Una extravagante competencia de clavados en Europa con más de cuatro siglos desafía a atletas (y no tan atletas)
Hace casi medio milenio existe el ritual de practicar el salto de la golondrina desde el puente viejo de Mostar, en Bosnia, una competencia anual de clavados desde 25 metros de altura que reúne a atletas y aficionados y se vuelve de interés para el turismo