2025, un tercio de los médicos sufre ese síndrome, expresado en un estrés crónico provocado por las condiciones laborales que generan agotamiento físico y mental.
“Luego queremos defender al colectivo en los Consejos de Salarios, porque con Fosalba se han firmado acuerdos de ese tipo casi que a la baja. El aumento en los últimos años ha sido nefasto o nulo, casi siempre por debajo de la inflación”, añadió. A su criterio, esto último se debe a “las claras vinculaciones” entre Fosalba y el Frente Amplio. También relaciona con ese vínculo el posicionamiento de la gremial médica en la ley de salvataje de la caja de profesionales. “El vocero del SMU tuve que ser yo porque ni el presidente ni nadie de Fosalba podían expresarse al respecto”, añadió.
Perna se manifestó satisfecho con que otras agrupaciones, como Médicos Independientes —que en las elecciones de 2024 del Colegio Médico del Uruguay (CMU) apoyaron a Daniel Salinas— o la histórica Unión Gremial Médica (UGM), así como otros profesionales que en 2023 estuvieron bajo el paraguas de Identidad, asociada a la anterior administración del Casmu (la presidida por Raúl Rodríguez), se plegaran a su candidatura. Sin embargo, tal como ocurrió en las elecciones anteriores, más allá de que Perna plantee un escenario dicotómico entre Fosalba y Juntos, la oposición tampoco luce unida.
El tercero
Médico especializado en salud ocupacional, vocal del SMU electo en 2023 por Identidad, Matías Ifrán es el postulante por Evolución Médica. En diálogo con Búsqueda, este profesional, vinculado al Partido Colorado, dijo que sus tres pilares son “combatir la dependencia encubierta”, atacar el problema de la salud mental entre los colegas (“sabemos que hay un aumento, queremos un programa gratuito”) y también atender “la violencia en el ámbito de la salud”, tanto entre los propios médicos como de los pacientes.
“Queremos crear un observatorio de violencia en el SMU para hacer un seguimiento en cada uno de los prestadores. Hoy por hoy, no hay mediciones, pero el comentario de pasillo es que está cada vez peor”, aseguró.
En enero de este año, dijo, Juntos le sugirió a Evolución hacer una alianza electoral para hacer frente a la hegemónica Fosalba. “Nosotros no estuvimos dispuestos, ya que tenemos una identidad propia, muy diferente a la de ellos”, añadió. Según pudo saber Búsqueda, el principal punto de discordia fue quién encabezaba la lista.
“Si Evolución sale sola, lo único que va a conseguir es hacer daño”, se limitó a decir Perna al respecto.
El factor Miralles
Pese a que a priori parecen los dos principales antagonistas, Fosalba y Juntos coinciden en un punto: el SMU no tiene nada que decir respecto a la actuación del Tribunal de Ética Médica del SMU en el caso de la anestesista Inés Miralles.
El diputado nacionalista Federico Casaretto pidió que la Comisión de Salud de la Cámara Baja cite al SMU para que se pronuncien sobre la actuación de ese organismo, que sostuvo que la información brindada por Rosario Barrera, madre de la fallecida pediatra Soledad Barrera, era insuficiente para juzgar la conducta de Miralles —condenada por mala praxis— y de la ministra de Salud, Cristina Lustemberg, quien redujo de cinco a tres años la inhabilitación de la implicada. La convocatoria está prevista para setiembre.
“El Tribunal de Ética Médica trata solo temas de deontología. Más allá de que lo que resolvió no sea simpático, actuó bajo reglamento. Acá lo que hubo fueron cuestiones de Justicia penal (Miralles) y administrativas (Lustemberg). Nos convocan al Parlamento, ¿y qué vamos a decir ahí? Es un llamado totalmente fuera de lugar”, dijo Perna. “Nosotros estamos para intervenir en asuntos gremiales. No tenemos competencia para opinar de esto. Hablan de una defensa del ‘corporativismo médico’, ¿y qué sería eso para nosotros?”, señaló, por su lado, Minarrieta.
Ifrán es el único de los tres candidatos que indica que el SMU tiene que pronunciarse en este caso. “Hay un problema de fondo: el Tribunal de Ética Médica debería ser votado por todos los colegas y no ser designados”, indicó. Actualmente, son nombrados por los directivos del SMU, que sí son electos por vocación. “No pueden ser producto de acuerdos electorales, eso genera corporativismo del malo e indignación. Para mí, esto es solo fruto de un acuerdo entre Fosalba y Juntos, así como de un tráfico de influencias”, añadió Ifrán.
El candidato aquí refirió a los vínculos cercanos entre Matilde Miralles (exvocal del SMU, hermana de Inés Miralles, integrante de Juntos) y Zaida Arteta (expresidenta del SMU en ese mismo período, integrante de Fosalba, hoy directora general de Coordinación del MSP).
Inés Miralles se afilió por tercera vez al SMU en enero de 2024, cuando ya había participado en la intervención tras la que murió Barrera, para que la asesoraran en la desvinculación laboral de la mutualista donde esa operación tuvo lugar, el Servicio Médico Integral (SMI).